martes, 19 de diciembre de 2017

Las dietas






































Cuando se tienen trastornos alimentarios es que hay problemas
en el mundo emocional, y los síntomas nos alertan de algún conflicto interno que no podemos expresar. La salud se resiente.

Y si por sistema se siguen dietas pueden convertirse en una necesidad de castigo más que en una idea de cuidar la salud, y si hay sobrepeso u obesidad puede ser por amor a otro o a uno mismo, es decir, se puede esconder una relación patológica con alguien.
 Cuando uno se niega a comer puede querer expresar, que la vida sin afectividad, sin la sonrisa de alguien, sin su atención y su cariño, no tiene sentido, y los que comen de forma incontrolada, compulsiva, están intentando llenar su vacío, reducir su angustia. Esta es la historia de miles y millones de personas en el apretado mundo de hoy, acumular y acumular kilos para protegerse del miedo, y de los afectos que no quieren aceptar o que les asustan.
 Las consecuencias para el organismo, cuando se niegan los deseos que importan, pueden afectar no sólo a nuestro cuerpo, sino a cómo nos sentimos en el mundo, con nosotros y con nuestra gente, y muchas veces no se pueden eliminar los deseos pero se pueden sobrellevar o atenuar, por ejemplo : comiendo. Y si se pierde a un ser amado, se rompe un lazo, un vínculo íntimo con el otro, entonces no sentimos dolor en el cuerpo, pero es como si nos arrancaran un trozo del alma. Es un grito en silencio.
 La pérdida de un amor nos exige elaborar el duelo y este proceso puede repercutir en la relación con la comida, y se pueden presentar alteraciones del apetito y el que sufre el dolor puede negarse a comer o intentar llenar el vacío comiendo más, mucho más o algo que le gustaba al que ha perdido. La historia emocional de cada uno, hablará de la forma de alimentarse durante el proceso del duelo o de digerir la pena, y en la depresión uno de los síntomas es no querer comer, y esta inapetencia nos muestra una falta de interés por la vida.
 Y cuando la depresión arrecia baja gravemente la auto-estima, y la agresividad se dirige hacia uno mismo, es un proceso de autodestrucción, y si la imagen que nos devuelve el espejo en lugar de estimularnos nos desilusiona, empezamos la dieta para aliviar la tensión de no ser como esperábamos.
 Y una vez alcanzado el peso ideal, si no conseguimos ser felices, volvemos a engordar, y volvemos a la dieta, y así creamos un círculo vicioso de momentos de satisfacción y sentimientos de culpa. Y si no logras sentirte bien y las oscilaciones de peso son constantes, acude a un terapéuta porque la distancia entre cómo somos y cómo deseamos ser, no tendría que ser muy grande.

foto: Afrodita y las gaviotas

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