sábado, 7 de julio de 2018

Casados con nuestros padres


















Lo primero que hemos de tener claro cuando empezamos a vivir con otra persona es
que nuestra relación es de nosotros, no de nuestras familias. Y es que las intervenciones de terceros -como son los padres del otro o los propios- pueden generar conflictos que provoquen, a veces, la misma ruptura de la pareja. 

No hay que olvidar que la familia del otro es... del otro. No es nuestra propia familia. Aunque exista mucho cariño hacia ella. Y lo mismo sucede su grupo de amigos, o el nuestro. Aunque podamos compartirlo, cada uno tiene el propio. Y que conocer a personas nuevas relacionadas con nuestra pareja, no tiene por qué significar, necesariamente que nos llevemos bien con ellas. las personas somos variadas y diferentes, y eso msmo hace que surjan afinidades o divergencias.

Estos puntos de partida ayudaran a entender mejor
si los tienes claros y ni intentas imponerlos ni dejas que tu pareja te los imponga a ti. La pareja cuando se incorpora a un grupo familiar que ya existe -¿recuerdas aquello de "no he perdido a un hijo, sino que he ganado a una hija, que suele decirse en las bodas?- debe tener claro que es una incorporación "obligatoria" lo que no hace que tenga los mismos sentimientos.

A veces en las mismas familias vemos que se funciona como "un todo", y donde existe muy poca privacidad, porque todo se sabe (mejor dicho, se "debe" saber), y donde la aceptación de cada uno de los chicos por parte de la familia es imprescindible para convertirlo en pareja "validada" Eso no es un problema si ambos miembros de la pareja están acostumbrados a este tipo de sistema familiar y lo aceptan. Pero si uno de los dos lo vive con recelo, porque su familia no es controladora, pueden surgir los problemas, ya que el otro sentirá que le hacen elegir entre su familia y su pareja... ¡y al final puede que le tire más su familia!

Intenta no ser demasiado absorbente y que sea él quién decida qué relación quiere tener con la familia política, porque es una buena sintonía entre todos y es un síntoma de que la salud de tu pareja es buena.

Por eso es importante que antes de empezar una relación de pareja habléis de estos temas, y en la misma convivencia con ella debéis definir qué lugar otorgáis a vuertras respectivas familias de origen, cuánto tiempo estáis dispuestos a compartir juntos y por separado con ellas y cuáles van a ser los límites en vuestros asuntos personales y de pareja. El truco para que todo vaya sobre ruedas consiste en no forzar a la pareja a que participe en un estilo familiar que no va con él/ella, o al que no está acostumbrado, ya que sentirá que está haciendo un gran sacrificio por el otro, y sabemos que los grandes sacrificios después pasan factura y puedes acabar escuchando frases como: "¡Es que cada dos por tres están en casa! ¿Es necesario que lleven ese control de dónde vamos y con quién estamos?" Muchas de estas frases pueden acabar, si se repiten con cierta frecuencia, una fractura que acabe por romper la relación.

Si te lo ha dicho una vez no dejes que se repita una segunda, o el tema os engullirá. Hablad y pactad los límites de participación de la familia en vuestras vidas.

A veces puede darse cuenta de que el otro parece que se lo pasa mejor con la familia que con su pareja. Por ejemplo le diga parece que te lo pasas mejor con tu con tu familia que con tu pareja. ¿Por qué te ries más con ellos que conmigo?, ¿por qué tienes tantas ganas de verlos?, puedes llegar a preguntarle en algún momento. Si este es vuestro caso presta muha atención a esto: estás con una persona primero "casada" con su familia y luego "casada" contigo, y así las cosas para que esto cambie tienes que hablarlo y tener mucha paciencia y estar preparada para escuchar las respuestas.

Los lazos de unión con la familia de origen son tan fuertes que necesita su contacto directo para nutrirse de un bienestar al que lleva muchos años acostumbrado... y en segundo lugar para estar contigo. Es un tipo de personaque, al que lleva muchos años  acostumbrado y en segundo lugar para estar contigo. Es un tipo de persona que aunque haya iniciado una relación de pareja, en realidad nunca ha dejado la casa familiar, sigue viviendo allí en mente y a veces en cuerpo (por las continuas visitas que hace) Si eres una persona con muchos proyectos de vida en común con tu pareja y ves que esta tiranía familiar los perjudica o impiden que avancen, entonces tienes un problema porque tu pareja es una con tu familia, es un pack y o incluyes en tus proyectos a todo el pack  o renuncias a compartir todos los momentos de tu vida con tu pareja.

Desarrolláis un estilo de vida flexible en el tiempo, con un mínimo de espacios a compartir únicamente los dos y un mínimo de tiempo individual donde cada uno hace lo que le apatece y necesita. Que en el caso de tu pareja pasa siempre por estar con su familia, claro.

"¿Es necesario que vaya yo" cuántas veces os habréis hecho esta pregunta. El papel de pareja consorte es aburrido y quizá desagradable, y por eso no hay que abusar mucho de él, ni obligar al otro a que "lo practique" si no le apetece. A sí que programad un tiempo de presencia en los compromisos familiares que no sean obligados. La cena en casa de sus padres es a las 9 de la noche, el hijo o hija se presenta a las ocho para hacer el preencuentro habitual. Mientras que a la pareja se le permite llegar más tarde. Incluso puedes inventarte una excusa: "he salido tarde de una reunión que parecía no acabar nunca" La cena se alarga con una sobremesa  y de repente recibes un SMS de un amigo que está pasando por un mal momento. Me acerco a ver cómo se encuentra, lo que te permite escaparte antes de la reunión familiar.
¡Si lográis hacerlo, vuestra admiración como pareja inteligente crecerá diez puntos!
  
Foto: amor y sexo

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