lunes, 20 de febrero de 2017

Falta de atracción hacia la pareja











La falta de atracción hacia la pareja es lo que a veces llamamos "falta de
química", es claramente una falta de deseo y de desinterés sexual. 

Sabemos que hay parejas que se forman por motivos o intereses extrasexuales. A veces son personas que comparten hobbies, intereses o una cierta ideología, pero no el deseo sexual hacia la otra, bien en el caso de cualquiera de las dos o en una sola de ellas. Han sido otras las razones que les hicieron vivir juntas y por eso han disfrutado escasamente de la relación sexual.

Siempre hay alternativas, y la relación interpersonal de una pareja no funciona en un vacío social. Sino que la mayoría de los componentes de una pareja mantiene relaciones diferentes con las personas de alrededor, que podrían implicarse en relaciones afectivo-eróticas, más o menos intensas o fortuitas. El balance de la relación de contactos más o menos gratificantes en el seno de la pareja suele depender de los contactos reales o potenciales que cada uno perciba con otras personas al margen de la relación de pareja.

Por ejemplo, si uno pierde atractivo frente a la pareja es probable que surjan alternativas, y viceversa, y si surgen alternativas, es probable que se dé la pérdida de atractivo lo que propicie la pérdida de interés en uno de ellos o el interés excesivo en el otro.

Hay conflictos y resentimiento con relativa frecuencia, y vemos parejas que teniendo una historia previa de relaciones sexuales satisfactorias, empiezan a presentar pérdida de deseo y otros problemas sexuales que coinciden con conflictos en sus relaciones. La irritación, contenida o no, y el resentimiento vienen a ser sin duda uno de los factores más habituales que se desarrollan en los problemas sexuales de la pareja. Claro el erotismo y el interés sexual están condenados a extingirse en una atmósfera en la que predominen aquellos sentimientos.

Como ya hemos visto, la pareja ha de hacer frente a muchas preocupaciones  y ocupaciones en la vida cotidiana. Esto implica que han de comunicarse que han de llegar a acuerdos y a la toma de decisiones para resolver problemas que pueden ir acumulando cierta experiencia de éxito o de fracaso. Y si ocurre con relativa frecuencia puede desarrollarse en ellos el resentimiento, cuando no sentimientos de indefensión, y como consecuencia un embotamiento del deseo sexual y un alejamiento emocional. 

Cuando el conflicto y el resentimiento se mantienen en la vida sexual, puede que uno se niege a sí mismo el disfrute y también a su pareja. De esta manera la pareja dejará de disfrutar por esta negativa, y experimentará además frustración por ser incapaz de hacer gozar al quien se niega al placer, principal característica de una relación sexual satisfactoria, tan característica del deseo sexual.

Entre los amantes las relaciones estables a largo plazo tiene luces y sombras que dificultan la calidad en las relaciones. También pueden tener enormes ventajas porque facilitan una mayor intimidad, confianza y deshinibición entre ellos y además dotar de la estabilidad suficiente como para crear nuevos proyectos de vida que enriquezcan aún más el sentido de la vida de la pareja.

Además lo que les excitaba ya no les excita, no obstante, la estabilidad en las relaciones a largo plazo suponen un riesgo de anestesia del deseo sexual. Es fácil que el deseo se encienda en las primeras fases del enamoramiento, al comienzo de una relación. Aunque después de un tiempo el interés se apacigua. Después hay un proceso de habituación en el que las reacciones sexuales ante estímulos que nos excitaban se tiñen de costumbrey ya no resultan tan vivas ante estímulos nuevos. Incluso contemplamos el desnudo de nuestra pareja sin la excitación apasionada de los primeros tiempos. Las hay que cambian a menudo de pareja en espera de recuperar el deseo, aunque este declinar puede aparecer de nuevo.

A menudo la pareja se expone mutuamente al comportamiento del otro implicándose en roles y tareas poco excitantes: no estar aseado, ni arreglado, realizar las funciones de evacuación, optar por la comodidad en la vestimenta y en el arreglo personal, lo que no siempre conduce a estar atractivo, y enfrentarse con hábitos y costumbres no deseables de la pareja. Entonces el sexo resulta muy predecible, se hace de forma rutinaria y aburrida y hasta por obligación.
 
Cuando se debilita el deseo o se pierde, puede parecer un hecho hasta fisiológicamente normal en muchas parejas estabilizadas. La habituación es un anestésico y aparece probablemente cuando las dos agendas son previsibles y las experiencias sexuales se dan siempre a la misma hora, en el mismo sitio y de la misma manera. Ya no hay lugar para las sorpresas, ni para las experiencias excitantes. Todo se planifica, incluso la hora de acostarse, y aparece la rutina de dónde y cómo hacer el amor.

Foto: preboda

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