viernes, 17 de marzo de 2017

Cómo desafiar al miedo























En el transcurso de nuestra historia sexual, mujeres y hombres hemos aprendido a...
comunicarnos así como a tener miedo a comunicar determinados aspectos de nuestra vida sexual. Los hombres, en general, han aprendido a ser más permisivos cuando expresan sus deseos sexuales de una forma más directa y más explícita que las mujeres.

Ellos dicen no sé cómo decirselo porque el contexto cultural es extremadamente exigente con nosotros en lo que se refiere al rendimiento sexual y por eso también muchos podemos presentar inhibiciones a la hora de desvelar deseos, preocupaciones o problemas que nos hagan parecer vulnerables. Hoy día hay hombres que se sienten amenazados e inseguros por los cambios e innovaciones que les sugiere su pareja, y no saben cómo expresar sus sentimientos y dificultades.

Por ejemplo, hay mujeres que temen que su comportamiento sea criticado o afeado y se inhiben de expresar deseos o hacer peticiones. Es un temor que se acrecienta cuanto más tiempo dura el problema y haya evitado afrontarlo reiteradamente. Si una mujer ha estado simulando los orgasmos y se muestra satisfecha con su relación sexual, le resultará dificil desvelar su insatisfacción y mostrar que hasta ahora su vida sexual ha sido una farsa. Puede temer el rechazo de su pareja si se entera de ello, o que aparezca su desilusión acerca de su habilidad sexual. 

Seguro que también le apena que su pareja se sienta herida o sutilmente acusada porque el sabe que algunos hombres, creen erróneamente que ellos son la autoridad en materia sexual, pueden sentirse aludidos. 

Y es que algunos hombres piensan que ellos lo deben saber, deben ser los expertos, por aquello de "no hay mujeres frígidas sino hombres inexpertos", como se ha dicho, y se sienten responsables de las dificultades de ellas, lo que puede facilitar que él no revele sus deseos, sus preocupaciones o problemas de su vida sexual.

Por otro lado, cuando una mujer le dice "me duele la cabeza" o "puedo quedarme embarazada" como excusa para evitar unas relaciones sexuales aversivas, logra además evitar el mal trago de decir directamente a su pareja que no le desea y discutir por ello. De esta forma, por temer las reacciones de su pareja opta por vivir durante años y años una vida llena de insatisfacciones. 

¿Por qué no se lo dices? Y es que muy a menudo estos temores suelen ser infundados. Ella no suele reaccionar con el dramatismo que suponíamos, al contrario puede sorprendernos y aliviarnos su reacción. Por eso la mayoría de los hombres se terminan dando cuenta de las ventajas de la igualdad porque la iguadad cuando se expresan significa más placer para ellos.

Las mujeres agradecen que sus parejas les hablen de sus confidencias sexuales, y se muestren con naturalidad sin aparentar saberes o destrezas sexuales fuera de lo común. Lo que contribuye a desarrollar la intimidad. Por otro lado, muchos hombres están encantados de tener una mujer activa, que se plantea mejoras, que les habla de los cambios o de las innovaciones que desea introducir en su vida sexual, y que les informa sin dramatismos de sus problemas. 

Éstos agradecen no tener que sentirse totalmente responsables de la satisfacción sexual de su pareja y valoran la información que es una guía para estimularla más y mejor. Tú tienes derecho a decirlo, aún cuando la pareja no sepa reaccionar de forma adecuada en todas la circunstancias, sino que está ejerciendo un derecho personal cuando nos comunicamos y queremos expresar nuestros deseos y necesidades, sin ofender al que nos escucha. 

Puede ocurrir, como en el caso de un paciente que vi en consulta, que la comunicación abierta y sin medida sea más de lo que puede resistir una relación de pareja para revivir el deseo. Expresarse sin límites puede llegar a ser brutal y sus efectos son negativos. 

Y hay algunas parejas que se lo dicen todo, no tienen medida y pueden discutir por cosas que más valía que hubieran dejado sin decir, deterioran la misma intimidad en la relación y no disciernen entre lo que es información innecesaria e irrelevante de la que es útil y conveniente.

 Foto: te abrazo 1

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