sábado, 17 de febrero de 2018

Cómo manejáis el afecto





















Es mucho pedir, mucho pedir, ¿pero sabes lo que quieres y cómo lo debes pedir? Muchas veces sucede
que uno de los miembros de la pareja se queja de la falta de afecto que recibe, pero si le llega una caricia la rechaza! "Esto no es lo que te pedí", suelta. Y no se da cuenta de que es la manera que utiliza su pareja para mostrar el cariño y además le muestra su reconocimiento. Porque lo importante, son las necesidades que hay que cubrir, después saber expresarlas y luego saber recibirlas, y también distinguir las maneras que cada uno tiene de actúar.

Y saber pedir. Tu, por pedir que no quede. ¿Si necesitas un abrazo? Pídelo. O ¿que no te hable durante algunos minutos hasta que se le pase el enfado? Pídelo. Muchas de las que pediste te las darán enseguida pero habrá otras que pasan por realizar un pacto con tu pareja. Aunque no pierdas la oportunidad. No pienses que pedir es de egoístas o que si pides tendrá menos valor porque ya no es espontáneo. Recuerda que tu pareja no es adivina aunque te conoce bien y puede intuir muchos de tus pensamientos. De vez en cuando debes darle una pista de lo que necesitas de él o de ella. Así que pide, no te dé vergüenza.

Y saber aceptar. No creas que por el hecho de pedir y recibir sabes aceptar. Muchas veces por vergüenza o incredulidad no se aceptan las muestras de cariño. Una regla de oro: cada vez que recibas una caricia de tu pareja, si te gusta, agradéceselo. Observa que esa persona ha pensado en ti y quédate con su mensaje. Ha dedicado una parte de su tiempo y sus neuronas en mostrarte su amor y no te olvides de darle las gracias.... La libertad está en la forma que tu elijas de darlas. 

Es saber dar: está claro que si pides caricias debes saber darlas. El orgullo, los prejuicios de género (porque los hombres no hacen tales cosas, y qué dirán mis amigas...) y la educación recibida ("yo soy así. No sé hacerlo de otra manera")  son los venenos que matan el placer de demostrar afecto. Ya va siendo hora de que puedas superar esos estigmas educacionales: sabes amar es asumir un riesgo ( a ser juzgado o a ser rechazado), pero esto forma parte del juego del amor ¿Juegas?

Y si abrevias todo lo anterior, puedes utilizar una fórmula: "H&M", o sea hablar y mostrar. Este es el tandem obligado. No basta con querer a una persona hay que mostrarselo también y decírselo cada cierto tiempo. No vale con suponerlo, porque si no no estaría aquí. Hay que decirlo. Verbalizar los sentimientos es básico e insustituible en una relación y es la culminación de vuestro intercambio de caricias y de la veracidad de esta relación: que se conocen, se expresan y se sienten.  

Y si quieres mover el corazón:

¡Prohibido hablar! durante el día el fin de semana estará prohibido hablarse. La única comunicación se va a hacer por medio de notitas en la puerta de la nevera y para explicar o pedir cosas concretas o para comentar cosas positivas: "¿Me das el periódico?", "Me encanta el café que has preparado", "Te espero en la cama"... Eso os obligará a aumentar más vuestro contacto visual y la comunicación gestual como sustitutos de la palabra, además de desarrollar una forma de comunicación original y divertida que os hará deseosos de ver la siguiente notita amorosa que está cogada en la cocina. 

Ahora pon el cartel de "No disponible" Cuando creas que estás de un humor de perros. ¡Lo necesitas! ¿En este momento, ya no apareces para nadie y menos para tu pareja? Avisa. Di sencillamente que no estás disponible, que no cuenten contigo. No dés explicaciones. Tu pareja entenderá que tiene que dejarte respirar, que no te encuentraras en buen momento que aunque estés en casa como si no estuvieras, hasta que digas "estoy de vuelta". Tu puedes expresarlo verbalmente o poniendo un cartel en la cocina o en la puerta del dormitorio. Si anuncias que no estás en condiciones de dar afecto evita que tu pareja personalice tu rechazo y lo viva como un conflicto derivado de algun ataque que pueda sufrir la pareja. El respeto a tus circunstancias de ese momento se convierte en una caricias que te brinda.

Siéntate y siente, y vigila las barreras que construyes con tu comunicación no verbal.  

Y... ¡Me lo regalo! Este me parece para vosotros un ejercicio necesario. No podrás dar caricias si no dispones de una buena autoestima, que tu debes encargarte de cuidar. Claro no olvides de vez en cuando tener un detalle para ti, porque sí, porque te apetece, lo necesitas y sobre todo te lo mereces. Te puedes conceder ese pareo por tu calle preferida. Ese momento de silencio acompañado de un libro o cualquier otro capricho para el que nunca encuentras momento. Sentirte bien en tu piel es un requisito indispensable para poder ofrecer a tu pareja lo mejor de ti mismo.

Foto: abrazados en la cama 

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