viernes, 8 de mayo de 2009

¿Bailas el tango sado-masoquista en tus relaciones de pareja?



Cuando pensamos en el sado-masoquismo nos aparece siempre la imagen de una escena sexual con pulseras de cuero, cuerdas y clavos. Uno es el torturador y el otro espera el placer de sentir el dolor.

Y es que ... el tango sado-masoquista es un acuerdo inconsciente entre dos personas en el que uno, será el dominante e impondrá un sufrimiento mental o físico sobre el otro, que lo aceptará voluntariamente. Este baile lleva en sí mismo un poder que desequilibra.

Según algunos estudios, la pareja repite modelos familiares, por lo menos uno de ellos, y los que provengan de familias en las que los padres bailaban el tango sado-masoquista podrían repetir esa conducta. La relación entre los padres da la pauta de cómo se relacionan las parejas, y si este aprendizaje infantil ha dejado huella podría repetirse automáticamente si no somos conscientes de ello.

Cuándo un niño crece en una familia en la que desempeña el rol de sádico o masoquista con relación a sus padres, puede caer en la relación sado-masoquista en su vida adulta. Como ha recibido un entrenamiento dominante o sumiso a través de la familia le es más fácil y le resulta familiar repetir el pasado.

Y es que, este baile sado-masoquista no es sólo un modelo aprendido sino que refleja las dificultades para defenderse de las agresiones, decir que "no" y ser amados, y son blanco fácil para el sádico que quiere bailar el tango. Una vez que se empieza a bailar, el masoquista sigue siendo la víctima del maltratador, que si supiera más sobre su pareja de baile quizás sería menos vulnerable.

Después de años en la profesión he tratado a parejas que bailaban este tango, y la persona a la que se pisa suele iniciar la terapia. Quizás ninguno de ellos es consciente del desarrollo de la relación. Eso sí, el cambio te está esperando. No desperdicies la vida! Despierta! No sigas una rutina que conduce a la autofrustración. No pases el tiempo preocupándote y dándole vueltas ...

Los masoquistas viven la vida cotidiana con paciencia, están dispuestos a aprender aunque tienen gran dificultad para el cambio, y además tienen que hacer frente a su propia pasividad. Ahora tienen que tomar la iniciativa y no reprimir sus impulsos naturales. Temen la desaprovación que no les deja actuar, y tienen que utilizar su voluntad para adquirir nuevas conductas.

Además la culpa inconsciente se convierte en una pesada carga que disminuye el deseo de cambiar. La fé en el cambio es la condición indispensable para saber que, uno puede hacerlo, desafiar los temores, cambiar la forma de actuar para ganar confianza en sí mismo, y avanzar poco a poco, siguiendo su propio ritmo.

Un proverbio judío reza:"Para cambiar sólo precisas alzar un dedo, pero sobre ese dedo descansa el peso del mundo"

Foto : thumbpub-fotos de parejas

2 comentarios:

  1. Muy fuerte! Tendría que pensarlo y actúar con coherencia.
    Gracias por ocuparte de nosotros

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  2. Si te ha interesado este artículo a lo mejor es que bailas el tango sadomasoquista con tu pareja. Ponte al día y sino pide ayuda.
    Un saludo,
    Ana de Calle

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