viernes, 24 de noviembre de 2017

El trabajo y las discusiones inoportunas


Es cada vez más frecuente en nuestras casas que los dos miembros de la pareja trabajen fuera de casa
, y a veces, a mucha distancia de su casa. La lejanía no sólo supone un aumento de horas fuera del hogar, y lo que es más importante, un esfuerzo físico adicional, esto aumenta la fatiga cuando finaliza la jornada laboral y llegan a casa.

Además los turnos de los dos muchas veces no coinciden. Incluso uno de los dos trabaja los fines de semana, mientras la jornada del otro es entre semana lo que limita la convivencia de la pareja. Aal llegar a casa lo único que les apetece es cenar, ver la televisión y acostarse. Claro, hablar y hacer el amor lo dejan para más tarde...

Una pregunta oportuna, un comentario cariñoso, o una sonrisa al llegar a casa después de la jornada laboral puede ser la chispa que cree un ambiente de hospitalidad y de afecto que aleje la tensión acumulada a lo largo del día. Dedicar unos minutos a escuchar lo que nos dice la pareja y dejar atrás los reproches genera un estado de ánimo donde las manifestaciones de cariño son más fáciles.


Si las discusiones son inoportunas


No resultaría una pesada prueba que superar, si estando relajados os llega el pago de la hipoteca, hacer la compra o asistir a alguna celebración de la familia política de la pareja. Pero actualmente basta con que alguna vez lleguemos cansados del trabajo o que sumemos días de preocupaciones laborales o económicas para que pueda derivar en una pelea que nos aleje de nuestra pareja y de todos los problemas que quizá de manera inconsciente asociamos a ella.

A veces, en este marco de fatiga vemos problemas que pueden parecer insalvables y no templamos los nervios en ese momento pero si se reflexiona con tranquilidad pueden resolverse, no son tan difíciles. En estos casos y no porque la situación lo requiera, sino por buscar una solución que nos aleje del conflicto, la buscamos fuera de casa. De esta forma el cúmulo de tensiones nos lleva a un  estado de irritabilidad que deteriora la relación de pareja y provoca una lejanía del cariño y del deseo sexual por el otro y hay casos en que buscamos otras personas y alicientes fuera de la pareja con quien compartimos sólo los momentos placenteros. O aquellos que han desparecido tiempo a de nuestra relación de pareja.


Hay momentos que debemos controlar


Sabemos que hay momentos en los que nos sentimos más débiles o estamos menos predispuestos a asumir imprevistos o a recibirlos.  Y cualquier contratiempo puede interferir e introducir la negatividad en nuestra relación afectiva.

Debes intentar que no afecten en tus relaciones sexuales: el cansacio, el tiempo, la rutina. 

No utilices excusas para evitar relaciones sexuales con tu pareja. Es mejor que dialogues con ella para entender el verdadero motivo de tu inapetencia sexual. 

Procura no utilizar el acercamiento físico de tu pareja para que destacar sus defectos o sus actitudes que no te gusten.


A ver si no te pillan si eres infiel...


Presta atención a tu móvil! Sabes que los móviles suelen ser el cuerpo del delito. A vosotros los infieles: borrad toda la información contenida en los móviles y también la de los ordenadores. Ya sabéis son sobre todo mensajes, llamadas, fotos... porque pueden resultar sospechosos y culpabilizadores.

También se recomienda que la relación infiel sea corta, si se puede. Porque para algunos puede ser muy pesada y difícil de mantener, y es mucho más fácil de descubrir.

Parece extraño, pero en la mayor parte de los casos las relaciones extramatrimoniales no conocidas no han afectado negativamente a la pareja si estas son puntuales. Muchas veces lo han protegido ya que cuando la sexualidad está satisfecha, alivia tensiones y evita discusiones. Pero una relación sexual paralela que se prolonga en el tiempo nos indica que no está muy clara la relación de pareja. Si es así se recomienda una orientación desde la terapia de pareja para descubrir nuestras preferencias.

En principio, hay que negar la evidencia y si tu pareja te pregunta si has sido infiel tienes que negarlo. Aunque te diga que no pasa nada, que te va a comprender, que nos podemos contar todo, que entre nosotros hay confianza... Es probable que tu pareja se tranquilice, aunque le rondará la duda. Pero si le cuestas que en aquel viaje tuviste un desliz, aunque fué casual y que no os habéis vuelto a ver. Date por perdido. A partir de entonces tu pareja ya no será la misma. No importa que te diga que lo comprende, que alguna vez ocurre esto, es natural, no hay que darle importancia... Lo grabará en su mente de por vida y en medio de cualquier conversación cuando menos lo pienses saldrá como reproche. Incluso puedes no notarlo al principio, pero cuando pase el tiempo verás la revancha, los cambios de actitud y sin venir a cuento, los chantajes y los reproches.

Foto: Preboda

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