martes, 17 de julio de 2018

Qué nos atrae de la pareja























Cada uno de nosotros va forjando desde la adolescencia una imagen de las características
de su pareja ideal. Esta idea va modificándose con el tiempo aunque intervienen un gran número de factores que intervienen en esta concepción. Primeros se encuentran los rasgos famaliares, la similitud y la complementariedad. Los rasgos generales son el aspecto físico, las habilidades de comportamiento en sociedad y la atención a la pareja.

Los rasgos familiares nos hablan de como la chica desea que su pareja sea como su padre -la hija busca al padre perdido-, e incluso le atraen los chicos que tienen un olor parecido a su padre. O quieren que tengan las cualidades de su madre: él se quejará de que no se parece a su madre o no cocina tan bien como ella. E incluso suelen repetir el carácter de sus padres, aunque no sea especialmente atractivo, como el carácter severo, autoritario, dándose búsquedas patológicas. Es frecuente que las hijas de padres alcohólicos tiendan a buscar parejas con este mismo problema. Estos deseos tienden a ser inconscientes, fruto del contacto con personas que han sido su referencia con años más tiernos de su infancia, pero que nunca se han parado a explicar racionalmente.

Otro rasgo es la similitud porque al plantearse una relación buscamos la similitud con otra persona. Estos puntos de coincidencia abarcan diversos ámbitos de la esfera social, económica, social, cultural, aficiones, raza, edad... Estos puntos en común suelen servir de enlace y apoyo.

¿Somos complementarios? Muchas parejas buscan en el compañero lo que les falta, para complementarse, por eso las personas tímidas buscan personas extrovertidas, más abiertas y sociables, que se relacionen fácilmente con los demás... Las personas indecisas se sienten atraídas por otras personas seguras y decididas, Y con frecuencia, esta actitud hace sentirse más cómoda a la pareja.

Aparte de los rasgos específicos de cada persona, existen otras caracteristicas  que más o menos todos buscan, intentando acercarse a lo que  llamaríamos el "prototipo de la persona ideal" Claro, por su  carácter general es muy importante que conozcamos estos aspectos. 

El aspecto físico, aunque muchos dicen que el aspecto físico es lo de menos, la realidad demuestra, que esto no es así. La atracción que genera un cuerpo bello está genéticamente unida a la idea de la mejora de la especie. Las mujeres se fijan en los glúteos, los músculos firmes, las manos y la mirada atenta. A los hombres les atraen las mujeres con pechos bien formados, cuerpo delgado, piernas largas, trasero redondo y voz seductora.

Aunque no sea justo, en la vida las personas atractivas son mejor consideradas y se las trata mejor que a las que no lo son. Este fenómeno aparece ya en la infancia y se extiende hasta la edad adulta y afecta no sólo a la vida privada, sino también a la vida labotal y social.

El carácter, como es la simpatía, amabilidad, la cordialidad y la generosidad, son rasgos que atraen, por eso favorecen el establecimiento de un buen contacto inicial.

La inteligencia es otro atributo especialmente valorado por la mayoría de las mujeres y por un número cada vez más creciente de hombres.

El humor es valorado tanto por hombres como por mujeres. Es un valor en alza cada vez más apreciado y se relaciona con la inteligencia. 

Las habilidades, las desarrollan las personas hábiles o que tienen una facilidad especial para el desarrollo de ciertas activivades, suelen ser consideradas y admiradas por su destreza, y atraen la mirada de los demás. En este apartado es especialmente considerada la habilidad de comportarse en sociedad, sobre todo la facilidad de trato, de entablar una conversación amena, el desparpajo y el liderazgo. 

La atención a la persona, que es fundamental para que se establezca una buena relación. Hay quienes conocen muy bien el arte de la seducción, y adornan la conversación con gestos, miradas y pequeños detalles, buenas maneras, piropos y otras galanterías que son muy bien recibidas por la otra persona, deseosa de ser admirada y comprendida.

Con frecuencia lo que nos atrae no es la pareja ideal, Las personas no se muestran igual en los primeros momentos de la relación que con el paso del tiempo. El hombre maravilloso que he conocido el mes pasado, atento, cariñoso, sensible y generoso, se ha transformado en un ser malo, egoísta machista y agresivo. La mujer angelical, de expresión inocente, recatada elegante y sexy, se ha convertido en una persona gruñona, rencorosa y distante. ¿Qué ha pasado? ¿Han cambiado las personas? No, lo que han cambiado han sido las actitudes.

Foto: qué nos atrae  

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