domingo, 3 de septiembre de 2017

Cómo aprendemos a llamar al deseo femenino

No solemos oír en boca de un homdre "mira hoy no me apetece", resulta más fácil en boca de una mujer, y es que
la mujer desea mucho menos que los hombres. Es de sobra conocido.

Os he dejado este punto y aparte a modo de reflexión. ¿Qué sentís al oír este tópico? ¿Normalidad, extrañeza, enfado, indignación, descanso? Seguro que hay más respuestas para todo. Esto es lo que tiene vivir en una época cargada de clichés y la lucha por romper mitos de género y sobre todo los que afectan al sexo.

Tener mayor o menor deseo no tiene que ver con ser hombre o mujer, lo que sí es real que hombres y mujeres deseamos de forma dispar, nuestro deseo se aviva y se apaga de otra manera y necesitamos cosas diferentes.

Ahora vamos a dejar de lado "que los hombres  tienen mayor deseo sexual que las mujeres" para dar respuesta "¿qué hace que no deseen? y ¿qué puedo hacer para solucionarlo? 

Uno de los motivos que puede hacernos perder el deseo es la frustración frente a la caída de nuestras expectativas. ¿Prometéis algo que luego no cumplís? Vamos a ajustar nuestras expectativas. El deseo sexual es uno de los retos de la psicoterapia sexual, porque la libido responde a factores psicológicos, afectivos, culturales, educativos... A veces el motivo de la falta de interés sexual, porque no siempre es sencillo restaurar el deseo. Es importante encontrar el origen y cuando ya lo encontramos no es sencillo volver a desear. Eso sí os puedo dar la fórmula: la psicoterapia sexual combinada con el masaje sensorial que es la manera de conseguirlo.

Tanto el deseo sexual femenino como el masculino comparten ciertos enemigos, porque no somos de planetas distintos eso sí algunos atacan con más fuerza a nuestro apetito sexual.

El estrés y las preocupaciones del trabajo suele afectar más a los varones, aunque también a nosotras. Los tiempos están cambiando y cada vez es más real la igualdad entre hombres y mujeres. Aunque haya mucho por hacer y muchas mujeres se vean obligadas a trabajar fuera de casa y ser responsables de las tareas del hogar. Creo que es sencillo imaginar que al cansacio del trabajo habrá que añadirle las tareas domésticas y ocuparse de cada uno de los miembros de la familia.

¿Y si habéis encontrado el deseo por alguna parte, decirlo? Mientras yo me quedo explicándoselo a cada uno de los hombres que tengo en terapia y que me preguntan ¿No entiendo qué le pasa a mi mujer que de novios le apetecía muy a menudo? ¿Puede ser un problema hormonal?

¿Cuál es la solución?

La solución quizá sería que él deje de jugar tanto al fútbol. Pues no. El problema se puede resolver buscando espacios para que ella haga lo que le apetezca y mejor fuera de casa. Seguro que su pareja estaría contenta si los días a la semana fueran para ella, aunque si no está conforme, entonces el cabreo será de verdad.

Pero si esto no se habla y ella deja que el tiempo pase y se da cuenta de que él está disfrutando mientras ella apura sus reservas de energía bañando a los niños, su dormitorio se convierte en un lugar donde se fragua la venganza.

Ella no le niega el sexo como castigo porque no se ha portado bien, es quizá que el sexo no le apetece ese día, y tampoco el fin de semana. Y ninguno de los dos es consciente de lo que realmente pasa. De lo que sí se da cuenta es de que ella no está bien con él y por eso no tiene ganas de sexo, y es complicado descubrir que está triste y agotada y le culpa a él por su estado.

Lo primero es hacer visible el enfado, lo segundo aceptar que esto sucede y empezar a repartir tareas y responsabilidades. Y ¿Problema está resuelto?

En absoluto. No os hagáis ilusiones. Aunque él esté dispuesto a cambiar la dinámica familiar, muchas veces no es suficiente y no se recupera el deseo. Es un cabreo que si se ha mantenido oculto durante mucho tiempo, puede haber desgastado la relación. Muchas veces no es fácil acercarse a la pareja para llamar al deseo. Es importante continuar con la terapia de pareja que es la mejor de las ideas para volver con fuerza a la relación.

Quizá no estáis demasiado sorprendidos de que un problema de pareja puede afectar a vuestro deseo. Pero así es.
 

                                                                                        
 

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