lunes, 6 de junio de 2011

Las perversiones ...
















La escenificación de las perversiones es muy variada y son múltiples, y tienen que ver con la biografía del individuo, pero se suelen repetir algunos temas con más frecuencia, como los conflictos edípicos, miedo a entregarse, la mujer prepotente y castradora. También el odio hacia ella, más la diferencia negada entre los dos sexos. Y muchas de estas perversiones plantean una y otra vez la diferencia entre los sexos y la invierten o la niegan.

Vemos como la psicoanalista Louise J. Kaplan nos habla en su libro "Perversiones femeninas" de un hombre que sólo podía tener erección si todo estaba preparado en torno a un esquema fijo. Para eso su mujer, con insultos constantes, le obligaba a ponerse un delantal y le ataba fuertemente con cintas alrededor de la tripa, mientras que él fantaseaba con la idea de que era mujer ... aunque con pene, claro.

En este caso el pervertido dirige la escena y escribe su guión, incluyendo al otro en un papel de coprotagonista, lo que es válido en esta forma de perversión en la que él es la víctima pasiva ... aparentemente. Esto es masoquismo porque siempre es el masoquista quién imagina, organiza y dirige ... las reglas del juego.

Cuando se escenifica el sadomasoquismo se acuerda una palabra clave para que cuando el masoquista sobrepase los límites de tolerancia pueda poner fin al ritual. En esta escenificación perversa se pueden revivir sueños infantiles de forma controlada y así el masoquista obtiene por la fuerza esa entrega absoluta que tanto teme. Él puede aquí exteriorizar su vergüenza por ser pasivo, por desear ser esclavo o sumiso, fingiendo que está obligado a hacerlo y a la vez utiliza un mecanismo de defensa para su ira.

El que pone en marcha su perversión desarrolla impulsos agresivos directamente en el sadismo o de forma indirecta en el masoquismo. Aunque desear el sufrimiento supone enmascarar impulsos sádicos porque el masoquismo se anticipa ante el castigo temido, por los deseos sexuales agresivos. 

El fetichismo o el sadomasoquismo son las perversiones más al uso y suelen ser básicamente masculinas, sin embargo el masoquismo se suele creer que es típicamente femenina, aunque verdaderamente es una perversión masculina muy frecuente. Y de hecho hay muchas menos mujeres que hombres ... Y sabemos que las mujeres que han crecido en un ambiente traumatizante y han desarrollado actitudes ambivalentes respecto a la violencia ... pueden vivir de forma contradictoria la violencia física, si el hombre que las trataba -su padre- es la única muestra de afecto masculino que han conocido de los hombres.

Porque sólo cuando viven el dolor pueden reunirse con sus propios sentimientos y llegar a experimentar con la ilusión de ser queridas. Y claro que hay mujeres sadomasoquistas, con tendencias sádicas o masoquistas, aunque su participación es reducida, con excepción de las actrices de profesión que representan escenificaciones masculinas y aparecen como mujeres dominantes. Aunque si la mujer tiene dificultades para establecer sus propios límites y se deja coaccionar... convencer, se pone en riesgo de padecer graves problemas psíquicos.

Foto : y ahora ...

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