sábado, 9 de diciembre de 2017

Ser acosador sexual
























Nos resulta impensable que alguien pueda disfrutar a partir del acoso sexual de la presión que
se ejerce sobre alguien. Sí creo que una de las mejores vivencias es la de amar y desear a alguien y no sé muy bien que ese alguien nos ame y nos desee a nosotras. Que nos surga ese sentimiento compartido que forma parte de uno de los procesos mágicos de la vida. Es cierto que amar y no ser correspondido nos puede suponer una gran tristeza lo que no sé es cómo alguien con una inteligencia medio normal, puede soportar la vergüenza de forzar a otro a realizar un acto que no le apetece y va en contra de su voluntad. 

Creo que es una forma de admitir la poca valía, lo poco que nos merecemos, desconfiar de los atractivos personales al optar por un asedio irracional. Es evidente que después de conocer los muchos casos que se dan hay muchas personas que no han desarrollado ese pudor. Por mucho que haya evolucionado la sociedad hay muchas personas que están pidiendo un cambio a gritos. El hombre sigue haciendo uso de su prepotencia no nos podemos descuidar, y a la mujer se le sugiere la seducción para evitar situaciones de conflicto. Los hombres suelen tener la impresión de que tiene un secreto interés por acaparar su atención, que se siente atraída por los más lanzados, los que con descaro la pueden abordar.

Aquí exiten malos entendidos, las mujeres no están deseando entregarse al primero que se les pone por delante, como para hacerle un favor. La mujer lo que puede estar es un tanto alucinada  por la situación de su compañero casi siempre con ventaja. Su capacidad de influencia, su superioridad económica y su maravillosa libertad.

La cosa se complicó con la "manía" de la mujer por trabajar fuera de casa, lo que ha supuesto una pequeña revolución en la casa, porque la "reina del hogar" ha abdicado y hay que instituir otra forma de "gobierno" Y así verlas salir de casa por la mañana, maquillada, bien vestida, para el hombre es una zozobra. Verla llegar al trabajo como si fuera a una fiesta y algunos pueden interpretarla que viene con ánimos de seducción. 

Entre que la mujer ha aprendido a ser femenina, que es lo que se le pide, siendo coqueta y seductora y que el hombre sigue pensado si se dirige a ella en su papel de conquistador, en cualquier momento puede aparecer el malentendido. Lo que no quiero decir es que no sea posible la relación amistosa entre hombres y mujeres como compañeros, ¡todo lo contrario! de hecho si se da el caso de acoso sexual en el trabajo es cuando se hace patente el tipo de relación que se ha establecido. Pero no deja de ser una pena que a la hora de contratar como de despedir, estén pormedio las malas intenciomes de muchos jefes...

Muchas mujeres se han visto obligadas a seguirle el juego al jefe para no arriesgarse a perder su trabajo. Mujeres separadas, divorciadas, madres solteras o con familia a su cargo han tenido que aceptar las exigencias de un mando superior a ellas para no poner en riesgo su supervivencia y la de los suyos. 

¡Y pobres las que no accedan a sus proposiciones! o pone en peligro ser despedida o que le hagan la vida imposible. Puede sufrir traslados por no decir  los "destierros" más indeseables, verse expedientada, degradada de categoría, encargarda de los trabajos más duros o desagradables, privarla de vacaciones, denegarla permisos, todo puede suceder hasta que ella se doblegue o escape de allí y además con informaciones desfavorables. ¡Horror!

Y si lo denuncia entre los compañeros o en las instancias jurídicas, la mayor dificultada es reunir las pruebas necesarias que lo acrediten. En cuántos casos hemos visto que la reacción del acosador ha puesto en entrdicho el honor de una mujer, haciéndose pasar por víctima. 

Este tipo de acción está muy extendida y no hay empresa ni entidad donde trabajen hombres y mujeres que esté fuera de peligro. Como son fábricas, hospitales, centros docentes, empresas... y todos en los que se dé una situación jerarquizada y donde alguien tenga un cierto poder, una capacidad de decisión, de contratar de elegir... se puede dar. 
 
El acoso sexual nunca se debe confundir con las relaciones amorosas o sexuales que puedan surgir de un colectivo en el que trabajan personas de ambos sexos o también del mismo sexo en el caso de homosexuales... El interés mutuo puede surgir en los grupos donde se pasan muchas horas juntos y se comparten situaciones agradables, tensiones, momentos difíciles, celebraciones. Pueden surgir el amor, la aventura, la infidelidad, los celos y también la ruptura. El disrutar de la emoción del encuentro con un compañero interesante o la incomodidad por haber cambiado los sentimientos. Todo esto se puede dar y más, pero eso no es acoso sexual salvo que se rompa una relación y uno de los dos intente mantenerla a través del chantaje, amenazas o juego sucio.

¿Qué puedes hacer para evitar o parar el acoso sexual de un superior? No es fácil proponer soluciones que con garantía de éxito. Estos tipos suelen ser obsesivos y prepotentes, y no suele hacerles mella una solución tan civilizada. Si la cosa se pone fea, se puede optar por un abogado que le escriba una carta en la que se detallen las situaciones conflictivas por las que se está pasando para que cese en su empeño. Esta vía puede causar suficiente impacto para concienciarle de que la cosa ha dejado de ser un juego, y se ha convertido en algo muy serio, tambien se puede convertir en el camino más rápido para acelerar su despido.

Foto: acoso sexual

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