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viernes, 7 de enero de 2011

Tabaco y sexo





¿Es el tabaco la causa de trastornos sexuales?, me preguntan a menudo los pacientes. Y es que además del efecto psicológico que lleva en sí el acto de fumar, conocemos que la nicotina, a bajas temperaturas tiene un efecto estimulante, aumenta la capacidad de atención y disminuye la tensión nerviosa.

Sabemos sin embargo,
el efecto adverso que produce en el sistema circulatorio, claramente esencial para una buena función sexual. Cuando la irrigación sanguínes es dificultosa aparece la hipertensión, los infartos, la angina de pecho ... y otros trastornos vasculares que afectan a la sexualidad provocando en el hombre la disfunción eréctil y en la mujer problemas de lubricación.

A veces en el caso de las mujeres la lubricación puede pasar desapercibida, aunque las dificultades para obtener placer y mantener la excitación son palpables. Se ha observado en algunos estudios que el varón que consume 20 o más de 20 cigarrillos al día observa que su capacidad de respuesta eréctil ha mermado.

Los estudios sobre los efectos de la nicotina nos hablan de que cada cigarrillo, por efecto de la nicotina, produce media hora de espasmo arterial por lo que si alguien fuma un paquete y medio tiene mucho tiempo sus arterias contraídas, lo que dificulta la circulación de la sangre al pene para lograr la erección. A largo plazo produce arterioesclerosis, enfermedades vasculares periféricas, lo que también contribuye a la aparición de dificultades en la erección.

En lo referente a la actividad sexual existe un estudio hecho por Médicos de la unidad de tabaquismo del Hospital de Bellvitge, en Barcelona (España) que nos revela que el tabaco influye negativamente como el alcohol o las drogas produciendo impotencia y esterilidad.

Los especialistas señalan en primer lugar la voluntad del paciente como un factor importantísimo para dejar el tabaco, subrayando que cada uno escogerá sus métodos para frenar la ansiedad, como beber grandes cantidades de agua, tomar infusiones sedantes, oler fruta, recurrir al café, masticar chicle, ponerse los parches ...

Y por supuesto refugiarse en el sexo para calmar la ansiedad de los primeros días sin tabaco. Y sí, es un buen método utilizado como calmante de la ansiedad y para liberar las toxinas acumuladas por el tabaco. En torno al hábito de fumar se crea un cerco que se hace cada vez más estrecho, y un nuevo estudio realizado en Australia llega a la conclusión de que los hombres que se fuman 20 o más cigarrillos al día tienen el 40% más de probabilidades de padecer impotencia sexual que los no fumadores.

Recordemos el cigarrillo post-coito que muchas veces hemos visto reflejado en las películas, que hace referencia a muchas experiencias cotidianas, y para algunos es más esperado que el cigarrillo después de una comida apetitosa. Y los amantes nos cuentan cómo ese cigarrillo les relaja y les hace sentirse más seguros ...

Eso sí la dependencia de la nicotina provoca mal humor lo que exige muchas veces fármacos sedantes o antidepresivos para ayudar al paciente, o hacer terapia porque empezar conmigo una terapia-masaje frena esa gran ansiedad sin tener que recurrir a los fármacos.

Foto: corazón_en_mano

martes, 23 de febrero de 2010

La mujer ninfómana




¿Existe realmente la ninfomanía? El DSM-IV o Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales, de la Asociación Americana de Psiquiatría de los Estados Unidos no contiene ninguna categoría que se refiera a la adicción al sexo. Los que proponen incluir las adicciones sexuales dicen que se trata de un comportamiento que puede proporcionar placer y aliviar sentimientos de dolor y sus características son un fallo en el control del comportamiento que tiene continuidad a pesar de ser destructivo para el sujeto. Se va a incluir en el DSM-V.

La persona adicta al sexo no controla su comportamiento y lo repite de forma compulsiva aunque repercuta negativamente en su vida familiar, laboral o social. Un ejemplo lo tenemos en Tiger Woods, el mejor golfista del mundo, al que la prensa ha contabilizado más de trece relaciones extramatrimoniales, y cuya salida a la luz ha dado lugar a que sus patrocinadores hayan decidido bloquear sus campañas publicitarias.

La palabra ninfomanía viene del griego nynfhes, chica joven, y tiene que ver con una desproporcionada necesidad coital de ciertas mujeres que es como una locura erótica y suele encubrir a una persona anorgásmica. A veces se la llama también andromanía que alude a la desesperación sexual por los hombres. Es un apetito sexual sin control llamado por Krafft - Ebing "libido insatiata".

Es un desorden psicológico que se da únicamente en mujeres y se caracteriza por una libido muy activa y obsesión por el sexo. En los hombres se llama satiriasis. Actualmente estos términos no se utilizan en la sexología moderna. Eso sí mujeres ninfómanas, es decir enfermas, hay muy pocas, aunque en el lenguaje coloquial se utiliza de forma inadecuada para definir a mujeres que tienen una fuerte carga erótica, sexualmente abiertas y que son objeto de críticas porque van en contra de los convecionalismos sociales.

Su comportamiento no busca sólo el placer sino que se deja llevar por un instinto descontrolado. Igual que la heroinómana se pincha sin parar, o la bulímica no puede dejar de comer y nunca se siente saciada, la ninfómana se ve empujada a entregar su cuerpo al primero que llega, es incapaz de elegir. Puede ser hombre o mujer, joven o viejo, atractivo o repelente, cualquiera es apto porque no le es posible controlar el deseo sexual.

Todo esto se agrava cuando es consciente del desprecio social que provoca su comportamiento y desea pornerle fin pero como no puede resistir sus impulsos, pierde auto-estima y cómo el alcohólico, se lanza a nuevas aventuras para aturdirse y olvidarse de esa sensación de amargura. Así desarrolla un circulo vicioso que no puede impedir aunque lo desee.

La Clínica Mayo de los Estados Unidos dice, "que es la presencia repetida de fantasías o de escenarios sexuales que son los que le provocan la excitación" y añade que "por otro lado, estas fantasías o escenas pueden ser más o menos obligatorias : la persona a veces puede controlarlo. Pero existen ciertas situaciones, un episodio de depresión o ansiedad, que pueden hacer que esto sea más inmanejable"

Hacer terapia con ellas es difícil porque según Helien de la Clínica Mayo, "estas personas consultan sólo cuando su adicción al sexo les trae problemas de pareja, familiares, sociales o incluso legales. O también pueden consultar porque no cumplen con esas fantasías o escenarios, no se excitan o tienen disfunciones sexuales"

Foto : ninfomanía

martes, 17 de noviembre de 2009

Adicción al sexo






En Octubre publiqué en el Blog un artículo sobre la adicción al trabajo, a las drogas. Ahora vamos a hablar de la adicción al sexo que es una adicción tan dura como las otras y se estima que el 6% de la población lo padece y sólo el 2% son mujeres.

Es más fácil advertir la adicción a una sustancia como a las drogas, o a la comida, la bulimia, o a la ludopatía, el juego, o a la cleptomanía, la apropiación indebida, por más problemas que nos pueda dar. Aunque les cause sufrimiento este enganche, los adictos al sexo son como los yonquis, y ya sea un padecimiento personal o de algún familiar nada es comparable con la adicción al sexo.

Cuando una persona adicta al sexo siente esa llamada que le presiona para poner en marcha esa conducta, no podrá resistirse, y no se puede librar es un esclavo de ella. Hay que aclarar que nada tiene que ver con una persona apasionada que le guste practicar mucho el sexo, porque el adicto tiene una libido muy activa y una obsesión por el sexo, y cuando siente esa compulsión y practica sexo no consigue disfrutar de esa experiencia. Buscan experimentar sexualmente con quién sea sin conseguir el placer que esperan.

El concepto de adicción al sexo sustituye a lo que antiguamente se conocía como ninfomanía en la mujer, y en el hombre satiriasis. Actualmente estos conceptos no aparecen en el DSM-IV. Aún no se conocen las causas que originan este problema y se llama tambien hipersexualidad y puede ser un reflejo de otros trastornos mentales.

Si viven en pareja o están casados será a menudo ella la que tendrá que soportar las presiones y las exigencias que le resultará imposible cumplir, y si fuera posible, a él no le parecerían suficientes. El adicto no discrimina el sexo porque no sabe lo que quiere. Dispone de una insaciable sed, lo prueba todo y de su comportamiento compulsivo no se puede librar. Es un desorden que les causa incomodidad e impide el funcionamiento social. Tienen problemas de autoestima, de identidad sexual, trastornos depresivos y sufren de ansiedad y estrés.

Tiene tratamiento si el sexoadicto es capaz de reconocerlo. Para tratarlos se utiliza la terapia cognitivo conductual para controlar la conducta sexual del paciente y conocer las posibles causas de la dependencia. Los adictos al sexo suelen buscar la ayuda de un profesional cuando su problema les ha hecho estragos como, ETS (enfermedades de transmisión sexual), ruptura con la pareja, grandes facturas de teléfono o de prostíbulos, la pérdida del puesto de trabajo, sentirse esclavos de cosas impensables o intentos de suicidio.

Foto : ADICCIÓN AL SEXO.