viernes, 5 de enero de 2018

¿Qué nos atrae de la pareja?

Desde la adolescencia cada uno va forjando una imagen sobre las características de la
pareja ideal. Y esta idea va modificándose en el tiempo e intervienen factores en esta concepción. Entre ellos se encuentran los rasgos familiares la similitud y la complementariedad. Entre otros rasgos están el aspecto físico, las habilidades de conducta en sociedad y de atención a la pareja.

Entre los rasgos específicos están los rasgos familiares. A menudo las chicas desean que la pareja sea como su padre, porque la hija busca al padre perdido e incluso les atrae un olor que les recuerda a su padre. O que tenga las cualidades de su madre: ellos podrían echar en cara que ella no se parece a su madre o no cocina como ella. E incluso suelen repetir el carácter de sus padres, aunque no sea tan atractivo, tan severo, tan autoritario y se dan búsquedas patológicas. Es frecuente que las hijas de padres alcohólicos busquen parejas con este mismo problema. Son deseos inconscientes, porque han estado en contacto con personas así que han sido su referencia en los años más tiernos de su infancia y que nunca de explicaron racionalmente.

La similitud, cuando nos planteamos una relación buscamos similitudes con tra persona. Son puntos de coincidencia que abarcan ámbitos diversos en la esfera social, económica, cultural, algunas aficiones, raza edad... Puntos en común que siven de enlace y apoyo.

La complementariedad porque muchas personas en el otro lo que les falta para completarse. Por ejemplo las personas tímidas suelen complementarse con personas extrovertidas, más sociables y abiertas... que se relacionan bien. Las personas indecisas buscan personas seguras y decididas. y con frecuencia esto hace sentir más cómoda a la pareja.

Los rasgos generales, aparte de los específicos de cada uno, existen características que todos buscan en un intento de acercarse a lo que llamaríamos el "modelo de la pareja ideal"

El aspecto físico aunque parece que no se le da importancia, la realidad demuestra que no es así. Un cuerpo bello genera una gran atracción unida a la idea que tenemos de la mejora de la especie. Las mujeres se fijan en los glúteos fuertes y en la musculatura: en los hombros anchos, las manos y la mirada atenta. Los hombres se fijan en los pechos bien formados, el cuerpo delgado, las piernas largas, el culo redondo y la voz seductora. 

Y aunque no es justo, en la vida real las personas atractivas están mejor consideradas, suelen recibir mejor trato que las demás. Es un fenómeno que aparece en la infancia y se prologa en la edad adulta y afecta a la vida privada y también a la vida social y laboral. 

El carácter amable, simpático y cordial y la generosidad son rasgos que atraen y por consiguiente, favorecen un buen contacto inicial.

La inteligencia es otro atributo que valoran la mayoría de las mujeres y un número más creciente de hombres.

El humor es valorado tanto por hombres como por mujeres. Es un valor en alza, y cada vez se aprecia más, y se relaciona con la inteligencia.

Las habilidades, y es que en general las personas hábiles exhiben con facilidad ciertas actividades por eso son consideradas y admiradas por su destreza y suelen atraer la mirada de los demás. En este apartado se valora la habilidad para comportarse en sociedad, la facilidad para el trato, de entablar una conversación amena, así como el desparpajo y el liderazgo.

La atención a la persona es el fundamento para establecer una buena relación. Los hay que conocen muy bién el arte de la seducción, y suelen adornar la conversación con gestos, miradas, pequeños detalles, y galanterías que son estupendamente recibidas por la otra persona que desea ser admirada y comprendida. 

¿Cuál sería el hombre ideal para la mujer? Vemos: que sea amable, atento, caballeroso, que te mime y te proteja, que sea un buen padre para tus hijos. No olvidamos que tenga éxito y tenga dinero.

¿Cuál sería la mujer ideal para el hombre? Ella sobre todo, es atractiva, discreta, una buena compañera, que sea femenina, comprensiva y una buena madre para sus hijos.

Son cualidades que buscan la mayoría de las personas, por eso se han convertido en valores casi absolutos y podrían formar parte de un "manual del seductor" Hay muchas personas que lo saben y lo aplican. Y el resultado es que lo que nos atrae no es nuestra pareja ideal.

Foto: de época

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