jueves, 24 de enero de 2019

Huyo de la intimidad sexual










































Cuando huyen de la intimidad suelen tener una actitud negativa hacia la sexualidad y buscan refugio en todo tipo de coartadas para evitar el sexo, y para apartarse de él hablan de migrañas, lumbalgias ... Cuando llega la noche van al baño y se pasan horas, y él mientras tanto pierde la paciencia esperándola. Suelen espaciar las relaciones cada quince días. Ocasionalmente toman la iniciativa y alcanzan cotas muy intensas en una noche ...

Él a veces se ve forzado, la acorrala y se enfada, pero ella cuando hace el amor es para que la dejen tranquila. Si es así, tiene apartado el deseo por la vida cotidiana, los problemas de la casa, los niños, la economía familiar y la presión constante que su marido ejerce sobre ella. En muchos el sabotaje es continuo, ellos y ellas si no desean, desarrollan un aprendizaje de huida, huyen de la intimidad sexual. Ponen todo tipo de pretextos como el consabido dolor de cabeza, el exceso de trabajo, se pelean sin motivo ...

El ingenio es ilimitado. En mi Consulta de Sexología muchas veces he observado que sus deseos son opuestos, porque vemos que en un extremo están los que consultan, cuyo deseo sexual no aparece más que después de varios meses, y en el otro los que exigen a su pareja seis o más coitos a la semana.

Tenéis que saber que el desajuste sexual se puede observar en las parejas. Los hombres tienden a infravalorar el deseo de sus mujeres, y ellas exageran la potencia de su maridos. Actualmente el deseo sexual de algunas mujeres ha aumentado según mi experiencia clínica, y cuando lo notan, plantea situaciones difíciles, si hay conflictos encubiertos o graves problemas personales. Entonces cada vez que es posible un contacto se angustian, se cargan de ansiedad, anticipan el fracaso, se sienten frustrados y temen decepcionar a la pareja.

Ponen en la balanza su condición femenina o masculina y a veces piensan en tener una aventura extrapareja, para probar ... Claro la sexualidad tiene su propio lenguaje, y es un vehículo de ternura, de amor, de la seguridad de ser apreciados, indispensables, y aumenta nuestro propio valor. Pero cuando los deseos de cada uno sufren un desajuste puede surgir un conflicto, si el contacto sexual ha perdido su significación profunda ...

Me dice una paciente : no tengo ganas de caricias. Aunque a veces reacciona con dolor. Nota que la vagina no lubrica ... y añade con tristeza que nunca ha disfrutado con los juegos. Está pasiva y se evade con pensamientos que trata de evitar. Siente que esto es una amenaza para su hogar y tiene que salvarlo. 

En ocasiones dejan rodar la situación, pensando que el tiempo, el tercero en la pareja, hará el milagro de despertar la erótica, pero los fracasos se suceden y su imagen viril se enturbia a los ojos de su compañera. Y muchos se resignan para vivir una abstinencia más o menos prolongada. El clima entre ellos se altera, las peleas surgen ...

Si no se tratan las personas vulnerables pueden desarrollar después un fracaso sexual, comparable al hombre que no consigue una erección. La mujer se siente acosada por el embarazo, la alimentación del bebé, que llora por las noches, forzada por su marido a tener relaciones ... se equivoca sobre las verdaderas causas de su falta de deseo sexual. Necesita pronto la ayuda terapéutica, acudir a un sexólogo, porque vive un círculo vicioso de angustia y anticipa el fracaso que provoca la incomprensión de su compañero.

Foto: a cuestas

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