jueves 19 de enero de 2012

Parafilias íntimas






Para huir del gran enemigo sexual de la pareja estable, es decir de la rutina, hay que evitar la saturación, se podría utilizar una amplia gama de estímulos, de una forma moderada, utilizando los cinco sentidos en busca del erotismo.

Cada uno debe establecer sus límites y lo que desea experimentar y no debe regirse por otra categoría moral que la que la pareja decida otorgarle. Los códigos sexuales de cada uno no pueden salirse demasiado de la norma para no desarrollar sentimientos de culpa o creer que ese comportamiento es perverso, no es normal.

Las perversiones siempre han despertado polémica porque muchos quieren experimentar pero no quieren ser catalogados de perversos. Y desean hacer cosas raras pero ser normal, lo que plantea una contradicción porque o se hacen cosas raras, cosas infrecuentes, y no serían normales, o si son frecuentes aunque no se aceptan como normales, no son raras ... Y es en esa encrucijada en la que se debaten un gran número de parejas, entre el deseo de ajustarse a la norma y el deseo de transgedirla ... cuando se habla de sexualidad normativa que es transgesora.

La parafilia es un comportamiento que se sale de la sexualidad aceptada, por eso las parafilias son un conjunto de prácticas sexuales que según nuestro modelo cultural se considera aberrante, razón por la que tradicionalmente se las califica de perversiones, aunque la sexología para liberar esas prácticas de su aspecto enfermizo, les dió un significado más neutro y las llamó parafilias. Es por esto que la palabra no ha aparecido en la gran enciclopedia Larousse hasta el año 1999.

Las parafilias pueden ser íntimas o relacionales. Las primeras se practican dentro de la pareja y se practican rituales distintos de la norma que se convierten en dominantes. En las parafilias relacionales se transgrede la sexualidad monogámica y se incorporan una o varias personas a la relación.
Y la consecuencia de haber llegado hasta aquí, a las parafilias, es la evolución del código sexual de algunas parejas, pero ... ¿dónde se gestan todas ellas? En el grandioso mundo de las fantasías.

Claro las fantasías sexuales no son parafilias, pero las parafilias empiezan siendo fantasías, aunque en el sexo son muy distintas las fantasías y la realidad. Y no es igual excitarse hablando con la esposa de lo que podríamos hacer a una amiga común, que estar con la amiga y con la esposa en la cama.
Mi opinión respecto a la utilidad erótica de las parafilias es que deben estar presentes en la imaginación de la pareja más que en la acción. En mi experiencia en consulta, todos los casos que he tratado o han dejado esta práctica o han dejado de ser pareja.

Foto : estamos juntos

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El sexo es vida. Ana de Calle