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domingo, 11 de agosto de 2019

jueves, 24 de enero de 2019

Huyo de la intimidad sexual










































Cuando huyen de la intimidad suelen tener una actitud negativa hacia la sexualidad y buscan refugio en todo tipo de coartadas para evitar el sexo, y para apartarse de él hablan de migrañas, lumbalgias ... Cuando llega la noche van al baño y se pasan horas, y él mientras tanto pierde la paciencia esperándola. Suelen espaciar las relaciones cada quince días. Ocasionalmente toman la iniciativa y alcanzan cotas muy intensas en una noche ...

Él a veces se ve forzado, la acorrala y se enfada, pero ella cuando hace el amor es para que la dejen tranquila. Si es así, tiene apartado el deseo por la vida cotidiana, los problemas de la casa, los niños, la economía familiar y la presión constante que su marido ejerce sobre ella. En muchos el sabotaje es continuo, ellos y ellas si no desean, desarrollan un aprendizaje de huida, huyen de la intimidad sexual. Ponen todo tipo de pretextos como el consabido dolor de cabeza, el exceso de trabajo, se pelean sin motivo ...

El ingenio es ilimitado. En mi Consulta de Sexología muchas veces he observado que sus deseos son opuestos, porque vemos que en un extremo están los que consultan, cuyo deseo sexual no aparece más que después de varios meses, y en el otro los que exigen a su pareja seis o más coitos a la semana.

Tenéis que saber que el desajuste sexual se puede observar en las parejas. Los hombres tienden a infravalorar el deseo de sus mujeres, y ellas exageran la potencia de su maridos. Actualmente el deseo sexual de algunas mujeres ha aumentado según mi experiencia clínica, y cuando lo notan, plantea situaciones difíciles, si hay conflictos encubiertos o graves problemas personales. Entonces cada vez que es posible un contacto se angustian, se cargan de ansiedad, anticipan el fracaso, se sienten frustrados y temen decepcionar a la pareja.

Ponen en la balanza su condición femenina o masculina y a veces piensan en tener una aventura extrapareja, para probar ... Claro la sexualidad tiene su propio lenguaje, y es un vehículo de ternura, de amor, de la seguridad de ser apreciados, indispensables, y aumenta nuestro propio valor. Pero cuando los deseos de cada uno sufren un desajuste puede surgir un conflicto, si el contacto sexual ha perdido su significación profunda ...

Me dice una paciente : no tengo ganas de caricias. Aunque a veces reacciona con dolor. Nota que la vagina no lubrica ... y añade con tristeza que nunca ha disfrutado con los juegos. Está pasiva y se evade con pensamientos que trata de evitar. Siente que esto es una amenaza para su hogar y tiene que salvarlo. 

En ocasiones dejan rodar la situación, pensando que el tiempo, el tercero en la pareja, hará el milagro de despertar la erótica, pero los fracasos se suceden y su imagen viril se enturbia a los ojos de su compañera. Y muchos se resignan para vivir una abstinencia más o menos prolongada. El clima entre ellos se altera, las peleas surgen ...

Si no se tratan las personas vulnerables pueden desarrollar después un fracaso sexual, comparable al hombre que no consigue una erección. La mujer se siente acosada por el embarazo, la alimentación del bebé, que llora por las noches, forzada por su marido a tener relaciones ... se equivoca sobre las verdaderas causas de su falta de deseo sexual. Necesita pronto la ayuda terapéutica, acudir a un sexólogo, porque vive un círculo vicioso de angustia y anticipa el fracaso que provoca la incomprensión de su compañero.

Foto: a cuestas

miércoles, 17 de octubre de 2018

Tener paciencia para ver resultados






















Tener paciencia suele ser lo más complicado, y las parejas tienen la mala costumbre de acudir a consulta cuando los problemas...

viernes, 24 de agosto de 2018

viernes, 22 de junio de 2018

Cómo le hablo de eso


























Hablar hablamos aunque a veces acabamos de mal rollo. Comunicar no significa hablar a secas sino reflexionar cuando hablamos con la pareja para no inducir a error.

A veces, las parejas hablan pero sería preferible que no lo hicieran. Y es que no se entienden por mucho que hablen porque uno le pregunta desde el corazón  y otro le contesta desde la razón, lo que deja al otro fuera de juego con esta respuesta. Muchas veces por muy directa que parezca la comunicación, esconde otros significados que no se descifran por lo que oímos, sino por la intuición. 

Detrás de por ejemplo "define querer" se esconde una incapacidad para intimar con el otro, si el otro le ha preguntado: ¿Cariño me quieres? y la persona en cuestión opta por alejar a los dos del clima amoroso... Y eso es lo que habrá intuido el que ha recibido esta respuesta: que en realidad se trata de una salida airosa para no comprometerse afectivamente con él... o sea que algo no está bien en la pareja.

Sois de esas parejas en la que la separación os mata, pero la cercanía os provoca peleas continuas y no podéis hablar sin acabar por reprocharos algo. Y cuando se os hace real el dicho "Ni contigo ni sin ti..., aunque esto habla de que estáis en el grito continuo. Si quieres de verdad vivir en medio de una pelea el resto de tu vida en pareja, aunque seguro que no. Entonces presta atención a este capítulo si quieres mantener la relación y aprender las mejores técnicas para evitar peleas en casa.

Imagínate la siguiente escena. Ella juega nerviosa en el sofá del salón con una pulsera, mientras él está mirando por la ventana. No se prestan atención pero ambos saben que están pensando en algo que ha sucedido hace un rato entre los dos. Segundos, minutos... silencio. Uno de los dos aspira con fuerza, como si fuera el segundo round de una pelea de boxeo. Va empezar a empezar la segunda parte, no pueden quedarse callados. Las miradas vuelven a juntarse y las chispas de nuevo saltan entre ellos. 

Y vuelve a empezar de nuevo el conflicto que ya parece eterno y a la vez nuevo: la pulsera, la cena, la ropa, y es que cualquier excusa es buena para empezar una pelea. Unas veces son gritos, otras ironías que duelen más que el tono de la voz, frases dichas con la sana intención de meter el dedo en la llaga que tenemos abierta buscando atacar nuestro punto débil... un ir y venir absurdo que al final no provoca más que la sensación reiterada de que siempre caemos en la misma pelea, aunque los motivos diverjan. ¿Os suena? ¿Es posible que salgamos de este círculo vicioso? ¿Os apetece hacer la prueba? Ya veréis como se vive mejor sin gritos.

Claro las discusiones en una pareja suelen estar provocadas por tópicos, la verdad no se puede generalizar y hacer una lista de ellos, porque la realidad es que cada una acaba estableciendo y conociendo perfectamente sus "motivos repetidos" Desde problemas con las finanzas, pasando por las relaciones con la familia política, o por la educación de los niños, o algo absurdo como es qué comida compramos en el supermercado o qué hacemos el fin de semana...

Llegados aquí los psicólogos, lógicamente, dicen que no se puede establecer nada o sea que no existe un canon que unifique los motivos que puedan provocar una discusión. Lo que si está claro es que cuando la pelea se enquista, se hace reiterativa, se acaba por explotar por cuarquier motivo. Esta actitud evidencia que en el momento que aparece por primera vez una pelea entre vosotros no se llegó a una solución entre las partes, no se habló de los problemas que había en la pareja que ocultaban esta reacción, porque por el contrario esta pelea no volvería a surgir.

Si te encuentras en esta situación y haces una reflexión, te darás cuenta de que en multitud de ocasiones el motivo es insignificante: desde una habitación desordenada, hasta un cuarto de baño sin limpiar, pasando por la elección de un programa de televisión, o la hora de la comida... Cualquiera de estos hechos cotidianos. Cualquiera de estos hechos cotidianos, hacen saltar la chispa que ocultan los problemás reales. Una chispa que en muchos casos se soluciona con una relación sexual que apacigua los enfados, de modo que lo normal es que se acabe en la cama, porque tal vez la pareja buscaba un alboroto para tener un rato de intimidad. Pero a veces la posibilidad de acabar en la cama no es tan placentera porque uno de ellos suele acabar en el sofá, aunque en este caso puede que el beneficio que buscaba fuese  no tener intimidad y lo acaban consiguiendo.

O sea que de los malos rollos siempre se saca algo, nada es porque sí ni casual, porque siempre hay un motivo que -consciente o inconscientemente- los hace aflorar. De hecho hay muchas parejas que se sostienen a partir de esa misma pelea continua, de ese malestar como si se estableciese un código ímplicito entre ellos, lo que a la larga supone un coste emocional importante para ambos y un desgaste de la pareja que muchas veces acaba en ruptura.

 Foto: pareja ejercicio

miércoles, 15 de noviembre de 2017