sábado, 4 de febrero de 2017

¿Has tenido experiencias sexuales negativas?


























En la historia de Valentina el cuerpo y el resto de dimensiones son huellas y emociones de
repulsa hacia las relaciones eróticas. Las consecuencias de experiencias sexuales previas llenan diferentes dimensiones de la biografía personal. Una historia llena de sensaciones, contactos, caricias, besos y también sinsabores, forman parte también de la educación sexual recibida. Cuando las experiencias sexuales se saldan con resultados y se configuran como fuertes y significativos hacen probable el desinterés y la inhibición del deseo. 

Si experimentamos fracasos sexuales con rechazo dolor, desagrado o asco constituyen la causa más importante de nuestras futuras prácticas sexuales y de nuestras prácticas sexuales actuales, los antecedentes son los resultados y consecuencias que vivimos en el pasado.

Es muy significativo en la inhibición del deseo sexual las experiencias incestuosas tempranas y los abusos sexuales en la infancia por parte de los adultos. Las experiencias aversivas pueden ser por sí mismas un condicionamiento negativo muy fuerte. Quedan asociados a la actividad sexual como consecuencia el miedo o la ansiedad que se asocian a la actividad sexual y pueden ser la respuesta habitual al más mínimo acercamiento que implique el más leve contacto físico sexual. Tal es el caso de Carmen que os contaré más adelante, que desde muy temprano inhibió su interés por el sexo, y todo por la experiencia incestuosa de su infancia.

De los mayores obstáculos para las relaciones sexuales satisfactorias uno importante es la inhibición sexual, y uno de los productores por excelencia es la autoimagen depreciada que nosotros podemos tener y que se asocia a un sentimiento de baja autoestima también. El que tiene una imagen negativa de sí mismo se percibe poco competente con respecto a los demás y a su pareja, quizás poco atractivo, desconfía de su propio éxito social y es vulnerable a los fallos en general, y en particular a los fallos que suceden en sus relaciones sexuales.

La experiencia sexual acontece de puertas para adentro y alli nos exibimos, nos exponemos desnudos, la imagen corporal resalta con inusitada importancia. Es ésta una experiencia de aprendizaje marcada por el puritanismo y facilita que tengamos dificultad en aceptar las partes sexuales y no sexuales de nuestro cuerpo.

Es en la adolescencia cuando nuestro cuerpo crece y experimenta grandes y repetidas transformaciones y crece, se ensancha y empieza a adquirir contornos definitivos y puede llegar a ser un foco de preocupación. Cada adolestente construye su imagen corporal a través de la identidad personal, de la imagen de sí mismo y de la propia autoestima con lo que piense sienta y haga y con las relaciones hostiles o no que establezca con su cuerpo.

La moda dicta y conforma nuestra imagen corporal a lo largo de nuestra historia personal y a menudo se asocia a un deber arbitrario y desempeñan un papel importante las normas educativas, las revistas del corazón y de los medios de comunicación. Los modelos y las imágenes que se difunden a nuestro alrededor son los nutrientes básicos de nuestro contexto cultural en la que se sacraliza la presencia física y la imagen del cuerpo. El sexo parece decirnos en esta cultura que es sólo para la gente joven, bella, atractiva, esbelta y fértil. Claro, si nuestra apariencia física se aparta de estos modelos, podemos sentirnos menos atractivos e indignos de participar en la comunicación íntima que nos otorga la sexualidad.

Por ejemplo hace tiempo escuchamos un comentario muy revelador de labios de una persona que comentaba un libro erótico. Esta persona dijo, sorprendida: "será viejo verde" Sin duda muchos de vosotros habréis tenido la ocasión de comprobar estos u otros comentarios que hablan del prejuicio cultural en el que la sexualidad sólo puede ser un gozo al alcance de unos afortunados: los que se avienen a lo que debe ser, es decir jóvenes y bellos.

Una autoimagen depreciada puede originarse por ciertos cambios que acontecen en nuestro cuerpo por procesos naturales, enfermedades, o intervenciones quirúrgicas. Estos son los casos de embarazo, postparto, masectomía, histerectomía, posinfarto, traumatismos craneoencefálicos, lesiones medulares y otros. Una información correcta hecha con sensibilidad puede lograr que nos sintamos más seguros y menos inhibidos, y podamos afrontar mejor estas transiciones que suelen tener tanto impacto emocional.
El goce y el disfrute de la sexualidad no dependen del número de centímetros en esta o en otra parte del cuerpo, no tienen por qué estar vedados para quienes han sufrido problemas graves en su organismo

Foto: enamorados 1                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

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