martes, 2 de febrero de 2010

La erótica del bondage
















Cuando se practica el bondage se inmoviliza a una persona con esposas, cuerdas o con el propio cuerpo, y el placer se centra en impedir el movimiento del otro con ataduras.

El bondage surgió en Japón como una forma de tortura con los prisioneros, luego evolucionó como un arte que ellos llaman Kinbaku. Es una técnica muy sutil que primero inmoviliza el tronco, después el vientre y las nalgas para acabar con la inmovilización de todo el cuerpo.

La acción de atar se conoce como "el arte del Shibari" y uno de sus aspectos es buscar la estética que forman la cuerda, las ataduras y la sumisa. Esto produce una especie de masaje energético sobre algunos puntos del cuerpo de la persona sumisa, que se relaciona con los meridianos de energía según la Medicina Tradicional China.

En las antiguas tribus ataban a las mujeres raptadas para impedir que escaparan, luego las ataduras fueron simbólicas, y recientemente se ha observado que el deseo sexual ligado a la inmovilización es muy conocido desde antiguo, como lo demuestran imágenes con apariencia no erótica.

Hay personas que les gusta ser atadas porque se liberan de inhibiciones y responsabilizan del juego a otra persona, que es el que fija las reglas. Ellas se dejan llevar y se abandonan al juego erótico. Para muchas personas es muy gratificante en el terreno sexual, porque experimentan la sensación de impotencia cuando intentan liberarse, y en esos intentos les gusta ser estimulados sexualmente por la persona activa, aunque el bondage no siempre tiene una finalidad sexual.

Puede ser un complemento dentro de las prácticas sexuales convencionales, para que aumente el deseo sexual en la persona que recibe el bondage, y en la persona que lo ejecuta. Los hay que aumentan su auto-estima cuando descubren que a pesar de sentirse atados pueden dominar con la palabra o se liberan de tener que cumplir sexualmente, y no necesitan ser activos, se relajan y disfrutan de las sensaciones que les provoca su pareja.

Eso sí, si decides provocar escenas de bondage hablalo antes de hacerlo, explica lo que se puede y no se puede hacer, y fija una palabra neutra, que usará el dominado cuando no quiera seguir, y el dominante parará automáticamente cuando el dominado pronuncie esa palabra. Es conveniente no utilizar posturas forzadas, no dejarse atar por un desconocido, y como es un juego progresivo y se necesita un grado de intimidad, sería recomendable hacerlo con la pareja.

En el cine hemos visto películas en las que utilizan el bondage como Nueve semanas y media, Instinto básico, Cruising, y libros como 11 minutos, de Paulo Coelho.

Foto : klaw01

2 comentarios:

  1. Estos juegos me atraen poderosamente y cuando utilizo el bondaje lo hago además para disfrutar de la estética y para excitarme. Creo que es bueno introducir juegos como éste para disfrutar más del sexo con la pareja y para intentar no dejar paso a la rutina. Suerte con este Blog tan fantástico y tan variado! Ya me gustaría encontrar otros con esta calidad y con tan expléndida presentación. Felicidades y gracias por preocuparte de nosotros!

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  2. Gracias por tus felicitaciones. Creo que como dices son un fantástico recurso sobre todo para continuar disfrutando del sexo sin tabúes y sin darle espacio a la rutina.

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