lunes, 26 de junio de 2017

Si despiertas el deseo, ¿cómo llegas al goce*?




























Aunque si las mujeres nos quedamos sólo con el deseo y no nos acercamos al otro, no hay posibilidades de...
disfrutar. Seremos muy poderosas pero muy insatisfechas. Continuaremos en la cultura patriarcal que apoya las relaciones de poder y no relaciones de igual a igual y de cooperación. Lo primero para ir a la búsqueda de lo deseado es responsabilizarse del deseo. Y si hablamos del falo nos referimos a la capacidad de abrirse al otro, que también puede ser una mujer.

Sólo si uno se rinde* puede encontrarse con el otro. Es entonces cuando se necesita tener una identidad propia, sentirse completo, darse valor como persona... 

Este proceso no se da de una forma natural si no hay compromiso con uno mismo, porque ella cree haber encontrado a su principe azul. Aunque si una persona no puede rendirse a sus sensaciones, no es capaz, aunque se encuentre con otro no podrá vivir con plenitud esta relación. Es así, la sexualidad es vida pura. Si te conectas con ella lo haces con el goce y el placer que te dan fuerza para vivir ante lo adverso. Conectarte con el cuerpo y con la sexualidad es fundirte con lo que tienes: puede que haya dolor y también goce. 

Pero si anulas uno de los dos aniquilas al otro, y adormecer a uno de los dos es anestesiar al otro. Estar vivo tiene que ver con el corage de vivir ambos lados de la vida.

Uno de mis pacientes me decía que después de una cuantas sesiones de trabajo corporal -el formaba parte de un grupo- empezó a quejarse y me dijo

-Ahora siento más las emociones y me entero mucho cuando tengo miedo...
-También tendrías que sentir más el placer- le contesté. Él me sonrió y dijo: 
-Sí, la verdad.

Muchas veces preguntan qué se siente cuando se hace el amor. Yo les digo que se experimenta una mezcla de energía con la otra persona y es como si viajaras hacia el cosmos.

Así mismo, Woodman que cuando la mujer logra su transformación, la sexualidad deja de centrarse en los genitales y se expande por todo el cuerpo.

Empezé a hacer terapia para resolver los problemas que tenía con mi pareja que yo atribuía sólo a algo mío, creencia que reforzada él. Este proceso duró mucho tiempo, aunque con un amigo descubría que el sexo podía ser fuente de placer. El trabajo que hacíamos sobre mí iba descubriendo el valor de la mujer  y me fuí soltando, experimenté otras formas de relación sexual y descubrí un sexo placentero y maravilloso completamente integrado

Este relato incide en encontrar la unión con el otro que lleva al placer y al goce:

El trabajo corporal permite entrar en el placer y quedarme y vivirlo plenamente y no conformarme con un café descafeinado. Aprendí a darme permiso para disfrutar. Según he ido trabajando el cuerpo, me desaparecieron los bloqueos y con ello mi sexualidad se transformó por completo. Ahora es viva y muy energética. En el orgasmo he llegado a sentir la energía del otro y cómo se mezcla con la mía. Y consigo la sensación de fundirme con él y creo entre los dos una sola persona. Siento que no hay distancia entre ambos  y percibo lo que siente el otro. Y puedo saber si mi pareja está sintiendo placer y cuál es su nivel de excitación.

A la vez puedo compartir el placer de estar juntos sentirme dentro del otro y el otro dentro de mí, sin poder sin encontrar las diferencias y puedo sentir que somo algo más que dos personas. Llego a compartir algo más que lo físico, comparto lo energético, lo que me permite entrar en una sensación de unidad, de ser una sola pieza en movimiento, nos convertimos en una fusión de sensaciones que generan energía. Nos dejamos llevar por el universo y nos confundimos con él. Esta es una sensación de plenitud que nos lleva al placer del orgasmo. Y puedo sentir que mi energía provoca el orgasmo del otro y el suyo provoca el mío.

Para poder experimentar todas estas maravillas es necesario que el otro esté dispuesto a vivir esa excitación y la fortaleza de penetrarme, para que pueda recibirlo dentro de mí, para convertirnos en uno solo y fundirnos en una unidad. Necesito que el otro se entregue a su propio deseo y al gusto deestar excitado, no me deje sola. Yo necesito su fuerza para experimentar mi placer y el suyo a la vez. Es que necesito sentirme deseada para experimentar la unión con el otro. Hace falta que por parte de los dos haya entrega y amor, que el otro se entregue a mi y a su fuerza y yo haga igual.

Esta mujer transfomada necesita a su lado un hombre transformado también que reúna el valor de permitirse el goce, la entrega y el placer.

Si el hombre actual no está preparado psicológicamente para una relación genuina con una mujer así, lo más probable es que se sienta amenazado, y se manifiesta por medio de la furia, la impotencia o la indiferencia, este es otro asunto más con el que nuestra cultura está comenzando a enfrentarse. No obstante, a pesar de la angustia que vivir en las relaciones, las mujeres nos sentimos obligadas a pasar por esta revolución psíquica.

*goce: orgasmo

*se rinde: Se abandona, ser deja ir 

Foto: amor y sexo

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