sábado, 30 de julio de 2016

El exceso de demandas sexuales

































El apremio de las demandas por parte del otro, sin que haya tiempo para que la pareja experimente el deseo de un encuentro sexual y pueda tomar la iniciativa puede dar lugar a saciedad, agobio, hastío y termine por sufrir desinterés. Y si las demandas además cuando no se llevan a cabo van acompañadas de críticas, le dan un carácter aversivo a las iniciativas sexuales de la pareja.

Por ejemplo un hombre al que se censura constantemente por su desempeño sexual después de cada relación y además se le apremia para que lo haga mejor puede terminar por desarrollar trastornos de la erección y más tarde desinterés. Una mujer puede llegar a sentir autentica aversión a mantener relaciones sexuales si se siente apremiada por su compañero y ha de realizarlas sin deseo o interés. 

Por otro lado el exceso de demandas de atención y dedicación constante no sólo sexual por pate del compañero, que es una persona dependiente y poco autónomo da lugar a saciedad y pérdida del interés y pasa de una relación deseada a un acto indeseado.

Lo que va ocasionando desactivación del deseo y de la excitación, y hay parejas en las que va a ver un declinar gradual en la frecuencia de las relaciones. Si ambos pierden el interés y lo hacen porque así se ha establecido implícitamente, el sexo termina por convertirse en verdadera aversión que provova repulsa. Una actividad que provoca repulsa, no deseada porque no es placentera aunque aceptada o padecida. De una relación deseada evoluciona hacia un acto indeseable.

Es un debilitamiento pero no una condena. Sin embargo este anestésico no resulta tan inevitable, ni tan intenso en todas las parejas. Algunos amantes logran mantener vivo el deseo años y años. Ellos luchan contra el aburrimiento y la rutina. Son fieles al pacto de revivir el deseo y la comunicación cada día de una forma fluida sin demandas impositivas y con experiencias que son muy gratificantes para ambos. 

Los factores orgánicos son otra de las causas que producen disfunciones sexuales, aunque su porcentaje es reducido. Como la diabetes, el alcoholismo, los trastornos neurólogicos, las infecciones o ls traumatismos que pueden causar trastornos de la erección en el varón o anorgasmia en la mujer. Fármacos como los antihipertensivos o los tranquilizantes dan origen a veces a dificultades de erección o pueden influir negativamente en el orgasmo femenino. 

El coito doloroso se origina por infección o inflamación de los genitales y la próstata o por la irritación producida por el uso de algunos métodos anticonceptivos, en el varón. En la mujer puede originarse por la ingestión de fármacos que tienen un efecto desecante, por infecciones vaginales y por cualquier estado o dolencia física que origine escasa lubricación vaginal o molestias en el coito: como afecciones cutáneas irritación o infección de clítoris, vagina, pelvis, cicatrices o desgarros postquirúrgicos o adelgazamiento de las paredes vaginales por falta de estrógenos y otros.

La eyaculación precoz en el hombre, al igual que el vaginismo en la mujer son pocas las veces que se originan por factores orgánicos. Sin embargo, el vaginismo puede producirse por cualquier causa de la dispareunia femenina, en la que la experiencia dolorosa del coito puede funcionar como estímulo aversivo, y el vaginismo como respuesta adaptativa para evitar la vivencia dolorosa del coito. De esta forma la respuesta de contracción vaginal puede quedar fuertemente condicionada.

La pérdida de interés sexual se puede reflejar en los dos sexos, la existencia de fatiga, depresión, utilización de drogas o la existencia de ciertas enfermedades que debilitan el organismo.

Para la mayoría de nosotras, el uso de anticonceptivos orales, la píldora puede facilitar un mayor interés sexual la verse libre del temor al embarazo o mejorar las molestias premenstruales o menstruales, si es que las tienen pero algunas mujeres aducen pérdida del deseo sexual por el uso de este anticonceptivo sin que esté muy claro el motivo de esta experiencia.  

Foto: entre las manos

jueves, 21 de julio de 2016

El deseo sexual en el hombre y en la mujer ¿es diferente?























Sin duda entre el hombre y la mujer hay diferencia en la forma de vivir y sentir el deseo. Normalmente en las mujeres no suele haber un deseo intenso de violar a los hombres, ni de matarles después de una supuesta violación, como es fácil comprobar en el hombre.

Lo que vemos con más frecuencia en ellas es el deseo de castración del varón lo que nos habla claramente de que la maldad en el aspecto sexual no ...