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lunes, 25 de enero de 2010

Alcanzar el orgasmo. ¿Es fácil?



Tendría que ser lo más natural, y hay mujeres que lo desean pero no pueden conseguirlo en todas las relaciones.

Otras que son más orgásmicas lo podrían vivir con más facilidad, y el secreto para vivir el placer del orgasmo es entregarse y abandonarse a esas oleadas de felicidad.

Hay mujeres que lo experimentan con más facilidad porque su clítoris es más grande o está mejor situado, y el pene lo roza continuamente durante el coito. Cosa que no debe preocupar a su compañero. Y algunas con dificultades, desarrollan posturas y movimientos con las caderas para que durante el coito el pene estimule el clítoris lo suficiente para que puedan disfrutar del orgasmo.

Está comprobado que lo mejor para tener una alta frecuencia orgásmica es la psique y la actitud hacia la sexualidad, porque cuando una mujer no tiene problemas para alcanzar el orgasmo suele tener una buena actitud ante la masturbación. No reprimen la masturbación sino que disfrutan del juego siempre que les apetece.

Practican el cunnilingus y dejan que su compañero les mime con la lengua sin sentir vergüenza, ni culpa. Se dejan guiar por sus sueños, dan vía libre a sus fantasías sexuales y no bloquean su imaginación, sino que disfrutan de su sexualidad tal y como lo desean.

Claro que la sexualidad requiere un aprendizaje que se adquiere mediante la experiencia, después de vencer muchas frustraciones, y saber que en la pareja estable no basta con la felicidad y el afecto para que las relaciones sexuales sean satisfactorias.

Las mujeres que tienen relaciones estables, han abandonado el rol femenino tradicional y no son pasivas en la cama, llegan con más frecuencia al orgasmo. Reciben lo que necesitan y dan lo que quieren, sin necesidad de esperar que él se lo haga todo. Este es un gran error que muchas mujeres cometen todavía durante sus relaciones sexuales.

Para ellas las experiencias sexuales anteriores son fundamentales para sus relaciones posteriores, y la actitud de sus compañeros sexuales si ha sido sensible y afectuosa, facilitará más el placer que si hubo decepción o dolor.

En terapia la mujer aprenderá a conocer su cuerpo y sus sensaciones corporales, a relajarse para recuperar la excitación, y a estar informada para que sea capaz de conseguir el orgasmo en cualquier circunstancia. Si la terapia se hace con un sexólogo se consigue el éxito en el tratamiento, entre un 75 y un 90% de los casos.

Foto : pareja nueva

viernes, 18 de septiembre de 2009

Amar ... ¡Qué pereza!




Cuándo la pereza se instala en la pareja se apaga el deseo sexual, no es que no puedan disfrutar del sexo, es un orgullo rebelde que no es voluntario y que les bloquea el contacto íntimo. Puede ocurrir que haya etapas de una cierta inapetencia, que no supone un problema. Antes las mujeres sufrían de anorexia sexual, no estaban preparadas, y las relaciones con el compañero eran obligadas.

Ahora esta inapetencia se ha extendido al sexo masculino, y son ellos los que acuden a la consulta presionados por la mujer, y cuando uno de los dos demanda continuamente sexo, y esa necesidad no es compartida, se vive con ansiedad, a no ser que ese estado de "quietud sexual" afecte a los dos. Aunque quizá la pareja no es consciente de su preocupación hasta que ha pasado cierto tiempo y se acaban dando cuenta de que practican poco y se están dejando llevar por esa inercia que puede acabar por debilitar el amor.

Esta situación la empieza uno de los dos, que se acomoda en la desidia sexual opuesta a las ganas del otro que cada vez le apetece más, y parece que el rechazo de la pareja fuese un potente estimulante. Se podría convertir en una obsesión, y si esta situación se prolonga en el tiempo hará estragos y es que la crisis está cerca. La salud psico-sexual se resiente.

Perder el interés por el sexo no ocurre de pronto, sólo que el contacto se va debilitando y cada vez son menos las caricias, los besos, los abrazos porque ya no son tan excitantes. Se entra en un periodo de ausencia, de carencia, y se viven con un ritmo diferente los encuentros sexuales. Se entra en un periodo de sosiego sexual no por que sean mayores y esto puede ocurrir a cualquier edad y es como el otoño, que ni frío ni calor ... Aunque a veces es tan drástico que no es sólo inapetencia, sino temor, y se puede llegar a sentir aversión, no al sexo sino a la pareja.

Se teme que lo pida, o no lo pida, por falta de atractivo pueda interesarse por otra ?? Las mujeres que no han logrado conocer las relaciones sexuales más satisfactorias podrían experimentar etapas perezosas ... Son mujeres sin afición al sexo, más frías, asexuadas, que se llenan de excusas para no hacer frente a las demandas del hombre, aunque a él nada o muy poco le afecte a su auto-estima. Eso sí se complica cuando el inapetente es el hombre, y ella es incapaz de confesar que él ya no la busca.

¿Qué pasa, se pregunta ella, es que tiene otra o es que es homosexual? Quizá me odia y me está castigando ... La terapia se propone que la pareja vuelva a establecer el diálogo y recupere sus intereses, su afectividad ... Que empiecen compartiendo el masaje sensorial, primero uno, luego el otro ... Y que se lo apliquen en forma de largas y suaves caricias, con un aceite aromático ... Y por último que estén convencidos de que su problema tiene solución.

Foto : imagen foto jpj. OTOÑO CON DOS FAROLAS.

sábado, 24 de enero de 2009

El sexo equilibra?



Las relaciones sexuales influyen en nuestro equilibrio psico-físico. Nuestra poderosa energía sexual, la más fuerte que posee el ser humano, habla con claridad de nuestro sistema inmunitario. Éste estimulado por la intensidad de las relaciones nos impide contraer con facilidad distintas enfermedades.

Además se liberan sustancias cerebrales : las neuronas, como el ácido glutámico y la feniletilamina, son sustancias químicas que se llaman neurotransmisores. La dopamina se libera en mayor medida en determinadas regiones del cerebro, cuando hay actividad sexual. También se liberan los llamados opioides endógenos, como las endorfinas y las encefalinas, que aparecen durante el orgasmo ... y que contribuyen a que aparezcan con más frecuencia nuestros deseos sexuales.

En los hombres la actividad sexual renueva la producción de testosterona. ¿Por qué o cómo influye? Se sabe que en la motivación sexual, tanto de ellas como de ellos, intervienen los andrógenos y la testosterona, que son hormonas sexuales masculinas producidas por los testículos en el hombre, y los ovarios en la mujer, y las glándulas suprarrenales en ambos sexos. También producen un masaje prostático, y es que ... cuando el hombre está excitado, la próstata empieza a contraerse y el esfinter de la vejiga, un músculo que funciona como una válvula, se contrae y se cierra. El músculo llamado cremaster, que forma parte de las bolsas escrotales se contrae y los testículos se elevan.

Aumenta la concentración de oxígeno en los vasos sanguíneos del pene, para preparar la eyaculación y dar oxígeno a los espermatozoides. En la mujer, la actividad sexual, renueva y estimula la producción de estrógenos.
En todo el proceso de las relaciones sexuales intervienen factores bioquímicos que integran la señales eróticas a nivel cerebral. Éstas desencadenan respuestas sexuales y aumentan las secreciones vaginales, se hinchan las mamas y se enrojece la piel.

Todos estos signos nos muestran cómo las hormonas están actuando. Hay una mayor secreción de estrógenos, hormona que interviene en el deseo y el comportamiento sexual de la mujer.

Imagen de cdw9