sábado, 20 de enero de 2018

La posesión y la infelicidad












Sabemos que el sentimiento de infelicidad ha existido siempre y ha convivido con el hombre...
 pero hay un elemento reciente que puede explicar gran parte de la infelicidad que vive la sociedad occidental, y se asocia al cambio de roles de la pareja: la posesión.

El sentimiento de posesión se debe en la sociedad actual a que el sistema de producción ha cambiado en los últimos 30 años. Ahora la mujer está actualmente preparada para la "caza" como en los origenes de la humanidad. Tiene una formación similar y está capacitada igualmente para realizar tareas con las que recibe una remuneración. Preferentemente vivimos en centros,   urbanos que disponen de guarderías para acoger a los hijos, por lo que ambos pueden disponer de varias horas para trabajar fuera de casa. 

Además suele ser necesario el sueldo de los dos para poder vivir con una cierta comodidad. Por esto la mujer se ha incorporado alas tareas realizadas por el hombre y comparten obligaciones y derechos que antes no compartían y de lo que antes sólo se beneficiaba.

Lo que obliga a que se replantee la estructura familiar y el comportamiento de cada uno. El varón desde ahora no tiene casa, su pareja, sus hijos y todas sus pertenencias las comparte a partes iguales: él ya no es el centro de la familia, es una parte de esa unidad familiar. Entonces la posesión se diluye.

Muchos hombres han sido educados de una forma tradicional de trabajar fuera de casa y volver para cenar y tener listas la ropa y las zapatillas de estar en casa y tienen problemas de posesión. El cambio actual es muy drástico, pero interesa ponerlo en práctica de inmediato, a veces no tienen tiempo de asimilarlo y no han podido desarrollar habilidades. Y en ocasiones se sienten incapaces de asumirlo y sienten que los desplazan.

Claro, de pronto la mujer ejerce los mismos derechos que el hombre, desde no permanecer haciendo las tareas domésticas, hasta decidir que se separa de la pareja, sólo porque ya no le ama, o porque ha encontrado otra persona con la que está mejor. Y lo puede hacer porque es su opción de vida, respaldada además por la sociedad que vive, y su economía se lo permite. No es necesario que esté "en casa con la pata quebrada" a la espera de que llegue su maridito. Y el lo tiene que aceptar y ver cómo sus posesiones se diluyen, se reparten y también se comparten. Es una mentalización que requiere solucion urgente y en algunos casos  un  tiempo de aprendizaje. 

¿Cómo vivimos estas situaciones? La insatisfacciones pueden aparecer en muchos varones que todavía no han sido conscientes del cambio de roles hasa que lo viven en primera persona. Es un sentimiento de insatisfacción frecuente, pero a menudo muy difícil de solucionar, más que nada en las personas inseguras y dependientes, porque el sentimiento de posesión da seguridad y hace que la seguridad desaparezca si no se hace nada.

Son más frecuentes los problemas de pareja, aunque hayan existido siempre, y se manifiestan más a menudo.   

Empecemos con el espectacular aumento de la esperanza de vida de la poblaciónen las sociedades desarrolladas -hablo de la que se vivía hace 100 años- , por eso la relación de pareja tiene una vida más larga.

El cambio en la estructura de una pareja: la mujer es más activa e independiente, trabaja fuera de casa, algo que le obliga a permanecer más tiempo en el hogar. El hombre comparte con su mujer las tareas de la casa lo que hace años no eran de su competencia. Como consecuencia de su trabajo aparecen nuevas relaciones con otras personas -laborales y profesionales- lo que puede hacer que se tambalee la pareja ante la posibilidad de nuevas "ofertas". Y la mujer es más independiente (económicamente en recursos sociales) y es más dueña de su vida y de su tiempo. La ventaja  para el otro es que está con ella por amor y no por intereses económicos.

La conclusión final es que ahora se ha pasado de una relación de sumisión s una de igualdad. Esto es muy incómodo para muchos hombres, porque tienen que dar más libertad a la pareja, aunque también tiene sus ventajas, porque la relación de pareja es mmás sana y se desarrolla en libertad y es más real, ya que no está condicionada por dependencias económicas. 

Foto: ven aquí 1

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