jueves, 30 de diciembre de 2010

No lo deseo. Hoy no, quizá mañana ...






Hay muchos hombres jóvenes con falta de deseo sexual y cada vez hay más ... ¿Qué ocurre? El apetito sexual es algo natural sobre todo en el hombre joven y es una parte muy importante de la relación de pareja. La pérdida del deseo está cada vez más presente lo que provoca una inadaptación profunda con respecto al amor de la pareja.

La nueva problemática que he podido observar a diario, como especialista, con pacientes que asisten a terapia de pareja en la consulta, es el deseo sexual inhibido que se inicia antes del contacto sexual ante algún estímulo adecuado que pondría en marcha la respuesta sexual. Pero ... ¿? Es un desinterés, a veces inconsciente, por responder a la estimulación erótica, a pesar de que sexualmente puedan funcionar.

Las consecuencias las vive la pareja porque las relaciones sexuales disminuyen o desaparecen. El promedio de los encuentros íntimos en la sociedad occidental tiene una frecuencia de 2 0 3 veces por semana, y un promedio anual de 103 coitos. Existen estudios para definir el DSH y se señala que éste se produce si se tienen menos de 20 relaciones sexuales al año, y se consideran "parejas blancas" o "matrimonios sin sexo" si hay menos de 10 coitos en el año.

Esta alteración ha ido en aumento en varones jóvenes entre los 30 y los 40 años. Son los hombres los que manifiestan apatía sexual, los que evitan el coito con distintas excusas. En algunos casos podría haber estado encubriendo otro trastorno sexual como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil. Habría que observar si son la causa o el efecto de estas disfunciones.

Por eso durante el proceso terapéutico una mayoría de pacientes reconocen que ante la más mínima posibilidad de tener sexo el miedo les invade, se les acelera el corazón y empiezan a sudar ... y todo ello bloquea el cambio. Son conscientes de que la ansiedad es incompatible con el funcionamiento sexual, no logran saber a qué le temen en el fondo. Más tarde irán reconociendo la presencia de intensas emociones negativas como la pena o la rabia.

Hay que prestar especial interés al estrés, enemigo primordial del buen funcionamiento sexual. De hecho se sabe que bajo un estado de estrés el organismo segrega mayor cantidad de hormonas como el cortisol y la norhepinefrina que disminuyen el efecto de la testosterona en el cerebro y que impiden la activación del deseo sexual. Las ansias por mantener un status, por triunfar en la profesión, tener una economía desahogada - que importa más a los varones - pueden conducir a que se erotice más el ascenso social y se minimice la actividad sexual. En este caso el hombre parece estar muy expuesto a bajar la autoestima ante sus fracasos.

La terapia para el deseo sexual inhibido, DSH, tiene solución y la recuperación es totalmente posible, eso sí los pacientes jóvenes que no presentan casi nunca problemas orgánicos, son más impacientes y es más complicado tratarlos. El deseo sexual, como toda emoción, es muy difícil de medir, y las parejas tensas y estresadas por conflictos no suelen ser buenos amantes, están sordos a los estímulos sexuales.

El sexólogo analizará la problemática de la pareja, se acostumbrarán a no dar la espalda a las sensaciones eróticas para no volver a sentirse decepcionados. Se harán más sensibles a las sensaciones compartiendo el Masaje sensorial con la pareja. Buscarán otras formas de intimidad con abrazos a su mujer, a sus hijos e incluso acariciar a su mascota porque el sexo no es la única forma de expresar el amor y el deseo. Así canalizarán de otras formas la energía sexual. También utilizarán las fantasías, porque a veces una fantasía puede ser tan buena como la misma realidad.

Foto : en sueños

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dime, ¿qué te parece? Si lo prefieres, llámame al 639 555 994 y podré orientarte mejor.