viernes 29 de enero de 2010

La atracción sexual






No se sabe mucho sobre esa chispa que a menudo salta cuando menos te lo esperas, y es interesante pensar lo que más nos llama la atención cuando nos sentimos atraídos por otra persona. A veces podemos intuir que algunos persiguen un fin a la hora de ligar, escoger a alguien para que forme parte de su vida o simplemente ligar.

Cuando resalta el atractivo físico somos más persuasivos y tenemos más oportunidad de encontrar pareja. Tenemos más apoyo social, funcionamos mejor con el "lenguaje no verbal" y nos adaptamos mejor al medio. Porque somos más deseables, nos perciben como más competentes, más sanos y menos propensos a desarrollar enfermedades mentales.

A pesar de todo la atracción sexual está guiada por el instinto, es automática e independiente de lo que pienso o creo, es una energía que se siente en el cuerpo y antes que el pensamiento. Nos llega a través de los sentidos sobre todo la vista, la apariencia o el lenguaje corporal, el tono de la voz o el olfato.

Es independiente de lo que creemos o lo que nos conviene y muchas veces es diferente a lo que elegimos conscientemente, y la atracción sexual llega quieras o no y como el hambre, aparece de forma automática. Eso sí hay variedad entre los géneros, y la mujer se siente atraída por hombres seguros de sí mismos, con un buen trabajo, y que sean divertidos con ellas.

Lo cierto es que muchos seres humanos somos variopintos y nuestras motivaciones son muy variadas, son complejas, y muchas personas tienen posibilidades de encontrar pareja en un tiempo más o menos largo. Aún así vemos que la elección no es fácil, la variantes son muchas y la motivación no siempre es consciente. Y las personas se dejan llevar unas por el corazón y otras más por la cabeza lo que tiene mucha fuerza cuando elegimos a alguien con quien compartir la vida.

Foto : delfin2. El cortejo

miércoles 27 de enero de 2010

¿Con qué frecuencia se puede hacer sexo?



La frecuencia es algo muy personal y no existe lo normal o lo anormal, eso depende de los dos y de cada uno de ellos. De cómo sean sus preferencias o qué es lo que sienten el uno por el otro.

¿Cuánto se desean? El deseo es algo mutuo, y el clima que se crea en la pareja es muy personal. "Cada pareja es un mundo" y la frecuencia en las relaciones es uno de los temas que más inquietan tanto a ellas como a ellos.

Hay hombres que se sienten incomprendidos porque su mujer no lo desea y aquí surge el conflicto. Otras veces se viven trastornos sexuales como la eyaculación precoz, las dificultades de la erección o falta de deseo sexual por no poder cumplir con las expectativas que requiere la convivencia con una pareja.

No debe ser tan importante el número como la calidad de esas relaciones ... porque la cantidad varía según el deseo, y el deseo tiene que ver con la calidad de vida de cada uno, y de los dos. Y hay parejas que lo harían dos veces a la semana y el fin de semana se presenta como la opción más probable. Cada quince días se podría alargar la espera, sin que tenga importancia tal decisión, para algunos, pero otros ...??

Lo natural, "si se disfruta", sería tenerlas con bastante frecuencia, ya que como no es algo obligado y estáis juntos porque os amáis ... Digo yo ¿No? Porque lo natural es que el cuerpo necesite saciar ese apetito sexual y si las relaciones se espacian, por algún motivo, y se pasa mucho tiempo sin sexo se entrará en la pereza sexual, y el deseo se irá apagando. Uno lo puede vivir como una presión y el otro como un abandono.

Cuando se inicia la relación amorosa ni se imaginan que un día podría desaparecer la pasión, y si a largo plazo la sexualidad sigue interesando o se pierde ese aliciente especial dependerá de lo que ellos hayan aportado a ese terreno privado.

Todo cambio personal transforma la relación y la vida erótica, y ahora cuando la situación se vuelve crítica es importante dejarse asesorar por un terapéuta, porque los comentarios de otros no son válidos para todos, y cada historia amorosa tiene bases diferentes, y cada pareja necesita un estímulo individual. Ahora empieza el trabajo, si estás dispuesto a sacar tu relación adelante. Además, a él también le gusta sentirse deseado.

Foto : A LA ESPERA

lunes 25 de enero de 2010

Alcanzar el orgasmo. ¿Es fácil?



Tendría que ser lo más natural, y hay mujeres que lo desean pero no pueden conseguirlo en todas las relaciones.

Otras que son más orgásmicas lo podrían vivir con más facilidad, y el secreto para vivir el placer del orgasmo es entregarse y abandonarse a esas oleadas de felicidad.

Hay mujeres que lo experimentan con más facilidad porque su clítoris es más grande o está mejor situado, y el pene lo roza continuamente durante el coito. Cosa que no debe preocupar a su compañero. Y algunas con dificultades, desarrollan posturas y movimientos con las caderas para que durante el coito el pene estimule el clítoris lo suficiente para que puedan disfrutar del orgasmo.

Está comprobado que lo mejor para tener una alta frecuencia orgásmica es la psique y la actitud hacia la sexualidad, porque cuando una mujer no tiene problemas para alcanzar el orgasmo suele tener una buena actitud ante la masturbación. No reprimen la masturbación sino que disfrutan del juego siempre que les apetece.

Practican el cunnilingus y dejan que su compañero les mime con la lengua sin sentir vergüenza, ni culpa. Se dejan guiar por sus sueños, dan vía libre a sus fantasías sexuales y no bloquean su imaginación, sino que disfrutan de su sexualidad tal y como lo desean.

Claro que la sexualidad requiere un aprendizaje que se adquiere mediante la experiencia, después de vencer muchas frustraciones, y saber que en la pareja estable no basta con la felicidad y el afecto para que las relaciones sexuales sean satisfactorias.

Las mujeres que tienen relaciones estables y han abandonado el rol femenino tradicional no son pasivas en la cama y llegan con más frecuencia al orgasmo. Reciben lo que necesitan y dan lo que quieren sin necesidad de esperar que él se lo haga todo. Este es un gran error que muchas mujeres cometen todavía durante sus relaciones sexuales.

Para ellas las experiencias sexuales anteriores son fundamentales para sus relaciones posteriores, y la actitud de sus compañeros sexuales si ha sido sensible y afectuosa facilitará más el placer que si hubo decepción o dolor.

En terapia la mujer aprenderá a conocer su cuerpo y sus sensaciones corporales, a relajarse para recuperar la excitación y a estar informada para que sea capaz de conseguir el orgasmo en cualquier circunstancia. Si la terapia se hace con un sexólogo se consigue el éxito en el tratamiento entre un 75 y un 90% de los casos.

Foto : pareja nueva

martes 19 de enero de 2010

Cómo nos beneficiamos de la sexualidad





¿Qué sentimos después de una noche ... de una buena noche de sexo? Lo natural es amanecer con más alegría, con confianza en nosostros mismos, porque cuando sabemos vivir y disfrutar de la sexualidad, gozamos del sexo y nos gusta practicarlo. Aunque lo que a veces no se conoce son los grandes beneficios que aporta a nuestro organismo, a nuestra vida en pareja y a nuestra cotidianidad, vivir la sexualidad plena.

Y es que, cuando las relaciones sexuales son frecuentes nuestro cuerpo está más esbelto, más delgado, más bello y nuestro estado de ánimo es exultante. Todos los músculos de nuestro cuerpo están activos y desprendemos feromonas que afectan al comportamiento sexual y a la atracción por el sexo opuesto.

Un grupo de investigadores de California ha comprobado que la química hormonal que se activa durante la actividad sexual segrega sustancias que fortalecen las defensas. Así estamos más protegidos frente a las infecciones, y en épocas de frío ante la gripe y los catarros.

Vivir una sexualidad plena activa la circulación de la sangre, nos protege del infarto, podríamos quemar hasta 190 calorías, y es un buen antidepresivo. La sexualidad satisfactoria nos hace más cercanos, porque el contacto amoroso, la seducción, la confianza y la compañía son los mejores ingredientes para disfrutar de una salud integral.

Tenemos que saber que, por ejemplo, el dolor de cabeza es tensional, es nervioso y cuando lo padecemos, si mantenemos relaciones sexuales, los vasos sanguíneos cerebrales se relajan y el dolor podría desparecer. Eso sí para practicar bien el sexo hay que estar en forma porque el sexo nos obliga a mantenernos, a cuidarnos ... nos rejuvenece.

Y como la sexualidad es una actividad que nos debe durar toda la vida hay que vivir el placer sexual y la autosatisfacción ... Y si hay problemas en vuestras relaciones acudir a un sexólogo que os oriente hacia una vida sexual en la que podáis expresar emociones como el deseo, el afecto, la ternura, la intimidad, el placer, y en definitiva aprendais a manifestar el amor.

Foto : thenglytruthtailer

lunes 11 de enero de 2010

La inapetencia sexual en el hombre



La generación que tiene ahora 30 años más o menos vive una sobrecarga añadida, es la transición entre un modelo tradicional y otro vanguardista.

Y los grandes cambios culturales de las últimas décadas que tienen que ver con la sexualidad y los roles, los viven con confusión y con inseguridad. Además la incorporación de la mujer al trabajo y la de añadir un sueldo a la economía familiar ha modificado los roles de género. Ahora no saben cómo comportarse como una pareja normal.

Por otra parte alrededor de los 30 años la pareja se encuentra en una etapa en la que está sometida a importantes presiones como la estabilización del trabajo, de la economía, adquisición de préstamos, adaptarse a la nueva convivencia, a repartir tareas e incluso hijos pequeños.

En el ámbito sexual las mujeres buscan la novedad y el placer, y exigen más del varón, que confuso ante expectativas erróneas teme no estar a la altura. Y es que el hombre que no da la talla puede sentir vergüenza o estar deprimido, y dice no me apetece ... porque estoy cansado, en lugar de decir me da miedo o me da rabia que ...

Los nuevos compañeros actualmente son más sensibles, a veces pueden compartir sus sentimientos con facilidad, y una de las causas podría ser la responsabilidad que se le da al padre en la crianza de los hijos. Eso sí los problemas emocionales del hombre repercuten en su compañera, ella podría perder el deseo y él mantenerlo porque el varón consigue separar el sexo de los problemas de la relación de la pareja.

En la disminución de la libido o deseo sexual intervienen factores psico-sexuales, emocionales y físicos que habrá que tener en cuenta. Hace años la falta de deseo sexual era un problema femenino y la mujer era la que solicitaba las citas al terapéuta. Ahora esta disfunción se asocia a los dos sexos.

La inapetencia sexual hoy día la sufren 3 de cada 10 hombres muchos de los cuales acuden a terapia porque aunque el deseo sexual esté inhibido no está destruido, ni supone el fin del amor, pero avisa de que algo no va bien, porque el deseo sexual es de orden psicológico y depende de las vivencias sexuales que hayan tenido con la pareja.

Además los hombres jóvenes están convencidos de que la sociedad les debe hacer felices. Han desarrollado muchas expectativas en su relación de pareja y suponen que el otro les debe hacer feliz. No quieren posponer su satisfacción ni esforzarse, ni sacrificarse para solucionar los problemas. No tienen tolerancia a la frustración, y no quieren sufrir, prefieren cambiar de pareja y empezar una nueva relación.

La terapia trabajará para mejorar la comunicación, la confianza y compartir sentimientos. Se dará importancia al compromiso y a lo que cada uno está dispuesto a dar para complacer a su pareja, y aunque la eficacia de los tratamientos no es fácil de medir, 7 de cada 10 pacientes nos hablan de la mejoría que experimentan con la terapia, en su relación de pareja.

Foto : DESENCUENTRO CON LA PAREJA

miércoles 6 de enero de 2010

Desapego por la pareja




Vemos que cuando se produce un trauma en los primeros años de la vida afecta al patrón de apego del niño. Ya John Bolby en 1950 estudió los trastornos psicológicos que viven los niños cuando pierden la figura de apego.

La aparición del desapego es la fase de protesta que una persona vive con la ansiedad de separación, con desesperación y con tristeza, ante la pérdida de un ser querido. En la pérdida temprana se puede vivir el apego ansioso y trastornos depresivos de mayor o menor intensidad.

Cuando se producen pérdidas repetidas será más dificil encariñarse con otra persona, entonces apartarán sus deseos y se centrarán en objetos de todo tipo, cosas materiales, dulces, alimentos, juguetes ... y el desapego lo aprenderán en situaciones de las que no pueden escapar.

A menudo muchas personas vienen de hogares disfuncionales y les cuesta más entrar en contacto con ellos mismos, conocer su propia identidad. No saben distinguir lo bueno, de lo que no lo es para ellos mismos, y se convierten en "niños buenos" que necesitan la aprobación constante de los demás. El problema se plantea si no se gana auto-estima, porque si no existe una verdadera identidad no puede estabilizarse una pareja, es necesario que se unan dos identidades sin abandonar su propio eje.

El deseo no tiene que ver con el apego, y el que está apegado vive como el adicto, bajo los efectos de una droga. No puede desistir, le resulta imprescindible, no está preparado para la pérdida y no entiende la vida sin su fuente de placer, sin esa seguridad que le aporta el otro. Y si se vive la abstinencia en ausencia del amado es que hay apego, hay miedo, y detrás una discapacidad. El apego es una manera de adaptarse y el desapego es una forma de vivir, no con desamor sino con independencia. Viviendo sin miedo al abandono, sin sentirse oprimido. Es dejar espacio a la ternura.

Cuando una persona no es capaz de hacerse cargo de sí misma tendrá miedo a estar sola, necesitará personas que le aporten seguridad. Es una adicción afectiva. Y para el psicoanálisis el desapego es el fin del duelo, por eso el objetivo en la elaboración del duelo es separar sentimientos y apegos del objeto amado. Las personas que elaboran el duelo pueden funcionar mejor por sí mismas aunque acepten la ausencia física permanente de la persona amada.

El desapego es elegir amar libremente, sin miedo. Aparecer en lugar de desaparecer, volver a nuestro propio ser en lugar de sentirnos perdidos en la nada. Este es el cambio de actitud que busca, y que crea lo que practica, en vez de lamentarse por lo que ha perdido.

En terapia habrá que trabajar el duelo, aprendiendo a dejar de ser víctima, a ser responsable de sus pensamientos y de sus acciones. A centrarse, a desarrollar la fé en sí mismo. Saber ser más tolerante ante la frustración. No ser el mejor ni el peor, aprender a estar en posiciones intermedias. Sentir que el desapego es alejarse de las preocupaciones, dejar de ser indispensable para demostrar su valía.

Aprender a no vivir la vida de los demás. Saber hacer la mudanza y transladar la atención de ellos a ti, y centrarte en lo que deseas, en lo que sientes, en lo que necesitas, y echar mano de tus recursos para poder ayudar a otros. Aprender a poner en práctica la vida social, tener actividades intelectuales y manuales, irse acercando al placer, para empezar a saborearlo porque todo eso nos dinamiza y nos ilumina.

Foto : DEPENDENCIA AFECTIVA