viernes, 1 de diciembre de 2017

¿Vivir siempre con la pareja?




















"Es mucho más fácil morir de amor por la persona que se quiere que vivir siempre con ella, no?"
Esta es la famosa frase que decía Lord Byron y que nos da la pauta para conocer que estamos cayendo en la rutina. Y ¿cómo superar esos baches cuando nos creemos que no hay nada que hacer, nada que pueda sorprendernos porque de nuestra pareja ya lo conocemos todo? 

 Y más de lo mismo continuamente...

La pasividad, la rutina o la falta de imaginación son algunos de los enemigos habituales que, aunque exista el amor, tienden a estropear la relación de pareja y hasta pueden llegar a hacerla insostenible. ¿Recuerdas alguna de estas frases dichas por alguno de los dos?

Eres muy previsible, te mueves entre la costumbre y la rutina, eres más aburrido que yo, no me sorprendes nunca, ¿que nos hemos saltado en este camino? ¿qué ha pasado para que hayamos cambiado  tanto? y es que a veces me parece que no te conozco...

Si estas frases te suenan conocidas ya puedes empezar a plantearte una nueva vida, o ponerte a pensar en trucos para recuperar la ilusión, la sorpresa o la originalidad, o quizá la novedad en lo que a tu relación se refiere si deseas que la pareja se mantenga.

¿Qué nos ata y que nos distrae de la pareja?

 ¿Tener un plan futuro? ¿Soñar con comprar una casa o hacer un viaje de vacaciones? ¿Tener hijos? ¿Qué son ilusiones de nuestra vida en común o son obligaciones para olvidarte de ella? ¿Tomas las decisiones tú o en pareja para alejarte de lo que te preocupa? ¿De verdad piensas en tu pareja o lo que quieres es alejarte de ella? 

Se deben a las obligaciones

Lo que nos ata es lo mismo que puede distraernos sobre la relación. La nueva vida empieza y la pareja está entusiasmada. Es el momento en el que ecomienzan a asumir novedades y crean las nuevas obligaciones: el piso, los hijos, las vacaciones... Deberes que les crean nuevas dependencias, alejan las ilusiones y generan preocupaciones en lugar de alegrías. Incluso, la pareja fantasea con los proyectos de futuro y piensa que solucionarán sus actuales problemas de pareja y por eso no deja de planteárselos. Pero siento decepcionarte  y me temo que eso no sucede nunca.

La vida y los placeres

No por necesidad podemos establecer una relación directa entre el significado de la rutina y por eso no moverse de casa o no alternar. En ocasiones es justo lo contrario, y la pareja establece una rutina y sale todos los fines de semana con las mismas personas. Claro, ese salir "todos los sábados" es una forma de alterne rutinario que está ocultando que no se sabe qué hacer sin otra compañía que la de la pareja amiga. Tendréis que plantearos nuevos retos o nuevas compañías, nuevas alegrías o cambio de planes... Si una situación o un hecho se repite acaba por resultar aburrido, por excitante que parezca al principio, cambiadlo.

Hacia una vida ideal

A menudo la rutina se ha diseñado sin darnos cuenta y buscamos obligaciones de cara al futuro que acaban perjudicando el presente que casi desaparece de nuestra vista. Y el presente se hipoteca por un tiempo futuro de pareja que todavía no ha llegado. ¿Y con el hoy? ¿Recuerdan lo que se hace con el hoy? No debes olvidar que si vives un presente satisfactorio en el futuro no tendréis problemas, mientras que si sólo pensáis en el futuro este se desvanecerá, quizá entre vuestros dedos.

¿Qué es lo que hace que llegue la rutina a una relación?

Vivimos el día a día lleno de actividades que generalmente se repiten semanas y meses, y así sucesivamente. Es una situación que se produce en nuestra vida cotidiana, laboral y se introduce en nuestra vida de pareja, porque ésta forma parte de nuestra vida diaria. Salimos de casa a la misma hora, comemos en sitios parecidos, volvemos a la misma hora, hablamos siempre de los mismos problemas de trabajo y lo peor es que esta rutina se cuela en nuestra vida de pareja provocando el cansancio y el hastío y podemos llegar a no prestar atención al otro cuando llega a casa del trabajo.

¿Será que nos conocemos demasiado? 

El otro se ha vuelto tan previsible a nuestros ojos que ya no nos sorprende nada de lo que hace, ha perdido aquel misterioso encanto de los primeros tiempos. Ha llegado un momento en el que ya no le admiramos y no nos sorprende y hasta hemos mecanizado la forma de saludarnos. Ya tienes el baño preparado y he comprado los yoyures que prefieres...

Se han cambiado los objetivos
  
Al principio planeamos la vida ideal: tendremos una casa en las afueras, dos niños y yo trabajaré desde casa. Quizá los veramos podremos escaparnos a lugares exóticos... ¿Qué fué de todos esos planes? Seguimos en el pisito del principio, a la espera de encontrar algo mejor -aunque no hemos buscado nada ni mejor ni peor, hemos perdido la ilusión de antes por hacerlo- con los mismos trabajos y los hijos no acaban de llegar porque nunca es un buen momento. En definitiva, todo está igual, si no fuera porque hemos dejado de hacer planes de futuro porque se supone que ya estamos viviendo en él.
 
Foto: aburridos

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