domingo, 30 de octubre de 2016

Causas que están relacionadas con la falta de deseo sexual



















Entre las causas orgánicas observamos la disminución de las
hormonas sexuales que afectan al deseo sexual. El déficit de testosterona y el aumento de prolactina afecta a los hombres e influye en la disminución del deseo y aumenta la ansiedad (Buvat2003). En nosotras los cambios hormonales de la menopausia afectan a nuestra sexualidad. Disminuyen los estrógenos, disminuye la lubricación y se pierde la elasticidad en la vagina, lo que influye en nuestra excitación sexual y en la satisfacción en nuestras relaciones sexuales.

Esto afecta a nuestro deseo sexual. También la disminución de andrógenos afecta al deseo sexual. Sabemos que el deseo es mucho más que una secreción de hormonas. No podemos achacar la falta de deseo sólamente a los aspectos fisiológicos.

Enfermedades crónicas como la diabetes, la insuficiencia renal y cardíaca ya afectan al deseo sexual. Medicamentos para la depresión, que son inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, se relacionan con la falta de deseo.  

Como ya he comentado la salud afecta a la sexualidad. Por eso cuidar nuestro estado general, y mantener hábitos saludables y realizar alguna actividad física moderada son factores que auguran una buena salud sexual a lo largo de nuestra vida.

Entre las psicológicas la ansiedad y el estrés aparecen a menudo en la base del problema de falta de deseo sexual. También otras emociones como la ira y el enfado pueden estar presentes, aunque la depresión es la que más afecta al deseo sexual. Parece que el 40% de las personas que sufren depresión, padecen también la falta de deseo sexual. Los problemas de autoestima también suelen afectar al deseo sexual.

Causas que se refieren a la relación de pareja Sin duda los conflictos de pareja afectan a las relaciones sexuales, igual que los problemas sexuales acaban por influir en la relación de pareja. A menudo son las discusiones, los insultos, las vejaciones, el alejamiento y la frialdad emocional, problemas de comunicación, dificultad para llegar a acuerdos, el aburrimiento y la rutina, la falta de interés por la pareja, la infidelidad, los celos, la falta de atractivo... Todo esto influye en nuestro deseo sexual. Por eso decimos que los problemas en el sexo son dificultades de pareja y deben tratarse con los dos. La terapia sexual se realiza con la pareja, si es que tenemos pareja, sino individualmente. Los dos miembros tienen que aprender y cambiar cosas, para que vuelva a funcionar su relación de pareja.

 Lo que funciona para su estabilidad en una pareja a veces es la confianza mutua y una buena relación, lo que puede ser un obstáculo para el deseo sexual que necesita aventura, riesgo y morbo. Si se vive continuamente la rutina y el aburrimiento, las relaciones sexuales son siempre iguales... ¡Estos son los grandes enemigos del deseo sexual!

Los obstáculos, lo prohibido y difícil sabemos que aumenta el deseo y la atracción sexual. Un ejemplo de esto sería esas parejas que tienen dificultades para estar juntos, por obstáculos personales o por la distancia, y viven sus encuentros con mucha pasión, pero cuanso su situación se  regulariza y viven juntos su situación merma en la convivencia sin obstáculos. ¡El mundo del deseo es así! 

Es importante, para el deseo poner ciertas dosis de aventura en nuestras relaciones sexuales en sitios nuevos, citándose con la pareja en una noche especial de placer, o echar mano de la creatividad. No se trata de una puesta en escena en cada relación con artilugios y disfraces diferentes. O aprender mil posturas o registrar el cuerpo en busca de mil puntos o buscar aventuras excitantes que pongan en peligro nuestra relación de pareja... ¡Esto no lo necesitamos!

Es importantísimo sin embargo no dejarnos llevar por la pereza, por la falta de imaginación y el entusiasmo en nuestros encuentros sexuales. Pensar y vivir como amantes de nuestro compañero día a día. Mimar y cuidar nuestra intimidad, ocupándonos de la sexualidad para enriquecerla, divertirnos con el sexo y proponer a nuestra pareja juegos eróticos excitantes, compartir fantasías, alimentar nuestro deseo con películas, libros y todo lo que nos estimule sexualmente... ¡Esto va a ser ocuparnos de nuestro deso sexual!

Además tenemos que desterrar de nuestra cabeza la idea de que sólo debemos tener relaciones cuando la pasión nos desborde. Lo peor para perder nuestro deseo es dejar de mantener nuestras actividades sexuales solos o acompañados. Como dice el refrán lo que "no se usa se oxida"

 Foto: Shaquira y Piqué

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