viernes, 16 de junio de 2017

¿Cuáles son las claves para que una pareja funcione?
























¿Ya lo tenéis? Por eso os digo que una mayoría de personas colocan en las primeras posiciones el "buen sexo" ¿Y vosotros lo
entendéis? Lo entiendo, lo entiendo, es privado. Ahora hacer un listado con cada uno de los requisitos para que la relación funcione y lo que hacéis para que esto ocurra. Por ejemplo "¿Qué hago para qué la casa esté limpia? ¿Qué estoy haciendo para que el diálogo no se pierda? Y... ¿Para que sigamos manteniendo relaciones sexuales?"

¿Estáis reflexionando? Se trata de ser consecuentes. Si consideráis que el sexo es importante para que las relaciones entre vosotros funcionen -más que tener la cocina arreglada, los deberes de inglés terminados o haber hablado con la familia por teléfono- por qué el sexo lo dejamos para el final, cuando todo lo demás está acabado.

Sólo os cuento que Bianca y Maurizio dejaron algunos compromisos, que sólo retoman de vez en cuando. La plancha ha pasado a ser una tarea para chica que va los viernes a ayudarlos. ¿Se os ocurre algo para darle a la pareja y al sexo el lugar que le corresponde? 

Ellos han aprendido a mantener entre sus prioridades sus momentos de intimidad. Les he sugerido que para mejorar su espacio de intimidad, de vez en cuando cambien de escenario -hotel, restaurante, paseo por la playa...- siempre que el tiempo y la economía se lo permitan.   

Os doy algunas ideas para prevenir la falta de deseo sexual. Os he hablado de por qué aparecen y qué hacer cuando arrecia la falta de deseo en la mujer.  Lo primero "conocer a los enemigos", que os pongáis a identificar a los más cercanos. Los que os pueden interumpir vuestra vida cotidiana. El segundo tiene que ver con la información y "cómo entendéis la evolución natural del deseo"

Para que no aparezca la frustración es necesario entender la evolución natural del deseo, lo que no significa conformarse con que pase. Podemos aprender a ser mejores parejas y mejores amantes.

Lo tercero es "definir adecuadamente la sexualidad". A Maurizio y a Bianca les ayudé a aplicar ese cambio de concepto en la relación. Alguna vez os habéis preguntado ¿qué es la sexualidad y para qué sirve? Cuando les hice la  pregunta a ellos, la respuesta fué que era un instinto, una manera de sentir el placer y de reproducirse. Otras personas me contestaron que también tiene que ver con el amor y los sentimientos.

Definir la sexualidad es complejo y, para entender la función que cumple en una relación de pareja, no vamos a olvidar que es un lenguaje privilegiado, una forma de comunicación única que tenemos los seres humanos. Con el sexo decimos "te quiero, te amo, te deseo, me gustas, tu me pones..." Sólo con besos podemos mostrar ternura, pasión, lujuria. Incluso si hablamos idiomas distintos, con nuestro cuerpo y a través del sexo podemos llegar a transmitir y sentir emociones que son capaces de crear vínculos especiales que sólo a través de este lenguaje se pueden conseguir. Mi pregunta es para transmitir todo esto, ¿hace falta tener una relación sexual con penetración y que ésta acabe en orgasmo?

Yo os contesto: NO en absoluto. Un beso, un abrazo, una caricia, la masturbación, un mensaje de texto excitante... todo esto también es sexualidad y posee la capacidad de transmitir emociones. Si confundimos lo que es el sexo y pensamos que sólo el coito es hacer el amor, convertimos este lenguaje priviligiado en algo pobre, muy pobre y lo que es peor nos imponemos la norma de que sólo tendremos sexo si hay penetración o incluso si hay penetración y orgasmo.

Hay que luchar contra "todo o nada" Os lo voy a explicar con la ayuda de Maurizio y Bianca.

En ocasiones Bianca quiere abrazarle y darle un beso, pero piensa: si lo hago va a pensar que quiero guerra. Mejor ni lo intento ¿Os suena? Esto les pasa a muchísimas mujeres que viven en pareja. Claro, cada vez que tenéis un pensamiento erótico y lo cortáis, estáis secando las raices a vuestro deseo. No es culpa vuestra. Es que "no es por no ir pero ir pa ná es tontería" (Concepto de todo o nada, que a menudo se da en los hombres)

Chicas el deseo se llama deseo, y si no nos permitimos expresarlo, tocarnos, acariciarnos, besarnos poco a poco, va a menguar... Por eso, para que podáis expresar esas chispas de deseo y para acabar con la intranquilidad y los enfados, las malas caras y la pregunta: ¿Y ahora qué te pasa? ¿He hecho algo mal? Voy a contaros un juego.

Pero realmente esto no es un juego, es una estrategia o un pacto, para no ignorar el deseo. Lo importante es hacer caso de los pequeños conatos de deseo y los riesgos de ignorarlos. A partir de ahora él y ella tienen permiso para acercarse al otro si les apetece para tocarle, besarle, acariciarle... estando seguro de que si deciden parar en algún momento, pueden hacerlo sin peligro ninguno. Y ¿cómo paramos?

Decir "basta" es un poco brusco. Tiene que haber un previo pacto en el que los dos acepten que cuando el otro decida parar, en medio de las caricias, debe abrazar fuerte a la pareja y quedarse así para que ésta entienda que ha acabado el momento erótico. 

El abrazo debe durar un poco para que recobren el estado de tranquilidad inicial, tienen que lanzarse mensajes mentales positivos, como: "Esto ayuda a que mejore el deseo" "Sé que estamos en el camino adecuado" "Y si se ha acercado es porque me ha deseado"

Muchas veces los hombres utilizan el sexo para decir "te quiero". Eso le pasaba a Mauricio, y a Bianca no le llegaban esos "te quiero" físicos, ella prefería las palabras.

Como imaginaréis esto empezó a cambiar cuando ambos entendieron que la sexualidad no sólo la penetración, es una forma de comunicación. Él tenía que aprender a utilizar las palabras para expresar lo que había aprendido a decir con su cuerpo. Por eso, para mejorar la comunicación emocional, le pedí que le escribiera una carta a Bianca y ahí expresara todo lo que nunca le decía. Me la dió a leer. Ella había descubierto el lado más romántico de su marido. Tiempo después de dejar la terapia Bianca me escribió para contarme que Maurizio seguía con la costumbre de sorprenderla con alguna notita repleta de amor y ella estaba aprendiendo a disfrutar de los momentos de intimidad sexual. Os confieso que llegué a dudar durante un segundo si fué la terapia o la transformación de Maurizio en trovador. 

¡Chicos! ¿Estáis ahí? ¿Habéis leído esto? Os recomiendo: seguid el ejemplo de Maurizio, no es necesario que sepáis escribir, seguro que a vuestra pareja, si la tenéis, le encantará recibir una carta de amor.

Foto: pareja enamorada 

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