martes, 14 de junio de 2016

La comunicación tiene un gran potencial erótico




































Cuando han identificado la pérdida del deseo y quieren empezar a reencontrarlo lo primero es
hablar de ello, comunicarse, porque seguro que hay muchas preocupaciones y temores que queremos comunicar a nuestra pareja para que nos comprenda, nos conforte, las interprete correctamente, nuestros gustos, nuestras necesidades y deseos que quisieramos colmar, cambios para los que necesitamos apoyo, inquietudes, miedos y anhelos que queremos escuchar...

En el cuerpo a cuerpo de la sexualidad la comunicación es el regulador que guía el ritmo y la combinación adecuada de pasión y ternura, los límites y las reglas para disfrutar con el otro a través del cuerpo, lo ilimitado del juego erótico, romper las ihibiciones y la libertad para decir no, y que esto supone la expresión de una preferencia, no tiene porque ser un rechazo hacia el otro.

Con esta comunicación podemos crear una atmósfera emocional estimulante y positiva que crea el clima necesario para que haya una buena comunicación sexual y confianza y entendimiento para poder fortalecer el deseo y revivirlo. La comunicación es una de las fuentes caudalosas de la autoconfianza, la autoimagen y la autoestima de los amantes.

Mediante la comunicación se reducen los conflictos y podemos resolverlos. La indiferencia, la rutina, la ira y la hostilidad pueden ahogar el deseo sexual y nos quedamos paralizados sin hacer nada o echándonos la culpa entre nosotros. Con la confianza y la intimidad emocional lograda en la comunicación conseguimos deliberar sobre los problemas que tenemos y buscar la ayuda psicosexual si la necesitamos. Así despejamos el horizonte para llegar a una relación sexual satisfactoria

Es un encuentro en la biografía personal, ya que cuando la experiencia sexual se vive con la pareja, aunque la relación y la pareja sean fugaces, el deseo está incluido en el ámbito del encuentro, y está asociado a diversos grados de amor, compromiso e intimidad entre los que se aman. Es un encuentro en la biografía personal de cada uno, con sus dimensiones personales y con historia biográfica exclusiva, con su intercambio recíproco de señales y mensajes verbales y no verbales que les activan a ambos. Se establece así un encuentro que es un proyecto exigente y ellos son responsables de construir una relación compartida.

También hay personas que se deciden a formar una pareja sexual y a compartir experiencias sexuales sin estar enamoradas e incluso sin experimentar un gran deseo mutuo, que podría desarrollarse más tarde. Y hay parejas que conviven toda una vida sin amor y sin deseo por su pareja o están entre el odio y el rencor y son los intereses los que los mantienen. Todo esto condiciona sus encuentros y su comunicación, y a la vez afectan al deseo.

En la comunicación de los numerosos encuentros sexuales el deseo de los amantes está, por lo menos en los primeros momentos, unido estrechamente al amor. Es un poderoso determinante la conjunción de amor y deseo sexual en la decisión de convivir con la pareja.   

Cuando convivir y comunicarse compensa. Y es que el amor es un afecto intenso que supone atracción, interés, apego y proximidad emocional, que sienta las bases de la intimidad enriquecida mutuamente, que puede ir durante más tiempo y más allá que el deseo por sí sólo.

Y es que el amor surge y se desarrolla si el intercambio comunicativo mantenido por los amantes tiene para ellos consecuencias positivas que refuerzan el vínculo, de manera que convivir compensa. Es así, el amor y el deseo unidos suele ser en sus comienzos un afecto intenso o pasional lo que favorece un clima entre ellos grato, son más indulgentes con las dificultades que se podrían presentar en la relación sexual o con los defectos o fallos de la pareja. Los conflictos se suelen resolver con más acierto.

Y el amor compensa incluso a medio y largo plazo porque como dice Terry Eagleton en su libro El sentido de la vida"el amor significa crear para otra persona un espacio en el que ésta pueda florecer, al mismo tiempo que ésta hace lo propio conmigo y en donde la realización de cada una se convierte en la base para la realización de la otra", en donde la unión no sólo respeta la individualidad de la biografía de los amantes, sino que la ennoblece, la potencia y la expande como nos decía Eric Fromm en el Arte de amar la dicha del amante en el amor es esencial para su propia felicidad.

Foto: en el andén 

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