
En la vida amorosa de las personas los celos provocan sentimientos tanto de gozo como de sufrimiento, y es que el ser humano desea ser único, exclusivo.
Al principio de la vida se exige el amor exclusivo de la madre, más tarde el del ser amado y cuando se siente que esta relación está en peligro de ser arrebatada por otra persona, aparecen los celos.
Los celos son emociones naturales como el odio o el amor, y los celos normales pueden ser una demostración del amor de otra persona y una cierta cantidad de celos es necesaria.
Cuando los celos son continuos perturban y desgastan la relación afectiva, y es en ese momento cuando se pide la exclusividad de la persona amada. Hay veces que los celos son una forma de apego para toda la vida. La madre es la primera figura de apego, que luego será sustituida por la pareja, y los que han sufrido alguna traición de personas en las que confiaban, podrían desarrollar una personalidad celosa.
Estudios realizados sobre animales demostraron que el apego por su madre no era por la necesidad de proveerse de alimentos sino por la seguridad que ella les aportaba. Psicológicamente las personas celosas, les falta autoestima y son inseguras, muestran sus reacciones negativas, y necesitan estima, aprobación constante. Piden el sacrificio sin condiciones del ser que aman, pero son incapaces de sacrificarse porque suelen ser egoístas y desconfiadas.
Lo primero es el control de la pareja y sus movimientos, continuamente sienten la competencia y se están comparando. Piensan que en cualquier momento pueden ser rechazados. Las personas con desequilibrios hormonales pueden tener celos patológicos, podría cambiarles el carácter y la conducta, y la glándula afectada es la Tiroides. Sufren tensiones en las cervicales, en el corazón y en los genitales. Tienen que estar atentos a la salud física.
El celoso patológico sufre de celotipia y convierte la relación amorosa en una relación triangular, y para él existe un rival con el que está resentido y al que odia por ser la causa de sus frustraciones y de su posible abandono, y la angustia se transforma en ira.
Este sentimiento es muy común en los alcohólicos, y cuando están intóxicados sus sospechas son ligeras, de momentos, pero cuando viven la abstinencia acusan, están convencidos, incluso pueden ser violentos.
Foto : jpj. LOS CELOS
Celos por amor versus celos patológicos.
ResponderSuprimirCuando se ama es lógico que se sientan celos por el ser amado, pero cuando cruzan la barrera de lo normal y/o permitido ya se los debe considerar "enfermizos", "tóxicos" y de alguna manera "asfixiantes".
En esta situación yo particularmente no quisiera estar porque si nos consideramos personas libres no hay quien aguante tal situación porque es el fin de la pareja, provocan rechazo, amargura, desencuantros y situaciones traumáticas que no terminan en ningún puerto. Situaciones "límite" yo las considero porque la relación en lugar de ser un remanso de felicidad se convierte en una prision con todas las reglas.
Lo único que se puede hacer es huir y salir bien "parado"/"parada".
La persona que tiene este tipo de celos y hay muchos casos tiene algún síntoma que no es normal, ya que acosa de alguna manera a la otra persona y no es de ninguna manera una forma o via de demostrar afecto o cariño, más bien todo lo contrario.
En el caso de los hombres son malos perdedores porque no razonan que si continúan con este control perderan a su pareja y si no se controlan y acuden a un médico para tratar la patología lo volveran a repetir en contínuas relaciones.
Es penoso, no los pequeños celos, sino que el que tiene un trasfondo patológico esté necesitado de establecer contacto con otra persona y mantener una relación sado-masoquista, hasta llevar a esa familia al límite. Aquí lo importante es aceptar que se vive con ese problema para intentar darle solución.
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