martes, 11 de abril de 2017

Cómo reavivar el deseo en el otro y ser una pareja feliz
















Lo básico es restablecer la comunicación con la pareja para poder afrontar...
el problema. El silencio, los gritos, las recriminaciones y la rabia, no os van a ayudar a resolver el problema. Es fundamental adoptar un patrón positivo de afrontamiento para arreglar el problema de ambos. Podíais mantener una comunicación abierta y sincera para hablar de vuestros problemas sexuales. Expresar las dificultades de manera clara y sencilla, procurando no acusar al otro de la situación. Ser sinceros, sin ofender ni humillar. Lo más importante no es buscar quien es el culpable, no es esencial. Lo importante es que os centréis en las soluciones.

Os ofrezco algunas sugerencias para afrontar el problema de forma positiva que ayudan a muchas personas a volver a encontrar su deseo sexual.

Lo primero, es encontrar tu propio placer Tienes que tomar contacto con tu cuerpo y explóralo. Practica el autoerotismo. Observa cómo despiertas tus sentidos y tu sensualidad para poder compartirla con la pareja. Reavivar tu deseo con la pareja fomenta que nos encontremos con nuestra pasión. Mima tu cuerpo, erotízalo y para eso empieza a autoestimularte. Te dices: me doy permiso para encontrarme eróticamente conmigo mism@. Recuerda todos los beneficios que te mostré con la masturbación. Esta es una prescripción que no tiene ningún efecto secundario.

Elabora y potencia tus fantasías eróticas. Si tienes bajo el deseo sexual, lo más probable es que no tengas fantasias sexuales, ni pienses demasiado en el sexo. Tu tienes que crear tus propias fantasías. Recuerda que tu cerebro es tu mayor órgano sexual. El sexo no está entre tus piernas, está entre las dos orejas. Los estímulos que te provoquen enriquecen tu erotismo, también con libros, películas, fotografías. 

¿Son tus encuentros placenteros o son una obligación? Si el sexo está asociado al deber o sentimos que lo realizamos por obligación con nuestra pareja perderán su sentido placentero. Tienes que procurar que los momentos y los lugares donde tenga lugar vuestra intimidad sexual sean los más agradables y eróticos posibles. La sexualidad es lúdica y las relaciones no deben ser nunca una obligación. El placer y la obligación están reñidos.

Olvídate de la presión de tener que alcanzar el orgasmo. Lo importante es que en vuestros encuentros os centréis en dar y recibier placer.  El placer se deriva de la alegría de encontrarte sexualmente con tu pareja. Esto es mucho más amplio que la experiencia del orgasmo. El orgasmo no es un mandato en el encuentro sexual. No tienes que sentirte obligado a tener un orgasmo cuando estés con tu pareja.

Tu cuerpo está anestesiado, ¡claro! no despiertas el erotismo. Nuestro cuerpo es erótico y por tanto es receptor sensible a los besos y a las caricias. No te centres sólo en los genitales, porque la piel es el mayor órgano erótico que tenemos. La totalidad del cuerpo está protegida por la piel un órgano que responde con sensibilidad al tacto, a la presión a los besos y a las caricias eróticas. Aprende con tu pareja el arte del masaje erótico

Con la sexualidad se ponen en marcha todos tus sentidos. Cuánto más se cultiva la sensualidad y entrenemos nuestras sensaciones eróticas tanto más intensa será nuestra sexualidad y más fácilmente recuperaremos nuestra pasión perdida. Disfrutemos del imperio de los sentidos explorando olores, gustos, tactos, sonidos, presiones, posiciones...  

Revive el deseo prácticando juegos eróticos. Escenificándolos y reavivándolos con contenido erótico y sexual. Da luz verde a tu creatividad sexual y destierra la monotonía en las relaciones sexuales. Cmbia de sitio, de lugar y ealizalas de otra forma. ¡Juega! Pon en marcha tu imaginación con fantasías, nueva lencería, olores sugerentes, sorpresas, lugares excitantes. Explora los deseos de tu pareja y expresa los tuyos propios.

Y lo que más importa es no dejar de tener actividad sexual. Al deseo hay que llamarlo, incitarlo y provocarlo. No te sientes a esperar a que llegue. ¡Los buenos amantes no nacen, se hacen!

Foto: besos en el mundo 

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