viernes, 11 de marzo de 2011

Fobia sexual y ataque de pánico








Cuando hablamos de una fobia nos referimos a un miedo sin medida, a un ataque que no va a venir. Habremos oído hablar de fobia a quedarse encerrado - claustrofobia, a los espacios abiertos - agorafobia, a las alturas, a los insectos - insectofobia, pero existen otras las fobias sociales y sexuales.

Y el rasgo fundamental de una fobia sexual es un temor continuo e irracional que asocian al deseo compulsivo de evitar tanto sensaciones como experiencias sexuales. Aunque el propio sujeto reconoce ese miedo como irracional y excesivo.

Algunos evitan por completo el sexo o el deseo de evitación, y la ansiedad la limitan a los genitales, a penetrar o a ser penetrada, al orgasmo, a la masturbación, al sexo oral ... Otros se mantienen vírgenes toda la vida, "no hacen pareja", ni se casan y son individuos con verdaderas fobias sociales.

Cuando el síntoma fóbico sexual aparece con claridad - fobia a la penetración- el diagnóstico es algo más claro pero ya no lo es tanto en el llamado carácter fóbico. Aquí detectamos un comportamiento estable con una forma automática de regulación de la angustia, o una serie de rasgos característicos que no muestran los verdaderos síntomas.

Están en un estado de alerta permanente y explorando el medio ambiente porque para el fóbico la relación con el otro no es neutral, sólo lo percibe como la posibilidad de un peligro inminente y próximo. Uno de sus rasgos típicos es la tendencia hacia la huida puede ser de la pareja, de la relación sexual, de la vagina o del pene ... del tratamiento.

También puede darse una huida hacia adelante, entonces para vencer la fobia arremete contra su dificultad. Y es que el paciente fóbico siempre está por irse, plantea dificultades particulares que no llegan a ser evidentes. Esto se debe al aspecto central, durante el tratamiento, de su frecuente deserción.

Siempre amenazan con irse, es como una estructura defensiva que construyen a base de evitaciones, precauciones, ante determinadas situaciones que cuando están próximas les provocan angustia. Es interesante recordar que, gracias o a pesar de sus defensas, el paciente se mantiene en un cierto estado de equilibrio, y sólo recurre a la consulta si su pareja amenaza con dejarle, por disfunciones sexuales o presiones sociales.

El aspecto central tiene que estar presente porque "el fóbico" desea y teme al mismo tiempo, se asoma y huye, desea sentirse bien y teme que esto ocurra. Desea la penetración o el orgasmo pero siente miedo de lo que pueda pasarle.

Entre los detonantes de esta deserción podría estar ese interés desmedido del terapéuta por curarle. Y es que cuando éste se deja apurar por el grandísimo deseo de los fóbicos por curarse -tema al que aluden casi en todas las sesiones- sobre todo al principio de la terapia.

Uno de los aspectos más dramáticos de los trastornos de ansiedad ligados a las fobias son "los ataques de pánico" que ellos viven con enorme angustia y con gran repercusión en el cuerpo. Afectan al 1,6% de los adultos, con frecuencia más a las mujeres, y los síntomas son : palpitaciones, mareos o vértigos, falta de aire al respirar o ahogo, naúseas, sofocos o escalofríos, exceso de transpiración y sensación de terror o irrealidad, miedo a volverse loco o al descontrol. Temor a la muerte.

A veces la fobia es compartida con la pareja como en el "matrimonio no consumado". La disfunción existe si la pareja conviviendo o no, después de seis meses no podido practicar el coito con penetración vaginal. También se llaman parejas no consumadas. No necesitan estar casados, pueden ser novios o compañeros.

En ocasiones, es uno de ellos el que aparenta estar enfermo otras veces son ambos. Las disfunciones más fecuentes en el hombre suelen ser trastornos de la erección, en ellas padecer vaginismo. Ella tiene una verdadera fobia a ser penetrada y él un eyaculador precoz, que incluso a veces, eyacula antes de penetrar, "eyaculación ante portas".

Otras veces ambos tienen el deseo sexual inhibido y los trastornos pueden alterarse en el proceso pero siempre son problemas de los dos. Por eso cuando él tiene erección ... se presenta una contracción de los músculos vaginales en ella, y un día ella quiere, ha podido relajarse y vencer su fobia entonces él eyacula antes de penetrar.

Y es que el miedo les invade, puede ser al embarazo, a ser padres, a ser desgarrados o a desgarrar, a ser dañados en los genitales o fantasías de caer en la prostitución. No hablamos de causas generales, cada caso se trata en particular y hay factores psico-sexuales, familiares, de educación, religiosos y de la propia fobia.

La terapia sexual se hará creando una alianza de trabajo porque es un paciente que duda si podrá seguir, si tendrá horas libres, o si tendrá dinero para pagar las sesiones ... Y no sabe si se tiene que tratar ... o cuál será el tratamiento adecuado. Y la paradoja es que el primer obstáculo es el miedo al éxito, el miedo al cambio. Esa escena tan deseada que es también la que más temen, la más amenazante.

Foto : en la ciudad

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