miércoles, 11 de octubre de 2017

Nos gustan los villanos pero nos casamos con los buenos






















"A las mujeres hay que tratarlas un día bien y tres días mal" dijo Hotuiti, que fué uno
de los invitados a Acoso Textual.  Pronto las protestas del público se hicieron sentir. Quizá él no estaba tan equivocado: a muchas mujeres no les gusta sentirse maltratadas... Pero les gustan esos hombres inalcanzables, atrevidos, apasionados, rebeldes, seductores y que no desean comprometerse. Así lo demostró un estudio que realizó la Universidad de Michigan. Entrevistaron a doscientas mujeres y estudiaron a ver si existía algún protipo de hombres del que ellas se hallan enamorado a través de los siglos. 

¿Y cuál creéis que fué el resultado? Se encontraron dos tipos de hombres: los villanos y los paternales. De los villanos ya hablamos y los parternales son hombres domésticos, apacibles, agradables y honestos. Curiosamente las mujeres solemos preferir los villanos para una vez, para una aventura y es  que estos hombres tan atractivos son sólo para eso, porque pueden salir escaldadas si se enamoran, y los paternales si hablan de matrimonio, son los que alcanzan el 81% del voto de las mujeres.

Hay una situación frecuente y muy problemática cuando las mujeres tratan de convertir al chico malo en hombre de casa... lo que es absolutamente imposible. ¿Qué pasa si durante décadas las mujeres caen continuamente en los brazos de los chicos malos? No es que no hayan aprendido nada a lo largo de su vida, sino que en palabras de los profesionales a el 60% les gusta el riesgo, lo desconocido y la incertidumble que una relación así puede implicar. Está claro que estos chicos no cambiar por ellas pero son expertos en seguir ese juego y saben cómo actuar: "me tienes hoy, pero no me tendrás mañana" Pero, ¿quieres sufrir?, ¿o perder el tiempo en una relación que sabes que no llevará a ningún sitio?

Claro, el cine nos ayuda, y miles de imágenes nos confirman cómo tendemos a fijarnos en el hombre equivocado, y me explico a las mujeres les gustan los hombres duros de las películas, Jack Nicolson, George Clooney, Jeremy Irons... Esos que agarran por la cintura con fuerza a la protagonista y le dan un beso de tornillo, y la dejan sin respiración. Es cómo si la brusquedad derritiera sus fibras más íntimas, aunque luego prefieran el discurso de la ternura. 

A los hombres les atraen las mujeres malas. Hay distintos tipos de mujeres malas: las peores, que muchos hombres consideran como una bendición. Éstas son las mujeres que viven del contacto con ellos y les alegran la vida a los degraciados que caen en sus manos. Trabajan con ellos por dinero y les dicen que luego se olvidan de ti. 

Este sistema se ha convertido en la válvula de escape de muchos hombres solteros empedernidos, solitarios o maridos desatendidos. Desde el punto de vista de la salud mental, ellos deciden...

Pero hay mujeres mucho más malas, son las mujeres que seducen por la noche, vampiresas diurnas que empiezan a revolotear de repente y te llevan al huerto... ¿Qué buscan? Compañía o sangre fresca. ¿Qué dan a cambio? Ilusión y placer...

Aunque a los hombres les gusta la mujer vampiresa, dura y sexy, que les arrebata con sus gestos, porque con ellas se pueden mostrar débiles y sumisos.  

A los hombres les encanta la mujer bandera, con las que sueñan fantasías de conquista, aumentan su ego cazador y generan envidias entre sus amigos. Porque entre hombres está bien visto el hombre dominante, caballeroso pero libre. El Cid Campeador de las mujeres. Y si la plaza que ha conquistado es grande, el hombre se sentirá grande y será un ídolo entre sus amigos. Claro eso la mujer lo sabe, y se arregla, se pinta, aparece sexy y con los atuendos de vampiresa, lista para ser conquistada... por el mejor el que más le interese. Con sus mejores atributos también se engalana el hombre, su desparpajo y sus hipotéticas riquezas.

A los hombres les encanta la mujer femenina, coqueta, y dulce. La mujer paciente, y no tienen reparo en decirlo. Aunque otras mujeres les dicen que no se fíen de las apariencias.  

A ellos les gusta la mujer que les haga frente que intente medir su fuerza, porque reta su hombría, lo que les obliga a demostrar que valen y los mantiene vivos, atraídos, interesados, seducidos.  

En fin, a ellos les gusta y al mismo tiempo les enerva, la mujer que provoca, que llama la atención con su físico, aunque sabe pararles los pies. Los hombres suelen decir que las mujeres más malas son las que les ponen el caramelo en la boca... y luego se lo quitan. La crueldad llevada a su máxima expresión.

La actitud ambivalente de atracción/repulsa desorienta al otro y le hace estar inquieto y en desequilibrio, incluso dependencia. La actitud ambivalente es nociva para mantener una relación de pareja porque les genera inestabilidad. En psiquiatría hay una situación que se llama doble vínculo y "se caracteriza por una comunicación en la que una persona recibe mensajes diferentes y contradictorios. Es un factor desencadenante de problemas psicóticos. Está relacionado con patrones de comportamiento vividos en la infancia, sobre todo en las madres.

La expresión "quien bien te quiere te hará llorar" nos parece anticuada pero sigue siendo muy actual. Y cuanto mayor sea la expresión que le cause al otro, mayor es el vínculo que le genera. La mujer y el hombre equivovados suelen generar dependencia insana, que no se satisface nunca, porque no hay receptividad ni sintonía.  

Foto en el baño 1                            

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