
Son las dificultades que viven los padres y en particular la madre, aunque afecte a los dos, cuando los hijos crecen y abandonan el hogar, se van de casa. Parten y abandonan el nido. Esto saca a luz grietas y heridas profundas que se ocultaron durante años en la vida cotidiana de la familia y con el ruido del hogar.
Las madres sienten que el vacío del nido es un vacío en su identidad, si no han dedicado otros espacios a su desarrollo personal. Al padre suele afectale mucho más cuando coincide con el momento de la jubilación laboral.
Afloran los sentimientos, las miradas furtivas y los sucesos de una pareja que inicia otro tipo de convivencia, por cambios en la profesión, para formar una nueva familia o buscando la independencia.
Sobre todo afecta a las mujeres cuya meta es el hogar y la salud física y psicológica de la madre afecta a la relación marido-mujer y los efectos son complicados, hay veces que la relación entre ellos no cambia, otras empeora después del abandono de los hijos.
Tendrán que adaptarse a esa sensación de soledad y vacío. Y es que, se aproxima una nueva etapa en la evolución de la familia, que empieza cuando el hijo pequeño sale del hogar ... quedarán atrás el ruido, las discusiones, las entradas y salidas de los niños y la preocupación constante por ellos.
Es una etapa en la que los padres se encuentran de nuevo como pareja. Viven momentos difíciles, y si han sabido mantener el amor de pareja, apartado de su vida familiar, podrán superar la falta de los hijos, y aceptarán mejor la nueva situación.
Ahora habrá que asumir el síndrome del nido vacío, que es una falta de adaptación y un trastorno afectivo encubierto, con síntomas depresivos, dónde se viven sentimientos de tristeza y de pérdida. Hay madres que dan a esta situación otro significado, lo ven como un periodo de libertad y autodesarrollo.
Los padres tienen que retomar la vida en pareja, volviendo a los proyectos que las obligaciones les impedían realizar. Aprovechar el momento para disfrutar de la pareja, ocupar el tiempo libre con actividades que les gusten ... Viajar, comer o cenar con los amigos, cine, teatro, conciertos ...
Foto : EL VACÍO
Pues tendrán que aceptarlo.
ResponderSuprimirEl problema radica como dices tú Ana en el artículo que hay personas, mujeres sobre todo que tienen como meta únicamente la "maternidad", entonces rechazan todo, se rechazan a sí mismas y ponen toda su energía en la crianza de los hijos, ( que no está mal ), pero se olvidan de lo más importante: ellas mismas, y en muchísimos casos se olvidan de la pareja y de vivir. Su entorno es su hijo/s, su mundo son ellos mismos, pero el problema que los hijos no nos pertenecen, porque :..."son hijos de la vida..." Cuando parten, se van a vivir sólos, se casasn, deciden trasladarse a otro país, comienzan los problemas y los que estaban afloran como lo hacen las plantas en la primavera.
Sí es importante, entonces, que las mujeres compartan la maternidad ( bien entendida ) con otras facetas de la vida. trabajar, estudiar, hacer cursos, estudiar idiomas, viajar, realizar actividades culturales, y un largo etc.
Personalmente conozco un caso que cuando el hijo se fue a vivir con su chica comenzó a agobiar a la pareja, y ésta notó en gran medida el "acoso" materno y paterno.
Lo más grave del caso que los padres son gente jóven, que apenas pasa los 50, pero se olvidaron de vivir, de compartir, hubo mal trato durante el matrimonio, apenas hubo "sexo", y la mujer siempre está insatisfecha, porque el marido no la consideró nunca y el tiene sus escarceos amorosos fuera del lecho conyugal, porque ella solo puso los "huevos en una sola cesta" : la maternidad y se olvidó de sí misma, de vivir y de su esposo.
Aguantaron el mal matrimonio??? por sus ansias de ser madre. Pues que tontería. Los años no vuelven, está sóla, frustrada, no estudío nada, no se cultivó, no fue al gimnasio. La pareja está rota solo funciona para "aparentar" lo "infelices" que son, y para colmo de males ahora ya es casi tarde para dejar al marido y comenzar una vida nueva.
Si bien nunca es tarde, hay que tener agallas para partir y comenzar una nueva nida.
Sólo los/as personalidades fuertes, y con agallas lo pueden hacer. Yo lo lamento por ellas pero a la hora de criticar son las primeras, pero muchas veces es más importante ser la última y ser FELIZ, dejar el pasado y enfrentar un nuevo futuro con la mente bien clara y abierta. Lamentablemente pocos se atreven.
El nido vacío es la imagen de esa pérdida, de ese abandono que sufren los padres cuando sus crías levantan el vuelo. Quizá sea más dificil ya compartir momentos con ellos y el hogar pierde su calidez ... Pero hay que darle otro significado, porque es una etapa en la evolución de la familia, que es saludable que se produzca. Como lo hacen algunas madres que pueden vivirlo como un periodo de libertad y lo aprovechan para reciclarse ... Y si es necesario pedir ayuda terapéutica.
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