martes, 4 de septiembre de 2018

¿Qué es lo más erótico? El cuerpo disfrutando

















El cuerpo que tenemos es importante, y cómo funciona, pero todavía es más lo que hacemos con...

nuestro cuerpo, cómo nos encontramos con nuestros amantes en el cuerpo a cuerpo, y nos exploramos y hacemos que pasen cosas, como creamos estados cargados de erotismo, con el máximo grado de excitación que nos ofrecemos, y estando abiertos a las cosas que nos pasan por lo que hicimos, para ver si vale la pena seguir haciéndolo o tenemos que reorientarlo.

También es importante observar de lo que somos capaces al hacerlo así, desafiamos códigos rígidos respecto a lo normal o correcto en nuestras relaciones sexuales y establecemos nuestra propia norma de lo que aceptamos o nos queremos permitir, de lo que nos atrevemos en la entrega mutua y buscando el placer compartido sin restricciones ni inhibiciones. Como ha dicho Annon conocido sexólogo: "el único deber del sexo es el de disfrutar, de dar y recibir placer erótico sin lesionar los derechos de nadie"

Entonces es cuando la sensibilidad de la piel, la dilatación de nuestros vasos sanguíneos, las contracciones musculares, los pechos, las nalgas, la cara y los ojos, los labios, las piernas, la proporción de nuestras formas...

¿Tienes un comportamiento seductor? Entonces no son tan importantes un volumen más o menos grande de pecho, el color de tus ojos, la redondez de tus nalgas, lo carnosa que sea tu boca, el largo de tu falda, la musculatura del torso, el tamaño del pene..., y tampoco lo provocativo del vestido, tu gesto picante o la seducción de una sonrisa o una mirada.

Nosotros en muchas ocasiones tenemos la experiencia de sentirnos atraídos por personas físicamente menos bellas y excitantes que otras pero con un comportamiento mucho más seductor. Y muchas tendrán la experiencia de haber visto otras cuyo comportamiento es encantador como la estimulación erótica que produce un cuerpo atractivo. Y otros se habrán sentido desencantados porque después de un encuentro excitante se han encontrado con un comportamiento no tan seductor.

Te pregunto: ¿te ha gustado? No sé si sabes que es nuestro comportamiento erótico el que nos da el placer de sentirnos creadores, de darnos cuenta de que somos capaces de hacer que pasen cosas en el encuentro íntimo que es la relación sexual. De vivir la experiencia de dar placer, de sentir el placer que vive nuestro amante con las caricias que le hacemos. Exploramos su placer y la capacidad que tenemos para proporcionarle placer, lo que a la vez nos produce placer y el placer de preguntarle ¿te ha gustado? y de escuchar su respuesta, ¡sí mucho!

Son importantes los pechos y el comportamiento que ellos suscitan el placer y las fantasías que despiertan en el compañero. Como nos desvisten, nos miran... Aunque hay otras personas que prefieren fijarse en las nalgas, su tamaño y su forma, como estímulo sexual, pero es más importante el comportamiento que provocan, como se visten y se desnudan, como les sienta la ropa interior...

Es importante cómo me miras, cómo me hablas y lo que me dices, también el tamaño de la pupila y el color, pero es importante cómo me miras con esos ojos que se humedecen de deseo, cómo sonries, cómo soy acogida por tu mirada, cómo nos miramos mutuamente, cómo nos miramos como amantes, mientras nos masturbamos, cómo nos miramos al espejo...

También es importante la voz, su timbre y su profundidad, aunque es importante lo que decimos con la voz y lo que nos dicen, el valor erótico de sus palabras, los gritos, los susurros... los chillidos, los jadeos, las palabras obscenas, los chillidos, tiernas y apasionadas que pronunciamos en las relación erótica. Y si te piden que les toques con voz cálida e insinuante y con los ojos llenos de deseo. Este es el momento en el que los cuerpos entran en una intensa pasión que les enciende aún más a cada paso, y se avanza cada vez más en la exploración mutua con suaves, sensibles y acertadas caricias.

 Ahora pueden intervenir todos los sentidos y sensaciones en nuestro comportamiento erótico  y el acondicionamiento de la situación erótica.

Cuanto más entrenemos y cultivemos nuestra sexualidad, nuestras sensaciones... Y si somos sensuales y menos esfinges y más cuerpo vivo y sensible seamos, tanto más intensa será nuestra sexualidad y mejor recuperaremos el deseo, que quizá esté anestesiado.

Tenemos que explorar con detenimiento y atender la gama de olores, gustos, tactos, sonidos, posiciones, tensiones y relajaciones que que es capaz nuestro cuerpo y el de nuestra pareja y sobre todo de aquellos que le causan más placer y le excitan más.

El cuerpo y su estructura biológica, es entonces un compañero erótico muy placentero, exhibe un repertorio sexual amplio, por eso gozamos más intensamente. Nuestro compañero se pondrá en mejor armonía con nuestros pensamientos y fantasías, con nuestras emociones y acciones. Será entonces un buen canal de comunicación que expresa y transmite los mensajes que queremos dirigirnos mutuamente   


Foto: amantes perfectos

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