sábado, 1 de noviembre de 2014

Ese prodigio: la mano

Ya os he hablado de esas zonas especiales y me voy a fijar en ese prodigio que es la mano. Una de las zonas erógenas y otra son los labios, y de lo que os voy a hablar hoy es de las palmas de la mano y el beso. Que se relacionan  con
el autocontrol y son medios para ir encendiendo con su movimiento y la espera adecuada esa danza, mientras los cuerpos están sometidos a una alta tensión sexual.

El dorso de las manos como ya dijo Reich, posee una gran carga orgástica y al estar entre las zonas erógenas es capaz de modificar los distintos sentimientos y la carga de ternura sexual que transmite la mano. Desde aquí se puede contemplar el juego: la caricia, que es un factor al que muchas veces no se le da la importancia que tiene y que nos descubre la deliciosa piel del amante.

Hemos visto el caso de la postura del hombre acostado y ella encima de él, pero dándole la espalda. Cuando introduce los dedos en la vagina y además la excitación del clítoris en ocasiones llevan a un orgasmo inevitable en la mujer. A su vez el hombre sabe que la eyaculación llega cuando su pareja frota el pene entre los senos, en su boca o en el interior de la vagina. Aquí se da el contacto piel a piel que es un poderoso intermediario, y cuando se trata de caricias ocurre lo mismo.

Las mujeres debemos estar enteradas de cómo acariciar el sexo del compañero. Algunas puede que tengan manos inexpertas y será deber de él darle ayuda. Tendrá que explicarle cuándo y de qué manera siente una excitación mayor o de menor intensidad, en qué partes le agrada más, de y durante cuánto tiempo. Tendrán que hablar durante la relación sexual, mientras están acariciándose, mientras se hacen el amor.

No hay nada tan hermoso para nosotras mientras hacemos el amor con nuestra pareja, que sentir cómo su mano acaricia nuestra piel, que en nuestro oído nos susurra palabras dulces o excitantes que se relacionan con nuestros deseos, según sea el momento... Y no cometer una equivocación muy al uso: una vez que ha finalizado la relación sexual... saltar de la cama y ni preguntar ¿qué tal lo has pasado? ¿te ha gustado?  Nada más equivocado!

La pareja es el símbolo de la vida y llega a ser una unión perfecta cuando  comparten sexualmente los mismos sentimientos. ¿Creéis que hay algo más poderoso que compartir esos momentos de gozo y placer? Sabemos que hay placeres como el gusto, el olfato, la vista, el oído... que si los combinamos todos. Más el estímulo emocional y la necesidad de encontrarse el uno con el otro frente a frente acariciándose, aparecen en un reino distinto. Surge una nueva situación: él y ella amándose con todas las consecuencias. Como si sólo eso sucediese. Se torna una necesidad vital, amarse, comer, vivir.

Y ¿qué potencia tienen las zonas erógenas cuando entran en contacto con las manos y se activan durante las relaciones sexuales? Sí es cierto que la potencia aumenta en la zona genital y a veces, tiene que ver con la suavidad del estímulo. Se recomendó en tiempos pasados apretar suavemente con el dedo al principio el clítoris de la mujer. O rozarlo con el pene con suavidad porque en erección es muy sensible. Reich colocó pequeños electrodos en las zonas sexuales lo que le sirvió para reafirmar su teoría, y lo que observó fué que durante el beso amoroso los labios registraban un aumento de potencial!

Reich refirió: "el orgasmo plenamente logrado como energía orgástica constituye un ejemplo de salud mental" Así podemos observar el amor de la pareja y "no hay nada más extraordinario" El sexo en el hombre y en la mujer les abre la puerta a toda su plenitud. La vagina deja entrar el sexo masculino: es un viaje hacia el placer 

Hay alternativas... y el hombre tiene sobre sí una tarea importante durante la cópula. Se mueve entra y sale y eso le exige un esfuerzo notable, si la penetración ha durado un rato. Hay hombres que después de su orgasmo pueden estar exhaustos. En ocasiones si la mujer tiene que esperar algo más a tener el orgasmo pero el hombre no puede, tiene que aprender a regular ese esfuerzo porque es necesario, y cambiar la posición de ella empezando a controlar los movimientos del pene estando ella encima, lo que suele ser bastante eficaz.

Foto: comunicación sexual 

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