domingo 28 de febrero de 2010

Cuándo se necesita hacer terapia



Si no han sido capaces de resolver el problema entre ellos es que necesitan la ayuda de un profesional, porque hay problemas conyugales. Eso sí, muchas parejas acuden cuando la relación está empezando a deteriorarse, cuando no ven salida a esa crisis.

No se ven alternativas o no parece que puedan solucionar sus conflictos, y a veces uno de los dos o ambos han intentado buscar alguna solución pero no ha funcionado.

Este puede ser el momento de acudir a un sexólogo que pueda ver con objetividad los problemas y hacerselos entender a ellos, que por estar involucrados en el proceso no los ven. Los fallos en la comunicación son frecuentes, y les conducen a estar enganchados a discusiones inútiles que destruyen los momentos, que les hacen sufrir y no les dan soluciones.

Otras veces no se hablan, está tan bloqueada la comunicación que intentan ignorarse y la relación es una cuesta arriba que es muy difícil de vivir. Y cuando el trabajo es absorvente los días pasan, y los conflictos crecen. Y si hay desencuentros en las relaciones sexuales, puede que estos problemas no se hablen, entonces se agudizan hasta que llegado un momento parece que no tuvieran nada de qué hablar con la persona que vive con ellos.

Para intentar corregir estas situaciones hay que anteponer el diálogo. Hablar de cómo nos gusta vivir, qué es lo que deseamos, y no pensar que porque el otro tenga ideas diferentes está en contra de nosotros. No ponernos a la defensiva, no aferrarnos a nuestra idea y pensar que es la correcta, que si el otro piensa igual, aparece el conflicto. Mantenerse dentro de un entendimiento intelectual y afectivo, es decir respetarse. Aunque no tienes que aceptar lo que no te guste, ni algo que sea importante para tu vida o que rompa tu proyecto de pareja.

El objetivo de la terapia sexual es ayudar a las parejas a resolver sus problemas psico-sexuales que están impidiendo una relación sexual satisfactoria. Si deseas pedir ayuda conviene que se lo expliques a tu pareja diciéndole : quiero que nuestra vida sexual mejore, y explicale que para conseguir llevar a cabo este plan es más fácil con la ayuda de un sexólogo. Si no lo consigues vuelve a intentarlo, porque hay personas que necesitan tiempo antes de aceptar la idea de pedir ayuda a un terapeuta. Y si tu pareja no quiere ir contigo, ve solo.

Foto : desavenencias conyugales

martes 23 de febrero de 2010

La mujer ninfómana




¿Existe realmente la ninfomanía? El DSM-IV o Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales, de la Asociación Americana de Psiquiatría de los Estados Unidos no contiene ninguna categoría que se refiera a la adicción al sexo. Los que proponen incluir las adicciones sexuales dicen que se trata de un comportamiento que puede proporcionar placer y aliviar sentimientos de dolor y sus características son un fallo en el control del comportamiento que tiene continuidad a pesar de ser destructivo para el sujeto. Se va a incluir en el DSM-V.

La persona adicta al sexo no controla su comportamiento y lo repite de forma compulsiva aunque repercuta negativamente en su vida familiar, laboral o social. Un ejemplo lo tenemos en Tiger Woods, el mejor golfista del mundo, al que la prensa ha contabilizado más de trece relaciones extramatrimoniales, y cuya salida a la luz ha dado lugar a que sus patrocinadores hayan decidido bloquear sus campañas publicitarias.

La palabra ninfomanía viene del griego nynfhes, chica joven, y tiene que ver con una desproporcionada necesidad coital de ciertas mujeres que es como una locura erótica y suele encubrir a una persona anorgásmica. A veces se la llama también andromanía que alude a la desesperación sexual por los hombres. Es un apetito sexual sin control llamado por Krafft - Ebing "libido insatiata".

Es un desorden psicológico que se da únicamente en mujeres y se caracteriza por una libido muy activa y obsesión por el sexo. En los hombres se llama satiriasis. Actualmente estos términos no se utilizan en la sexología moderna. Eso sí mujeres ninfómanas, es decir enfermas, hay muy pocas, aunque en el lenguaje coloquial se utiliza de forma inadecuada para definir a mujeres que tienen una fuerte carga erótica, sexualmente abiertas y que son objeto de críticas porque van en contra de los convecionalismos sociales.

Su comportamiento no busca sólo el placer sino que se deja llevar por un instinto descontrolado. Igual que la heroinómana se pincha sin parar, o la bulímica no puede dejar de comer y nunca se siente saciada, la ninfómana se ve empujada a entregar su cuerpo al primero que llega, es incapaz de elegir. Puede ser hombre o mujer, joven o viejo, atractivo o repelente, cualquiera es apto porque no le es posible controlar el deseo sexual.

Todo esto se agrava cuando es consciente del desprecio social que provoca su comportamiento y desea pornerle fin pero como no puede resistir sus impulsos, pierde auto-estima y cómo el alcohólico, se lanza a nuevas aventuras para aturdirse y olvidarse de esa sensación de amargura. Así desarrolla un circulo vicioso que no puede impedir aunque lo desee.

La Clínica Mayo de los Estados Unidos dice, "que es la presencia repetida de fantasías o de escenarios sexuales que son los que le provocan la excitación" y añade que "por otro lado, estas fantasías o escenas pueden ser más o menos obligatorias : la persona a veces puede controlarlo. Pero existen ciertas situaciones, un episodio de depresión o ansiedad, que pueden hacer que esto sea más inmanejable"

Hacer terapia con ellas es difícil porque según Helien de la Clínica Mayo, "estas personas consultan sólo cuando su adicción al sexo les trae problemas de pareja, familiares, sociales o incluso legales. O también pueden consultar porque no cumplen con esas fantasías o escenarios, no se excitan o tienen disfunciones sexuales"

Foto : ninfomanía

domingo 21 de febrero de 2010

El estrés y la vida sexual






¿Qué es? Es una respuesta fisiológica del cuerpo frente a una situación de emergencia o algo nocivo que nos llega del exterior, entonces nuestro organismo se prepara para afrontar una serie de cambios. En este caso el estrés es positivo porque nos permite actuar con más facilidad, nos pone en alerta ante lo que sucede y respondemos con más eficacia.

Hay parejas que intentan reducir la ansiedad diaria apoyándose en sus relaciones sexuales, porque son satisfactorias. Aunque el poco tiempo y las largas jornadas laborales les provocan un estado de ansiedad que no pueden controlar.

Si el día a día es una carga y las relaciones se van distanciando, habrá que saber qué es más importante, establecer un orden de prioridades, y si no se consigue, acudir a un terapéuta que les ayudará a cambiar los hábitos, para reducir la ansiedad. Tendrán que fijarse en las relaciones sexuales con su pareja que ahora les dan problemas y las soluciones no se hacen esperar.

Los hombres, a veces, desarrollan un estado de ansiedad que les produce impaciencia, y con la prisa las relaciones sexuales son muy cortas. No son capaces de disfrutar de los momentos previos al encuentro, sin besos casi, sin caricias, sólo la penetración y la eyaculación inmediata. Cuando viven así los dos miembros de la pareja se cargan de insatisfacción, porque él casi no disfruta y ella necesita más tiempo para poder disfrutar con él.

Cuando no se pueden ajustar los tiempos se da paso a la insatisfacción de ambos, a la frustración, y al abandono de las relaciones sexuales progresivamente. Y como el estrés ha hecho acto de presencia, habrá que prestar atención al reparto de tareas adecuado, para que cada uno disponga de tiempo libre, porque es una necesidad de la pareja. A veces tomarse un descanso, una cena tranquila en la intimidad, darse un baño juntos o compartir un masaje son métodos perfectos para crear un clima que permita disfrutar a ambos.

La terapia estará dirigida a descubrir las causas del estrés y conocer estrategias para manejarlo aplicando sistemas de relación, como el masaje sensorial. La terapia de pareja trabajará también para adecuar los tiempos, para despertar los encuentros y recuperar el gusto por las relaciones sexuales.

Foto : crisis1

jueves 18 de febrero de 2010

La prostitución




¿Es necesaria? ¿Cuál es su atractivo? ¿Es la soledad o la carencia de afecto? Y sabemos que además de los adultos, los más jóvenes se acercan cada vez más a la prostitución, porque el sexo no se disfruta, se consume.

Los clientes de la prostitución no presumen, pero se comprende que los hombres que están solos utilicen los servicios de una prostituta, porque existe un mito que dice que los hombres son más sexuales. Tienen más necesidades que la mujer, y tienen que satisfacerlas.

Y si se recurre a la prostitución es que hay insatisfacción, hay problemas no resueltos, algo no va bien. Y cuando demandan los servicios de una prostituta quieren que les presten atención, suelen hablar mucho y necesitan afecto. Están pidiendo ayuda a gritos! Y muchos hombres casados no admiten que tengan problemas con la mujer, y dicen que lo hacen para poder variar, que eso no perturba el amor con la pareja.

Realmente cuando una pareja vive una sexualidad plena no hay ninguna necesidad de tener relaciones con otras personas, y aunque no es tan habitual, todavía algunos jóvenes consideran que es una forma de iniciarse en el sexo. Creen que la prostituta les va a enseñar y buscan resolverlo por la vía más fácil, pero sólo podrán vivir una fantasía porque las prostitutas no sienten, están trabajando con el sexo. Sólo les interesa que las paguen.

En el mundo de hoy hay muchas personas que han recibido una educación muy estricta o muy religiosa que reprime su sexualidad y les impide expresar sus deseos sexuales. No tienen confianza para compartir sus fantasías, o no se atreven a manisfestar sus deseos o a buscar el encuentro con el otro.

La prostitución sólo produce insatisfacción, promete y no puede cumplir, es un acto denigrante. Es una vejación para otras personas, y ellos pierden la autoestima y entran en una trampa que les produce dificultades en sus relaciones como la eyaculación precoz, problemas con la erección o falta de deseo sexual. Además las mujeres que ejercen la prostitución no tienen libertad para actuar y tienen problemas afectivos en su vida. Utilizan el sexo como trabajo por eso no sienten su cuerpo y viven situaciones que no quieren vivir.

Se recomienda hacer una terapia sexual que irá encaminada a tratar los problemas y a modificar las conductas, que son un obstáculo para la calidad de vida. Se trabajará con la pareja o individualmente contando si es preciso con su colaboración.

Foto : GetAttachement-2aspx

martes 16 de febrero de 2010

"Para toda la vida"


Hasta que la muerte nos separe ... oímos todos durante la ceremonia de nuestra boda ... y nos lo creemos ... y eso nos parece eterno.

Decía un chico de veintitantos años "la eternidad qué pesado!"
Pues es lo que nos debemos plantear si queremos que nuestra relación dure casi tanto como nosotros. Una de las palabras clave es adaptación, y cada pareja observará cómo se ha ido adaptando con el paso del tiempo. No todas las relaciones se viven con pasión al principio, pero sí existe el componente de la novedad. Eso sí haya pasión o no, para que la relación perdure hay que prestar atención a la convivencia y a las relaciones sexuales.

Pasan los años, y más rápidamente de lo que queremos y, qué hacemos con nuestra sexualidad? ¿Nos queremos o sólo queda un leve rescoldo de aquellas brasas que nos encendían? ¿Disfrutamos del sexo desde el principio de nuestra relación o nunca anduvo muy bien? Sabemos que cuando la sexualidad no se comparte aparecen las diferencias, los piques, nos molestamos a la menor cosa.

Si en la sexualidad ha habido un buen acoplamiento desde el principio, puede ser que haya ido adaptándose a las nuevas necesidades y a la nueva edad de los cónyuges, y el hombre como la mujer evolucionan y cada uno tiene su ritmo. A veces la rutina aparece cuando la relación no ha crecido, no se ha modificado con los años.

Por eso es importante aceptar que con el paso de los años los dos no tienen la misma energía. Uno de los miembros de la pareja sigue teniendo una fuerte sexualidad, pero no el otro. En ocasiones piensan que ya no se desean, que ya no hay amor entre ellos. Y es que, la forma en la que se vivió la sexualidad durante toda la vida será como la van a vivir en las etapas más difíciles.

La sexualidad no acaba y si no fué una sexualidad rica, más tarde tendrán muchas carencias en sus relaciones. Será más fácil que aparezcan disfunciones en la erección o que ella finalice sus relaciones sexuales con la menopausia. Los que relegaron la sexualidad para ejercer de padres quizá tengan que recuperar el tiempo cuando los hijos crezcan.

También hay mujeres que su meta es la fecundación y cuando ya tienen el número de hijos previsto, compartir la sexualidad ya no tiene sentido, y ya no están disponibles para compartir la sexualidad con la pareja. Si no es así, con el paso del tiempo la mujer se deshinibe, y si el hombre no se ha cuidado no tendrá la vitalidad que tenía.

Ahora se vive otro erotismo que no depende tanto del cuerpo, y hay que acabar con la idea de que la sexualidad se termina, y si se vivió una sexualidad plena y activa tendrán un buen futuro juntos, pero si no se vivió así, si no hubo diálogo, si la mujer centró su sexualidad en el ejercicio de la maternidad, puede que esté muy alejada de sus sensaciones corporales, no sienta el placer o sienta vergüenza de hablar de esas cosas que no se hablaron durante tanto tiempo.

Las claves para que una pareja dure toda la vida serán, saber conversar, respetarse, hablar de sus gustos, y que sus fantasías podrán vivirlas con su pareja, desarrollar la intimidad y estar abierto a probar cosas nuevas. El diálogo se muestra como un medio destacado para manifestar lo que nos gusta o no, y contruir la sexualidad dentro de uno mismo, es decir atender a las necesidades propias con independencia de la pareja, y con la pareja.

Las parejas estáticas en las que "nunca pasa nada" son las que tienen más problemas, y cuando llega la maternidad la vida pone a prueba a la pareja porque a veces la relación se quiebra y el bache suele aparecer después. Esta es una época muy delicada para la pareja y si los seis primeros meses el hombre tiene que acompañarla ... bien, pero luego tiene que sacar a esa mujer de esa madre. Pedirla que vuelva a ser mujer, su mujer!

Y si no se logra reanimar la convivencia es necesario acudir a un sexólogo para acoplar a la pareja en ese nuevo periodo de la convivencia.

Foto : pr4-es2f71

sábado 13 de febrero de 2010

La píldora del día después


Aunque hace años que está en el mercado, porque desde el año 1972 se vendía en Francia, en Inglaterra y en China, todavía hay muchas mujeres que no conocen esta píldora.

No saben para qué es, ni cómo actúa. Se llama también píldora postcoital o anticoncepción de emergencia, y desde el año 1997 está disponible en España.

Está indicada cuando se ha tenido un coito sin protección, se ha roto el preservativo o ha habido una agresión sexual. El principio activo es levonorgestrel que es una hormona sintética que impide la ovulación, dificulta la fecundación del óvulo y si se produce la fecundación, evita la implantación del óvulo fecundado en el útero.

Es un anticonceptivo que se toma después del coito, se vende en farmacias sin receta, y cualquiera lo puede adquirir. Vale más o menos 20E. No contiene estrógenos sino una hormona que produce nuestro organismo de forma natural, en dosis altas. No hay que confundirla con la RU-486 que es abortiva y cuyo efecto se prolonga hasta las 12 semanas de embarazo y se utiliza en los hospitales para los supuestos de aborto.

¿Cómo se toma? Se toma la píldora del envase dentro de las primeras 24 horas posteriores al coito, y la eficacia es del 96%, si se toma entre las 24 y las 48 horas baja al 85%, y no tiene ningún efecto pasados los 5 días. Los médicos hasta hace poco utilizaban como método anticonceptivo de emergencia los anticonceptivos tradicionales compuestos de estrógenos y gestógenos que en dosis más elevadas provocan un choque hormonal que impide el embarazo, pero que produce muchos más efectos secundarios que el levonorgestrel. Más del 50% de las mujeres tienen la regla cuando esperaban, y si se retrasa más de 7 días podría haber embarazo. Si es así se recomienda acudir a un centro de planificación familiar.

Este medicamento se ha venido utilizando en España desde los años 70 como terapia hormonal sustitutiva en la menopausia, y en algunos cánceres ginecológicos. Sólo se empezó a usar como anticonceptivo de urgencia a partir del año 1999, y el 23 de Marzo de 2001 fué autorizada esta píldora por la Agencia Española del Medicamento.

El 11 de Mayo de 2009 el Ministerio de Sanidad anunció que desde ese día se vende en farmacias sin necesidad de receta médica. Para la Organización Mundial de la Salud "la anticoncepción de emergencia se refiere a métodos que las mujeres pueden usar como respaldo y en caso de emergencia, dentro de los días posteriores a una relación sexual sin protección, con el objetivo de prevenir un embarazo no deseado. Los métodos anticonceptivos de emergencia no son adecuados para uso regular"

Foto : píldora

martes 9 de febrero de 2010

El masaje sensorial para potenciar la erótica



La utilización del masaje sensorial puede perseguir distintos fines, por ejemplo potenciar la erótica y que el deseo sexual no sea un reto.

Que sea una consecuencia lógica de mantener una relación sexual satisfactoria con una persona que te atrae o con la que tienes un vínculo afectivo y sexual. Puede ser tu pareja o tu compañera.

Para que puedas empezar a darle el masaje tendrás que empezar por sentirla, es decir sentir a esa persona que está recibiendo el masaje y además trasmitirle energía positiva a través del placer de tocarla. Esto no es fácil, es mucho más complicado de lo que parece.

"Sentir al tocar" es un objetivo que tiene toda persona que da este masaje. No es sólo dar y recibir el masaje para despertar la sensibilidad de la piel y las sensaciones eróticas. Es necesario abrirse psicológicamente para que las sensaciones sean profundas, se extiendan por todo el cuerpo y los dos puedan enriquecerse.

Para tener una actitud adecuada cuando se da este masaje, hay que estar abierto y vivirlo con libertad. Estar atento al cuerpo del compañero y no sólo mirarlo sino implicarse con sentimientos, y que al tocar puedan dar el masaje sintiendo a la pareja. El que lo recibe capta los sentimientos del otro y tendría que darse el permiso para sentir cuando le tocan.

En la terapia conmigo incluyo el masaje sensorial. Son dos actividades separadas pero dentro de la misma sesión. Como dice una paciente mía "es una terapia muy buena porque también tiene masaje". Y cuando las personas empiezan la terapia parece que inician un proceso en el que el cambio de actitudes es consciente o inconsciente y, cambian los comportamientos y su forma de vivir las relaciones íntimas con la pareja. Puede que este cambio sea una demanda insconsciente que les lleva a potenciar la sexualidad y a enriquecer la erótica.

Y uno de los objetivos de esta terapia es que cuando vayan desapareciendo los bloqueos, las personas puedan intercambiar el masaje, y así crear un espacio nuevo, dónde estimular las sensaciones placenteras entre los dos, y despertar la capacidad sensorial que es la base de la calidad en las relaciones.

Foto : IMAGEN DEL MASAJE SENSORIAL

viernes 5 de febrero de 2010

El exhibicionismo








Es una parafilia* que produce en el que la vive una obsesión que le empuja a mostrar sus genitales a personas desconocidas, con el fin de sorprenderlas o de causar enfado en ellas.

Esta reacción provoca una subida de adrenalina tanto en el espectador como en el exhibidor, por la situación de riesgo a la que se expone al ser visto, y de todas las parafilias esta es la que más se denuncia. Es una variante sexual que se da mucho más en hombres que en mujeres. El hombre es el que se exhibe y la mujer es la exhibida. Por eso el desnudo del hombre se ha evitado mucho tiempo en el cine y la publicidad, aunque el desnudo femenino es habitual verlo.

Para el exhibicionista, que no es el que se muestra desnudo o con poca ropa ante la mujer, es necesaria la sorpresa como requisito previo a la excitación. A veces se provoca la masturbación durante la exhibición, aunque no busca relacionarse con la persona desconocida.

Es una persona sin pudor, no le importa enseñar sus genitales, pero suele ser insegura y con inhibiciones sexuales. Para ellos el acto sexual es la exhibición, y lo hacen para que otros les muestren a la vez, sus genitales. Es una motivación inconsciente.

Exhibir partes "no genitales" es más común en la mujer que en el varón. El exhibicionista sufre un trastorno básicamente masculino y no puede pasar al coito, sólo puede mostrarse. Tiene dificultades para cortejar y para amar, para formar pareja, y se muestra como un sádico porque pretende asustar y como masoquista, porque se expone a ser castigado. No es otra cosa que una forma de autocastigo. Necesita personas que se asusten y si no se asustan no habrá conseguido excitarse.

Esta parafilia, el exhibicionismo, comienza en la infancia y se manifiesta hacia los 18 años, aunque podría empezar más tarde, y las denuncias de casos no van más allá de los 40, con lo que el cuadro pierde intensidad con los años.

Es un inadaptado social que no se acerca a la mujer porque teme el rechazo. No sabe cortejar, ni bailar, ni hablar con ella como un ser humano, en cambio usa la exhibición como los animales.

Foto : pollock2

*Parafilia : es una fantasía recurrente y altamente excitante. Esta conducta provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del sujeto (DSM4).

martes 2 de febrero de 2010

La erótica del bondage



Cuando se practica el bondage se inmoviliza a una persona con esposas, cuerdas o con el propio cuerpo, y el placer se centra en impedir el movimiento de otro con ataduras.

El bondage surgió en Japón como una forma de tortura con los prisioneros, luego evolucionó como un arte que ellos llaman Kinbaku. Es una técnica muy sutil que primero inmoviliza el tronco, después el vientre y las nalgas para acabar con la inmovilización de todo el cuerpo.

La acción de atar se conoce como "el arte del Shibari" y uno de sus aspectos es buscar la estética que forman la cuerda, las ataduras y la sumisa. Esto produce una especie de masaje energético sobre algunos puntos del cuerpo de la persona sumisa, que se relaciona con los meridianos de energía según la Medicina Tradicional China.

En las antiguas tribus ataban a las mujeres raptadas para impedir que escaparan, luego las ataduras fueron simbólicas, y recientemente se ha observado que el deseo sexual ligado a la inmovilización es muy conocido desde antiguo, como lo demuestran imágenes con apariencia no erótica.

Hay personas que les gusta ser atadas porque se liberan de inhibiciones y responsabilizan del juego a otra persona, que es el que fija las reglas. Ellas se dejan llevar y se abandonan al juego erótico. Para muchas personas es muy gratificante en el terreno sexual, porque experimentan la sensación de impotencia cuando intentan liberarse, y en esos intentos les gusta ser estimulados sexualmente por la persona activa, aunque el bondage no siempre tiene una finalidad sexual.

Puede ser un complemento dentro de las prácticas sexuales convencionales, para que aumente el deseo sexual en la persona que recibe el bondage, y en la persona que lo ejecuta. Los hay que aumentan su auto-estima cuando descubren que a pesar de sentirse atados pueden dominar con la palabra o se liberan de tener que cumplir sexualmente, y no necesitan ser activos, se relajan y disfrutan de las sensaciones que les provoca su pareja.

Eso sí, si decides provocar escenas de bondage hablalo antes de hacerlo, explica lo que se puede y no se puede hacer, y fija una palabra neutra, que usará el dominado cuando no quiera seguir, y el dominante parará automáticamente cuando el dominado pronuncie esa palabra. Es conveniente no utilizar posturas forzadas, no dejarse atar por un desconocido, y como es un juego progresivo y se necesita un grado de intimidad, sería recomendable hacerlo con la pareja.

En el cine hemos visto películas en las que utilizan el bondage como Nueve semanas y media, Instinto básico, Cruising, y libros como, 11 minutos, de Paulo Coellho.

Foto : klaw01