lunes, 12 de marzo de 2018

La insatisfacción ¿a qué áreas afecta?



























Son tres los puntos claves especiales que afectan a la relación de pareja y que nos hacen...
sentirnos infelices e insatisfechos: la tendencia que tenemos a ser infelices cuando no podemos cubrir o que nos cubran las expectativas que habiamos creado y vems que nuestra relación de pareja se deteriora. Vamos a desarrollar cada una de ellas.

La insatisfacción nace del interior de uno mismo, y cuando se vive en pareja, el hecho de sentirse mal interiormente acaba por afectar a la relación. Aunque esta relación insatisfactoria no esté provocada ni relacionada con nuestra pareja, y puede hacernos pensar que el hecho de que tu pareja esté contigo, te apoye y te quiera no es suficiente, que nececitas otro tipo de implicación. Y sientes que todo lo que te rodea no tiene sentido para ti, que te sientes mal, perdido, que tu pareja te quiere pero no es suficiente. Los conflictos interiores, familiares, o biográficos pueden interferir en ambos o problemas que puede tener la pareja cuando afronta los prblemas del otro. Podemos afrontar difícilmente los problemas de pareja si no somos capaces de afrontar los propios.

Si no se cubren las expectativas que cada uno tiene respecto de su vida de pareja se relacionan con lo que cada uno espera del otro y con lo que necesita o lo que le toca asumir. Es importante asumir las necesidades que todo ser humano tiene considerado individualmente para intentar ayudar a que pueda satisfacerlas. Y lo que cada uno desea ardientemente se puede resumir en tres ideas:

Salir de la soledad: no sentirse solo a toda costa, porque tenemos la necesidad de compartir nuestra vida con los demás, de encontrar una persona que nos acompañe con la que podamos ir de la mano mientras transcurre nuestra vida. Salir del anonimato y ser considerado por los demás. Es importante sentir que a uno se le tiene en cuenta, que se piensa en él. ¿Os suena el refrán ¿Es mejor que hablen de mí aunque sea mal? Pues así es. Necesitamos sentir que existimos fuera de nosotros y ocupamos un lugar en los demás y se acuerdan de nosotros. Esta presencia de los demás la percibimos en dos niveles diferentes, primero porque conviven con nosotros. Además queremos ser apreciados, sentirnos importantes para la otra persona.

Ser querido y sentirse querido. Aún más no quiero sólo que me aprecien, aspiro a ser querido y a sentirme querido. Claro, vemos que nuestro nivel de exigencia es muy elevado. Ahora es mecesario saber si estamos dispuestos a dar a los demás todo lo que todo eso que pedimos para nosotros mismos. 

El deterioro de la relación. En este último caso la insatisfacción está condicionada directamente con la evolución que vive la pareja. Cuando empiezan a siurgir las dudas acerca del amorque existe entre ambos, cuando notamos que nuestra pareja ya no es como era, cuando parece que le hablamos de temas que a nosotros nos interesan y percibimos que no nos presta atención como antes, cuando nuestros temas de interés parece que no son los mismos, mientras antes andaban en paralelo... A este cambio de actitudes se añade un sentimiento de pérdida de un territorio que creíamos que ya estaba conquistado.

Si persiste un sentimiento de infelicidad y de posesión. Aunque el sentimiento de infelicidad a convivido con el hombre desde siempre, actualmente hay un elemento más reciente que explica gran parte de la infelicidad en la sociedad occidental y tiene que ver con el cambio de roles de la pareja: la posesión. 

En la sociedad actual vemos un sentimiento de posesión que y ha cambiado mucho el sistema de producción en los útimos treinta años. Actualmente la mujer esta también preparada para la "caza", tiene una formación parecida y está igualmente capacitada para realizar tareas remuneradas. Vivimos la mayoría en centros urbanos, que disponen de servicios dónde acoger a los hijos, por lo que la pareja dispone de varias horas al día para trabajar fuera de casa. Además, puede que sea necesario el sueldo de dos para vivir con algo de comodidad. Por eso la mujer se ha incorporado a tareas antes realizadas por hombres y comparten obligaciones y derechos que antes no compartían y de los que sólo era beneficiaria.

Esto ha obligado a replantear la estructura familiar y el comportamiento de cada uno. Y es que ya el varón no tiene su casa, su pareja, sus hijos y todas sus pertenencias. Comparte todos los bienes a partes iguales: ya no es el centro de la familia, es una parte de la unidad familiar. Y la posesión se diluye.

La conclusión final es que se pasa de una relación de sumisión a una relación de igualdad. Esto resulta incómodo para muchos hombres porque tienen que dar más libertad a su pareja. Aunque tiene sus ventajas, porque la relación es más sana, al desarrollarse en libertad, y más real, si no está condicionada por las dependencias económicas.
 
Foto: mujer hoy

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