lunes, 6 de noviembre de 2017

Frases sobre el chantaje sexual






















No siempre son los hombres son los que se quejan de que sus relaciones sexuales son insatisfactorias
o muy escasas. Un paciente me decía que desde que se ha casado su mujer utiliza el sexo como moneda de cambio, y lo aplica como premio o castigo a sus actitudes.

"... menos que un casado" es la frase maliciosa que utilizan algunas personas para hablar del cierre del quiosco, y que "cuando se cierra el quiosco se quedan sin chucherías" Y es que el sexo es uno de los recursos más fuertes que tiene la pareja. Muchas veces se sabe utilizar en beneficio propio muy bien, en lugar de utilizarlo para disfrutar y en beneficio del bienestar de la pareja.

Tanto el hombre como la mujer tienen muchos condicionantes biológicos con respeto al deseo sexual normal: en el hombre sus requerimientos se vinculan a su renovación espermática, que suele ser muy frecuente y en la mujer tienen que ver con el ciclo hormonal. Y vemos muchas ocasiones en las que el "semáforo está en rojo" Es cuando con frecuencia recurren a la excusa: me duele la cabeza. Un conocido científico francés decía "La mujer es como la torre de control de un aeropuerto emite señales y también decide cuando autorizar o no  la pista de autorizaje y despegue" Y hay un momento en el que el precio del "polvo" es demasiado caro para el otro. Aunque existe un lugar de encuentro.

Sin duda el sexo es un lugar de encuentro, pero también de desencuentro. Y es que en realidad, y rápidamente es más lo que nos separa que lo que nos une. Claro el sexo de la mujer es eminentemente psicológico, la mayoría de las veces y se asocia al cariño. Sin embargo el sexo del hombre no se relaciona, es más que nada físico, urgente la mayoría de las veces, igual que el apetito que le arrastra a una buena mesa, y necesariamete no está relacionado con el cariño. 

El hombre se sacia y se satisface de forma momentánea. El sexo de la mujer suele ser más estable y suele estar más vinculado a las caricias que a la penetración en la mayoría de los casos. A la mujer le gustan los preliminares, la complicidad, las miradas de afecto, las caricias suaves. Al hombre le atrae la pasión física, los movimientos espasmódicos y las caricias en los genitales. 

A la mujer le gusta ofrecer sexo por amor. No hace el amor, lo expresa, se lo pide, y se abandona por completo al otro. El hombre hace el amor, lo produce pero su elaboración es más efímera. En la mujer el afecto se consolida con el tiempo, dejándole huella. En el hombre, cada acto sexual es el comienzo de una relación. Es una pasión, una necesidad biológica de lujo, a diferencia de la comida o la bebida que son necesidades biológicas primarias de supervivencia. 

La apetencia del sexo de la mujer pasa por sentirse admirada y querida por el otro. Y utiliza el sexo como un intercambio: doy sexo a cambio de cariño, de estabilidad emocional, de protecto de futuro. La mujer se viste sexy para sentirse bien, para atraer al hombre, para que la deseen. Seduce para sentirse amada para la mujer el sexo es un medio, para el hombre una finalidad.

El hombre está enganchado a la mujer a causa del sexo, la mujer lo sabe y por eso muchas veces se aprovecha de ello y pone sus condiciones a la relación. Aquí se produce el primer desencuentro. Los dos buscan cosas diferentes: el hombre satisfacer sus instintos, la mujer busca una satisfacción inmaterial, ser querida. 

Mira: ¡Pobres hombres y mujeres que cuando realizan sus encuentros sexuales persiguen metas tan diferentes! ¡Pobre soledad la del hombre que tiene que satifacer sus necesidades en la intimidad o fuera de casa! ¡La de la mujer que ofrece sexo para soñar con el amor de su pareja, y recibe la soledad del sueño de su compañero satisfecho!

Pero tranquilos, no nos asustemos demasiado. Hay un terreno común entre el hombre y la mujer, que si observamos está a medio camino entre sus objetivos. El afecto y el amor son el lugar de encuentro. Allí se diluye la soledad y el olvido. Allí se encuentra cada uno a sí mismo en el otro. Cuando hay amor, el hombre observa a la mujer y se olvida de sí mismo. La mujer en el amor, satisface al hombre y se olvida de sí misma. El amor nos dice que existe la otra persona, sólo él que es más importante que el menú de hoy o la inapetencia física del momento.

El sexo satisfactorio lo más importante en la relación Si consideramos a las personas de forma individual el sexo aparece como un impulso básico, pero para una pareja significa algo más. Muchas veces se describe como el cemento que sujeta firmemente las relaciones, sin este material la relación se desmorona. Tienes que tener presente que el sexo no es sólo hacer el amor, sino todo el conjunto de juegos que implica. Esta actividad tan completa entre los amantes es lo que expresa y reafirma el afecto, la atracción, la intimidad, y la compenetración de la pareja.

Cuando las relaciones sexuales son satisfactorias refuerzan el "vínculo primario" Si el acto sexual sigue siendo bueno o hasta mejora con el conocimiento del otro, la pareja tiene la sensación de que su convivencia tiene una base sólida y con ella podrá superar toda una serie de problemas que puedan venirles encima. Por eso la mayoría de las parejas que mantienen una relación satisfactoria y duradera tienen un alto grado de compatibilidad sexual. Son casos, que al hablar de su vida sexual, es típico que las parejas de larga evolución refieran el sexo como mucho más tranquilo, divertido, satisfactorio y lleno de sentido que el de los matrimonios con problemas.

Pero, como ya hemos visto no todas las parejas mantienen mucha actividad en su vida sexual, pero aunque no la tengan el factor clave es que las expectativas sexuales son las mismas. Incluso las parejas que ya no tienen relaciones sexuales pueden ser "compatibles sexualmente" si la abstinencia es la opción elegida por ambas partes.

Foto: el paracaídas 

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